Contacto con Jodie Foster
Reportaje de La Nación a la consagrada actriz norteamericana, protagonista del film "Contacto", que se estrenará el jueves, basado en una novela de Carl Sagan y en el que interpreta a una astrónoma que descubre vida inteligente en otra parte del universo
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LOS ANGELES.- Jodie Foster -ella misma lo confiesa- nunca fue muy aficionada a los films de fantasía ni a los de ciencia ficción, "salvo que tuvieran una fuerte conexión con lo humano". Nada de hombrecitos verdes, pues, ni de extraterrestres de orejas puntiagudas e inevitables antenitas. A ella sólo le importa lo que habla de la gente real, la de carne y hueso, y por eso aceptó enfundarse en un traje de astronauta, meterse en una nave que parece una pelota de metal y convertirse en la astrónoma viajera que Carl Sagan imaginó en su novela "Contacto".
Porque en el film, que dirigió Robert Zemeckis y que el jueves próximo será estrenado entre nosotros por Warner Bros., lo que se explora son las consecuencias personales y sociales del descubrimiento de vida inteligente en algún lugar del universo. Todo a partir de la empecinada investigación emprendida por una científica que desde chica ha estado atenta a las señales sonoras que circulan por el espacio en busca de algún indicio que confirme esa presencia.
"Lo que me gustó del libro de Sagan es, precisamente, que por encima de lo fascinante que pueda ser imaginar el descubrimiento de vida inteligente en algún rincón de las galaxias, pone el acento en el efecto que esa evidencia tendría en nosotros. ¿Cómo reaccionaríamos si supiéramos que no estamos solos en el universo?"
Una elección inevitable
Jodie está radiante. Le brillan los ojos azules bajo la luz de la mañana, y cuando sonríe -y lo hace a menudo durante la conversación-, otro resplandor -uno interior- parece iluminarle la mirada vivísima. Poco maquillaje sobre la piel muy blanca, el cuerpo menudo, rasgos afilados, voz grave: se la ve personalmente más linda que en el cine, aunque la cámara sabe hacer justicia a su presencia, a su carisma.
Se comprende que desde el principio haya estado asociada al proyecto de "Contact". Como ha dicho Robert Zemeckis, que con esta superproducción de 95 millones de dólares vuelve a dirigir después del éxito de "Forrest Gump", sólo ella tiene esa combinación de gracia, inteligencia, fortaleza de carácter y femineidad que exige el personaje de Ellie Arroway. "Un papel que en otros tiempos -presume- hubiera ido a parar a manos de Katharine Hepburn."
También para el recientemente desaparecido Carl Sagan, creador de "Cosmos", divulgador de la ciencia y seguramente el más popular de los astrónomos del siglo, Jodie reunía las condiciones como para convencernos de que es capaz de viajar sola por el espacio.
Pero una cosa es la ficción y otra la realidad: "Yo no iría -declara sin titubeos-. No abandonaría a mi familia, no perdería mi vida entera en la Tierra a cambio de convertirme en la primera persona que comprobara que existe vida más allá del planeta. Diría simplemente: Manden a otro. A lo sumo, saldría al espacio para una experiencia breve, digamos un fin de semana. Pero no creo que me lo propongan.
-¿Conoció a Carl Sagan?
-Sí, bastante. Yo no supe de la novela hasta que unos tres años atrás George Miller, que iba a ser el director de la película, me la hizo llegar. La leí después de conocer el guión, que es muy distinto del libro original -habría resultado un film de veinte horas- y que sufrió muchísimas modificaciones, buena parte de ellas desde que Robert (Zemeckis) se hizo cargo del proyecto. Volviendo a Carl, pasé muchas horas en Seattle con él y con Ann Druyan, su esposa, que trabajó a su lado en la idea original de la novela, fue su colaboradora en la serie "Cosmos" y es también coproductora de la película. Discutimos mucho el personaje; gracias a él conocí mejor su intimidad, sus obsesiones, su fidelidad a las propias convicciones. Lo que me interesaba era ser fiel a la visión de Carl, a su enfoque humano. Casi diría que me propuse estar en la película para proteger esa fidelidad. Hubiera sido muy tentador para cualquiera tomar la historia de "Contact" y terminar haciendo un film sobre la NASA, las misiones espaciales y todas esas cosas.
Una visión inédita
-¿Cómo se sintió en la escena en que está encerrada en la cápsula espacial y debe transmitir las vivencias del viaje?
-Fue bastante raro, sobre todo porque estaba sentada en mi butaca y rodeada de azul: piso, paredes, techo azul. Debía transmitir con mis expresiones una visión inédita, la de una travesía a la velocidad de la luz, Tenía que ver con mis ojos lo que nadie ha visto jamás; en ese sentido creo que fue un trance único. Para colmo, lo que Ellie ve yo no lo veía; fue todo obra de los efectos visuales. Y no me pregunte cómo se hicieron, porque ignoro absolutamente todo acerca de esos aspectos técnicos. Tampoco sé cómo hacen para combinar personajes tomados de la TV o de los noticieros, a la manera en que Robert ya lo había hecho en "Forrest Gump". Sólo sé que aquí el presidente Clinton sale tantas veces mezclado con nosotros que hay quien escribió que bien podría aspirar a un Oscar como mejor actor de reparto.
-¿Cómo define su personaje?
-Es una suerte de versión del propio Carl; una científica mujer en medio de un mundo científico masculino. Hay en verdad pocas astrónomas y que las haya es un fenómeno bastante reciente. De ella me gusta la tenacidad, el empeño apasionado que pone sobre un objetivo que tiene claro. Me gusta su sinceridad inclaudicable; no hay motivo que la fuerce a disfrazar la verdad científica. Y me gusta especialmente porque veo en la motivación de su búsqueda y en el compromiso personal que tiene con su trabajo un origen afectivo profundo.
De padres e hijas
"Siempre me interesaron los vínculos familiares -supongo que se lo ve en las películas que hice como directora, "Mentes que brillan", "Vacaciones en familia"-, y en "Contact", que aparentemente nada tiene que ver con Nell (se refiere a "Una mujer llamada Nell", la última película que interpretó, tres años atrás), yo encuentro el mismo impulso movilizador. Es la idea de sufrir a edad temprana el abandono de alguien muy querido y de resistirse al dolor negando la situación y viviendo en un mundo de fantasía.
"Ellie, que no conoció a su madre y que ha aprendido a mirar el cielo al lado de su papá, lo pierde cuando tiene apenas diez años. Creo que se siente un poco culpable de su muerte y entonces tiene la fantasía de recuperarlo intensificando su trabajo de incipiente radioaficionada. Si trabaja más, si aprende más sobre las señales que llegan desde el cielo, si escucha más atentamente, quizá podrá llegar hasta donde él está.
-Usted ha dicho que vivir en la ficción esa estrecha relación padre-hija le acarreó una emoción extra.
-Seguramente porque yo no experimenté esa relación en mi vida real. Pero es lo que suelo observar en los personajes que elijo. Vivo en las películas lo que no tuve en la vida real, y eso incluye, por ejemplo, tener un padre.
Una veterana de sólo 34
Cuando Jodie -o mejor Alicia Christian Foster- nació hace casi 35 años, el suyo acababa de dejar a la familia. Fue la madre, Brandy, la que impulsó su carrera, iniciada bien tempranamente, a los 3 años, como modelo de una propaganda de Coppertone. A los 9, tras haber aparecido en decenas de producciones de Disney para TV, ya actuaba en cine y a los 13 sorprendió a todo el mundo con su madura personificación de una joven prostituta en "Taxi Driver", al lado de Robert De Niro. Fue su primera nominación para un Oscar, galardón que finalmente ganó en dos oportunidades: en 1988 por "Acusados" y en 1991 por "El silencio de los inocentes".
Como se ve, no tuvo demasiado tiempo para vivir una infancia normal, cuestión que ha ventilado recientemente un libro escrito por su hermano Billy, "Foster Child" y que a pesar de las maliciosas presunciones de alguna prensa no echa demasiada luz sobre la vida sentimental de Jodie. Por supuesto, Jodie no quiere oír hablar del libro ni de su hermano, del que ha dicho que "hace mucho que está alejado de la familia".
Por otra parte, ya se sabe que la actriz no es muy inclinada a abrirle a la prensa las puertas de su vida privada, de modo que no hay que mencionar esos temas, ni el famoso caso de John Hinckley, que en 1981 intentó asesinar al presidente Ronald Reagan sólo para llamar la atención de la entonces adolescente actriz.
Y es inútil probar suerte -advierten-: la aguda inteligencia de Jodie, ejercitada en los claustros de Yale, siempre tiene a mano alguna réplica helada y contundente que deja mal parado al indiscreto.
De modo que lo mejor es volver a "Contacto".
-En el film está también la tensión entre religión y ciencia.
-Sí, ésa es una parte importante del planteo. En el fondo -también lo dice la película-, tanto la ciencia como la religión están empeñadas en el mismo propósito: la búsqueda de la verdad. Cuando Ellie, que sólo reconoce como verdadero lo que ha sido capaz de verificar científicamente, vive su gran experiencia, no tiene cómo documentarla. Finalmente se dice: "Bueno, he tenido una experiencia única, una experiencia que me cambió y que nadie podrá ya quitarme, pero no tengo cómo probar que la viví. Es cuestión de creer, de fe". Y yo pienso que lo mismo nos sucede en la vida real. De las cosas más importantes que he vivido no tengo certificados, no pagué por ellas. Cuando uno vive un momento completo, total, sincero, verdadero, ese momento queda indocumentado. Tal vez podríamos incluir entre esos momentos los que vivimos a veces, durante el sueño, y tampoco de ellos nos quedan testimonios; son incomunicables.
-¿Qué espera que la gente encuentre en "Contacto"?
-Lo que me gustaría es que todos salieran del cine con ganas de meterse en un bar y ponerse a discutir y reflexionar sobre cuestiones fundamentales: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿De dónde venimos? Son cuestiones religiosas y cuestiones científicas, y eso es otro motivo de reflexión: observar qué próximos están realmente los temas de la ciencia y los de la religión.
-¿Qué elige de un personaje?
-Cuando me ofrecen intervenir en algún film, leo el libro, averiguo quién será el director, analizo el papel. Pero siempre me hago la misma pregunta: ¿Va a hacerme mejor persona intervenir en esta película? Y eso es, en definitiva, lo único que me importa. Por eso trabajo relativamente poco. Y también porque no me gustaría estar presa del trabajo y abandonar las mejores cosas de la vida, que son mis amigos, mi familia, los viajes, los libros, la cocina. (Me encanta cocinar, y soy bastante buena para eso.) Por otro lado, no entiendo muy bien cómo hacen para vivir las estrellas, cómo hacen para tener amigos si nunca están en casa.
(Jodie debe de conocer bien estas zozobras. De chica vivió mudándose de un lado a otro llevada por su madre).
Descansar de Jodie Foster
-La verdad -parecería que habla para sí misma- es que a veces me gustaría no ser Jodie Foster, ocupar un espacio que me permitiera vivir menos atenta, donde no tuviera que pensar qué hago y cómo va a ser percibido lo que hago. Pero no hay mucho remedio para esto. Y al fin, estoy acostumbrada desde chica porque prácticamente no viví de otra forma que como Jodie Foster actriz.
-Hablemos de sus proyectos.
-El más inmediato, mañana mismo, encerrarme en una librería. Así como odio salir de shopping, me encanta ir a revolver de vez en cuando las mesas de las librerías, y hace rato que no puedo hacerlo. Después, nada por el momento. Tengo una compañía productora, lo que me obliga a leer guiones casi todo el tiempo, pero sólo hago un film por año, y este año ya cumplí. Más adelante, espero que aparezca algo que me interese hacer.
-¿Como actriz, como directora o en los dos papeles?
-Bueno, como el proyecto no existe por ahora, no lo sé. Mi interés primordial es dirigir. Me gusta tomar las decisiones y tener el control, y además es un trabajo mucho menos agotador que el del actor, que siempre tiene que responder a lo que el otro -el director- espera de uno. En cuanto a desempeñar las dos funciones, me parece que no es aconsejable. No hay posibilidad de sorpresa, no hay enriquecimiento posible. Entre el director y el actor hay una relación dinámica. Lo que uno sugiere despierta la creatividad del otro, lo que el director propone tiene una respuesta distinta de parte del actor, y ésta a su vez abre nuevos puntos de vista al que dirige. Si los dos son la misma persona, no hay diálogo.
-¿Cómo se ve dentro de veinte años?
-Dirigiendo. Mi objetivo es convertirme en una buena directora. Y ojalá esté en condiciones de mirar atrás y estar satisfecha por lo que hice y no arrepentida por lo que no hice. Espero que también para entonces se habrá cumplido mi sueño de trabajar al lado de Meryl Streep.
-Pero no iría al espacio, aunque se hubiera comprobado que hay vida por ahí.
-No. Pero tal vez les mandaría un regalo a los extraterrestres: el musical "Fama".
-¿Por qué?
-Porque me gusta, porque me hizo feliz. Uno siempre regala lo que piensa que dará felicidad.
Con el sello de Sagan
LOSANGELES.- "Contacto" está -como podía suponerse- dedicada a Carl Sagan. El recordado investigador, verdadero campeón de la divulgación científica por intermedio de sus libros y de la serie de TV "Cosmos", trabajó largo tiempo en la adaptación de su novela, que fue un best seller en 1985, año de su primera edición.
Fueron James V. Hart y Michael Goldenberg quienes dieron forma al guión cinematográfico final, pero Sagan -que a pesar de su enfermedad estuvo en el set dos semanas antes de su muerte, ocurrida a fines del año último tuvo intervención decisiva en la realización del film (figura como coproductor), y hasta el final estuvo enviando correcciones, apuntes y sugerencias al director Robert Zemeckis.
La historia de la astrónoma que, gracias a su perseverancia, logra establecer contacto con una civilización extraterrestre, debió ser, obviamente, simplificada. Incluso su desenlace tuvo varias modificaciones durante el tiempo en que George Miller estuvo al frente del proyecto, y cuando Zemeckis lo tomó a su cargo lo hizo con la condición de autorizar el final que él juzgara más conveniente.
Elenco conocido
Zemeckis confió el resto de los papeles a un elenco generoso en nombres conocidos: Matthew McConaughey ("Tiempo de matar") es el experto en teología cuyos puntos de vista parecen confrontarse con los de la astrónoma animada por Jodie Foster; James Woods, un asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca; Tom Skerritt, el científico al lado del cual se ha formado la protagonista; John Hurt, un excéntrico ingeniero millonario, y Angela Bassett, la vocera del presidente, que -según ha hecho posible la técnica forrestgumpiana de Zemeckis- es el propio Bill Clinton.
El realizador se rodeó de casi todo el laureado equipo de "Forrest Gump": el diseñador de producción Ed Verreaux, el iluminador Don Burgess, el montajista Arthur Schmidt, el músico Alan Silvestri y la vestuarista Joanna Johnston. A Verreaux y al diseñador Steve Berg les tocó el desafío de imaginar el vehículo que -tal como quiere la ficción- es construido sobre la base de información enviada por los extraterrestres y cuya descripción en la novela de Sagan es bastante vaga.
Cápsula espacial
Se trata de una enorme estructura con anillos que se ponen en movimiento y en el centro de los cuales se lanza la cápsula esférica dentro de la que está el viajero. La concepción toma referencias visuales de la física (el núcleo en el centro de un átomo) y de la naturaleza (la polenización que ocurre en el centro de una flor). Siguiendo la descripción de Sagan, cuando es disparada, la cápsula entra en un agujero "worm", a través del cual el viajero es transportado a otro punto del universo casi instantáneamente.
Tal es el vehículo en el que la científica encarnada por Jodie Foster saldrá a la aventura. Su personaje ha vivido preguntándose desde que tuvo uso de razón quiénes somos y qué estamos haciendo aquí. Y ésta -confía- puede ser la oportunidad para encontrar aunque sea una parte de la respuesta.






