Con 14 cines, Haedo dejará en 1997 de estar en el Lejano Oeste
"Multiplex": este es el nombre clave del nuevo modelo de complejo cinematográfico que se inaugurará entre junio y julio del año que viene.
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La familia Redstone, en los Estados Unidos, es sinónimo de entretenimiento. Su nombre se asocia al negocio de las salas cinematográficas, desde lejanos tiempos (National Amusement International o NAI); sesenta años atrás, los abuelos instalaron el primer autocine norteamericano y hoy los hijos y nietos son propietarios de Paramount Pictures (a través de Viacom) y de la cadena internacional de videoclubes Blockbuster.
Hoy, en la Argentina, los Redstone son los responsables de dos complejos de cines que se están edificando, uno en Haedo, provincia de Buenos Aires, y el otro en Córdoba."Multiplex" y "Showcase" son los nombres que adopta la empresa para designarlos.
Redstone también tiene en sus manos importantes medios de comunicación (MTV). Representa la industria del ocio en todas sus facetas, con negocios en los Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Chile y, ahora, en la Argentina. Los Showcase Cinemas, en el Showcenter Haedo, provincia de Buenos Aires, cuentan con catorce salas; y los Showcase, en el Córdoba Shopping Center, con doce.
Brent Redstone, hijo y nieto de los Redstone de la industria del entretenimiento norteamericano, pasó por Buenos Aires. Robusto, entrado en canas y con poco pelo, sonríe constantemente con cara de niño apurado detrás de sus anteojos abundantes. Es difícil meter una pregunta en medio de una labia estruendosa, triunfante e invencible.
Redstone, que se refiere a las comunicaciones en general, entiende que en los medios de comunicación norteamericanos se hacen programas distintos para las diversas culturas. "Es importante alentar y no reprimir esas formas culturales de los extranjeros. Conozco padres inmigrantes que no quieren que sus hijos mantengan la lengua materna. Es un error no conservar el bilingüismo, aunque partiendo de su propio idioma aprendan el inglés".
Sobre la intervención de la NAI en este modo de multiculturalismo, Redstone cuenta su experiencia: "Antes de venir con los cines a la Argentina, tratamos de aprender sobre la gente. Este es mi quinto o sexto viaje. Hablé con gente de todas las provincias, aprendiendo y viendo. Vimos qué tipo de cines y teatros había aquí. Están como en los años sesenta en mi país, cuando no se había hecho nada por los cines desde los años treinta. Algunos edificios son hermosos, imposibles hoy".
Lo primero, investigar
Advierte Redstone que se hicieron investigaciones para descubrir qué quiere la gente. Algunas cosas son comunes en el mundo entero: lugares confortables y tecnología de punta. "Aquí, en la Argentina, la gente está en la calle mucho tiempo del día, por eso fuimos a los shoppings, donde camina como en la calle, pero se siente segura". El comienzo de los Redstone en los Estados Unidos se produjo en cines viejos, en vecindarios poco seguros: "Empezamos a levatar cines en los suburbios, fuera de las ciudades, porque podíamos comprar la tierra, aprovechando oportunidades. No alquilamos cines, siempre preferimos comprar tierra. Mi abuelo comenzó con un autocine, debajo del puente de Widestone, en Nueva Yor; actualmente, es un multiplex y la tierra vale un dineral".
También en la Argentina la NAI compra la tierra, "porque esto nos da un compromiso de estabilidad política y financiera -confía Brent Redstone-; tenemos la fe basada en lo que se ve, especialmente en los últimos dos años y medio".
La elección de Córdoba y Haedo -los complejos abrirán entre mayo y julio de 1997- no fue por alejarse de Buenos Aires, donde Redstone sueña con algunos complejos de cines; se presentaron esos lugares primero, "pero estamos buscando, porque el negocio debe ser razonable y hacerse de a poco y sobre seguro". Con este lema, en Gran Bretaña han construido once complejos, comenzados en 1987, con 142 salas. Habrá dos complejos más en noviembre.
Convivir con la competencia
Desde hace mucho, en Buenos Aires funcionan dos circuitos de exhibición, entre los cuales vienen a imponerse los Multiplex de la NAI: "Me gustan los cines de aquí, son como los del tiempo de mi abuelo -sonríe este hombre muy colorado-, que era muy trabajador. Seremos fieros competidores, con losproductos y con la relación personal, espero que no afectada. La competencia es lo mejor: Estamos construyendo cines mejores que los de antes y seremos los mejores. Llegamos aquí antes de que construyeran el Tren de la Costa y advertimos cómo fueron haciendo estas obras como las hacemos nosotros. Lo nuestro no es improvisación: es la filosofía aprendida a lo largo de sesenta años. En Inglaterra tuvimos una resistencia como podemos tener aquí, pero la superamosporque el público va adonde le dan lo mejor. Hay que comprender a la competencia: trabajaron tantos años... y a todos les gusta armar monopolios, pero eso no rinde cuando hay libre competencia. Lo mismo sucedió con las compañías de teléfonos: terminaron los monopolios y con ellos la arrogancia. Esta es la filosofía de la familia: calidad, excelencia, competencia".
"La gente va a comer en el cine"
Sobre el comfort de las salas, Redstone opina que "a la gente hay que ofrecerle el mejor espacio, mostrarle que un sonido visto en la pantalla debe reproducirse en la sala, sobre paredes acústicas con el mejor revestimiento, pantallas muy grandes, espacios para minusválidos (nunca adelante ni atrás), auriculares para quienes tienen problemas de audición, butacas mullidas, reclinables y anchas para todos los tamaños de las personas, también playas de estacimiento. Vamos más allá de lo mínimo necesario. Lo mínimo es malo".
"En los Estados Unidos -compara el señor de las gafas pronunciadas- el lugar ideal es la intersección de carreteras, que facilita la llegada y el estacionamiento. Debe haber gran seguridad en la zona, con guardias, para que cada uno no sólo esté seguro: se sienta seguro. El vestíbulo es muy amplio, así nadie está bajo la lluvia y es uno solo para todas las salas. En la caramelería, las concesiones son propias, jamás de terceros. El pochoclo es fresco todos los días y hay autoservice para que cada uno llene su bolsita con lo que le guste".
Le preguntamos si es cierto que la caramelería da más dinero que las entradas al cine, a lo que Redstone responde que es cierto, "si uno la opera con responsabilidad". Luego de admitir que se hace un fuerte control sobre las hamburguesas que se comercializan, entiende nuestro interlocutor que los panchos son lo más requerido por los argentinos.
"La gente come en el cine -Redstone pone su mirada en los Estados Unidos- y no importa si se ensucia la alfombra: se limpia después de cada función y no al final. A la gente le gusta comer durante la película, como a mí cuando miro TV. En la Argentina no se usa comer en el cine, pero impondremos la costumbre. En los veranos, no cenábamos para comer pizza en el autocine. En los Estados Unidos, la gente habla y come mucho en el cine. La butaca tiene un aro para poner el vaso y si se vuelca no importa; también me pasa".
Redstone propone otras novedades para el uso de los cines tales como comprar una función, con las golosinas, para festejar un cumpleaños, una despedida de soltero o una reunión de amigos o con el personal de una empresa: película con comida e inclusive un preestreno.
Habrá asimismo camisetas con motivos de películas, posters, fotos.




