
Con Bush, el grunge se muda de Londres al estadio de Ferro
Perfil: émulos de Nirvana y Pearl Jam, los cuatro ingleses se presentan este viernes junto con David Bowie, No Doubt y otros, en el festival rockero.
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Desde la aparición de su disco debut, en 1995, Bush ha sido catalogado como la respuesta británica a la escena grunge de Seattle.
Mientras la mayoría de los grupos ingleses procuran por todos los medios conquistar el mercado norteamericano, este cuarteto se enfrentó desde entonces al problema contrario: excepcionalmente popular en los Estados Unidos, ajena al taquillero brit pop -Oasis, Blur, Pulp-, la banda no encajó demasiado bien en el panorama de las islas.
Tomaron de su entorno el nombre del barrio londinense Shepherd´s Bush. Y poco más. Musicalmente, son los primos europeos de Nirvana y Pearl Jam, parentesco evidente tanto en la pared de guitarras distorsionadas que cubre sus canciones, como en las letras un poco autocompasivas y en la voz del líder y compositor Gavin Rossdale, obvio admirador de Kurt Cobain y Eddie Vedder. Como abanderados del grunge inglés, resultan poco entusiastas: "Ya estamos un poco cansados de eso -admite Nigel Pulsford, guitarrista-; si bien es verdad que ésa es la mayor influencia, nuestra música es más que grunge. Somos simplemente una banda de guitarras al frente. Lo que sucede es que cuando surgimos, los únicos que sonaban así eran los grupos de Seattle y nos identificamos mucho con ellos."
En aquel momento el amor fue recíproco. Cuando en Inglaterra Bush era apenas otro grupo ignoto entre tantos, su disco debut "Sixteen Stone" vendió 800 mil copias en los Estados Unidos. "Fue genial, pero también nos trajo dolores de cabeza. En casa nos consideraron poco menos que una banda inventada. Nuestro éxito en América fue algo raro, pero también producto de matarnos tocando allí durante un año y medio." Pasado el primer impacto, Bush tiene ahora el desafío de mantener y mejorar respectivamente en cada costa del Atlántico su desproporcionado suceso. Con tal objetivo, contraatacaron con "Razorblade Suitcase", un trabajo que se resiste a la muerte del grunge y le sigue dando la espalda al pop británico, producido por Steve Albini. "Es que nuestras principales influencias están en el rock americano -explica Pulsford-. En Inglaterra, después de los Smiths ya no hubo más nada interesante. Se empezó a hacer música con guitarras y muchos efectos, muy aburrida y, por sobre todo, con una actitud autoindulgente. Después llegó el reino de la música tecno. En cambio en los Estados Unidos siempre se produjo rock con más pasión, podría nombrar a Big Black, Pixies, Gun Club... No sé, demasiadas bandas."
Con una esposa aguardando en Londres, el guitarrista no ve la hora de volver a casa: "Pensamos tomarnos un largo descanso, sobre todo para ver a Inglaterra ganar el mundial de fútbol."
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