Días atrás, el trabajador popstar colombiano Juanes pasó poco más de 24 horas por Buenos Aires. Con agenda completa: sesión de autógrafos, entrevistas, actuación en El show de VideoMatch (en camarines, se cruzó con su colega Alejandro Lerner, al que había conocido en la última entrega de los premios Grammy latinos) y hasta un almuerzo relativamente íntimo con un grupo de fans. El paisa (oriundo de Medellín) prometió volver en febrero, pero ya para tocar en vivo el insistente hit A Dios le pido y otros temas en un teatro porteño, después de rendir examen ante el siempre respetado monstruo de la Quinta Vergara, en el festival chileno de Viña del Mar.
Nostalgia, pero también humor y anécdotas, en la entrega de los premios del concurso para jóvenes periodistas organizado por la Fundación Germán Sopeña en homenaje al recordado periodista. La semana última, en el Centro Borges, con la presencia de familiares y amigos de quien fue secretario general de Redacción de La Nacion, la fotógrafa ítalo-germana Jasmine Rossi cerró el encuentro con la narración de sus aventuras en la Patagonia que tanto amó Sopeña. “Me encontré con ballenas orgiásticas, pingüinos que se hacían pasar por Stevie Wonder, lobos marinos amistosos y huellas de pumas que prometían no serlo”, dijo quien plasmó ésas y otras imágenes en varios libros. Aplausos y... hasta el año que viene.
¿Tres mil restaurantes de la Argentina? Ni uno más ni uno menos son los que aparecen en la guía turística 2003 de la empresa petrolera (habrá que jugarle al 3) de las tres letras. En el rubro platos y copas, estos tres mil son los que pasaron el examen de la muy exigente Academia Argentina de Gastronomía. Suerte de guía-manual, con toda la información habida y por haber sobre el país, sus rutas y hoteles, fue lanzada el jueves, en el Sheraton, con la presencia de Rafael Anson, presidente de la academia internacional de la especialidad, y de algunos gourmands locales. Entre otros, María Podestá, Alberto Suárez Anzorena y el francés devenido argentino Jean-Edouard De Rochebouët. ¿Hubo brindis? Lo hubo.
Este año, con apariciones estelares en los festivales Love Parade, en Alemania, y Mayday, en Polonia, y la edición de su primer CD con una influyente compañía discográfica germana, Romina Cohn se ubicó cómodamente como la DJ argentina de exportación. Sin embargo, la chica de las bandejas no por eso olvida su otra pasión: el cine. Cuando las giras se lo permiten trabaja en los últimos tramos de su segundo cortometraje, que promete ser aún más sorprendente que el primero, Kill, en el que algunos privilegiados pudieron ver (para creer) a Ricardo Mollo, voz de Divididos y pareja de Natalia Oreiro, caracterizado como un integrante de Kiss. Sí, de Kiss.
A eso de las dos de la tarde del miércoles último ya no cabía ni un alfiler en el salón del primer piso del edificio central del Banco de la Nación Argentina. O, mejor dicho, ya no cabía ni un periodista. Porque de la fiesta de los periodistas se trataba, siempre homenajeados por la institución cuando el almanaque dice que el año se va. Después de chocar las copas, Horacio Pericoli, presidente de la entidad, hizo votos por una Argentina mejor, mientras Oscar A. Fernández, su jefe de Ceremonial, tuvo especiales palabras de agradecimiento para los críticos musicales. No por nada: la institución organiza anualmente un gran ciclo de conciertos, siempre comentados por los especialistas. El de 2003 incluirá el Ensamble Vocal Extramuros, el Cuartero Almerares, José Luis Jury al piano y, entre muchos otros, el Trío Argentino. Y que siga la música.
Exultantes, los hermanos Eduardo y Ricardo Grüneisen inauguraron la semana última un nuevo local de 900 metros cuadrados para su cadena de librerías, en Arenales y Coronel Díaz. Algo que no pasó inadvertido en el barrio: mientras el cóctel de rigor transcurrió dentro del local, afuera tocaron Rubén Rada y otros músicos, para lo que se cortó la calle. Así, el operativo de seguridad estuvo a la altura de las circunstancias, cosa que pudo comprobar el músico y empresario gastronómico Fabián Quintiero, a cargo del catering, cuando por un buen rato no lo dejaron entrar y debió mirar desde fuera cómo brindaban Magdalena Ruíz Guiñazú, el músico Peteco Carabajal, el pintor Luis Felipe Noé y el galerista Natalio Povarché, amigo de Ricardo, el coleccionista de los Grüneisen.
Siempre vinculado con la causa, Julián Weich lanzó personalmente la semana última la campaña Tu cambio chico puede hacer un cambio grande, de Unicef. En el shopping emplazado en el viejo mercado del Abasto, el conductor convocó a un ecléctico grupo de famosos con sus hijos, como Diego Peretti, Ari Paluch, Claudio Morgado, Catarina Spinetta y Martiniano Molina, que adhirieron ruidosamente a la consigna. ¿Cuál era la propuesta? Colaborar con bonos de 1 peso, que se venden en ese centro de compras, permiten participar en sorteos por más de 2500 premios y se destinarán a Unicef Argentina.