Cumbio: "Mirtha Legrand y Gerardo Sofovich me tratan muy bien"
La exflogger habló con Personajes.tv sobre su trabajo actual como asistente de producción y cómo vivió sus años de gran exposición mediática
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Tiene 22 años, varios kilos menos y un corte sin el característico flequillo que la hizo famosa. Y, a diferencia de lo que sucedía hasta hace un tiempo, Agustina Vivero hoy puede caminar por la calle tranquila, sin generar un tumulto de cámaras desesperadas por plasmarla en una foto.
Ella "inventó" a Cumbio, indiscutida reina flogger, una adolescente que supo tener 50 millones de visitas en su fotolog y marcar el ritmo de una tribu urbana que se manifestaba y que muy pocos comprendían. Lejos de la sobrexposición que vivió entre 2007 y 2009, Agustina divide sus días entre la facultad y su trabajo como asistente de producción en los programas de Mirtha Legrand y Gerardo Sofovich. Relajada y con un café de por medio, Personajes.tv. habló con ella.
-¿Cómo fueron estos años de silencio?
-Bueno, no fue todo de golpe. Primero dejé de hacer boliches, porque era chica y tenía que pasar bastante tiempo lejos de mis padres. Para mí eso era un trabajo y un día dejó de hacerme feliz. Después me di cuenta que la exposición que tenía en ese momento me estaba jorobando en otros aspectos...
-¿Cuáles?
-En el secundario la estaba pasando mal, tuve que rendir libre. Eso fue por cosas que hoy son noticia como el "bullying"; yo tenía 17 años y se me paraban en la puerta cuatro pibes que no me dejaban salir. Me acuerdo que me preguntaban: "¿Quién es la mujer y quién es el hombre en la pareja?". Cosas así me pasaban todo el tiempo.
-¿No recibiste contención de la escuela?
-Mirá, iba a aun colegio privado en Once y tenía un compañero de curso que me filmaba todo el tiempo. Un día me filmó debajo de la pollera y le saqué el celular. Fui a la dirección y le expliqué a la directora que, por respeto a mi condición de mujer y de persona, por favor borrara el video. Su respuesta fue que la próxima vez que hiciera algo así me iban a echar, que yo era una persona pública y tenía que acostumbrarme a eso. Ahí decidí rendir libre. No sé si el problema era que fuera lesbiana o qué, pero está claro que ni el sistema ni los chicos a veces están preparados para lidiar con determinadas situaciones.
-¿Te intoxicó la fama?
-No. Nunca soñé con esa fama, entiendo que hay mucha gente a la que le importa demasiado y que la considera un valor en sí mismo, que la relaciona con el éxito y el dinero. Yo era muy chica para todo eso, pero de todos modos aprendí a disfrutarlo.

-¿Qué fue lo más bizarro que te pasó?
-De todo. En ese momento me acuerdo que me habían ofrecido ser diputada, por ejemplo. Todo fue loco, no bizarro. Puedo decir que escribí un libro, que tengo mi documental, que tengo mi propia marca de esmaltes y de perfumes, fui la cara de Nike... Me pasó de todo, viajé mucho. Me acuerdo que mi mamá se emocionaba, pero para mí no era tan especial, sentía que le podría haber pasado a cualquiera.
-¿De verdad?
-Claro que sí. Soy feliz con lo que fue Cumbio y todo lo que pasó, pero siento que algunas personas no están preparadas para aceptar lo que es diferente y que no se conforman con la indiferencia. Y también me pasaba que salía a la calle y no podía comer porque me filmaban, me pedían una foto... En ese momento era parte de mi trabajo, aunque yo tenía 17 años y lo que quería era comerme una hamburguesa con mis amigos en paz.
-¿Qué cosas materiales conseguiste?
-Cosas increíbles que me hacían pensar en que algún día les iba a poder contar todas esas anécdotas a mis hijos. Me da mucha pena la gente que lo ve como algo malo, y me parece un poco hipócrita... Con 19 años, por ejemplo me pude comprar mi primera casa. Esas son cosas que de otro modo no hubieran sucedido, porque ni soy una luz a la que le adelantan cursos ni heredé el dinero de nadie.
-¿Cómo explicás el fenómeno Cumbio?
-Pasa que es difícil hablar bien de uno, te hace sentir un poco egocéntrica... A mí me parece que fue muy importante porque los floggers creamos la primera gran movida surgida desde Internet. Yo tenía 50 millones de visitas y 250 mil seguidores, todavía no existía Twitter, Facebook recién empezaba, no había tanta tecnología en los teléfonos, y la gente tampoco comprendía mucho qué era un fotolog. También me parece que estuvo bien que dijera que me gustaban las chicas, aún cuando toda la atención fue para ese lado lamentablemente.
-Abriste una puerta…
-Claro, y un montón de chicos me agradecieron y me siguen agradeciendo cuando me dicen que, a partir de la aparición de Cumbio ellos pudieron hablar con sus familias abiertamente sobre su elección sexual. Fue raro como fue tocado el tema en ese momento, porque no creo que sea algo que el otro tenga que aceptar; lo que hago en mi cama es un problema mío, no de los demás.
-¿Estás en pareja?
-No, ahora estoy disfrutando de mi soltería. Quisiera aclarar esto porque hace unos días salieron unas notas a partir de algo que puse en mi Facebook... Siempre pongo que estoy casada con alguna amiga para divertirme, no pongan que estoy casada porque me van a espantar a las chicas, por favor (risas).
-¿Y soñás con ser mamá?
-Sí, nunca soñé con ser famosa pero sí con formar una familia propia. Quisiera casarme, tener un hijo. Me parece que no es el momento ahora, no estoy preparada y todavía estoy muy apegada a mi familia, soy más hija que otra cosa.
-Cuando decidiste parar, ¿extrañaste todas esas cosas buenas que te pasaron?
-No, y no entendía por qué a la gente le preocupaba tanto eso. Siempre hay alguien que te quiere bardear, que piensa que porque una no está dando vueltas por los programas está muerta. Nada de eso, guarden las coronas. ¿Acaso no estar en la tele es morir? La gente es muy agresiva a veces, y no entiendo por qué pretende ser hiriente. Yo siempre dije que lo mío era un juego, que no era para siempre. No me imaginaba llegar a los 30 años usando chupines de colores.

-¿Sentís que hay mucho prejuicio?
-Sí. De hecho, ahora que se supo que trabajo de asistente de producción para el programa de Mirtha Legrand, mucha gente empezó a cuestionar por qué no le daban el lugar a alguien que se haya formado para hacer eso sin saber que estoy en tercer año de la carrera de comunicación audiovisual. Otros lo dicen como si fuera un fracaso trabajar detrás de cámaras, pero estoy muy contenta con lo que hago, me voy sonriendo de mi casa cada mañana y vuelvo igual de feliz.
-¿Cuál es tu función?
-Soy asistente de producción de Endemol para el programa Almorzando con Mirtha Legrand y para La noche del domingo, de Gerardo Sofovich. Ellos dos me tratan muy bien.
-Mirtha te había tenido de invitada...
-Sí, una vez. Ella me dice Cumbio cuando me ve (risas). Gerardo también es muy amable, pero él me dice Agus. Básicamente, recibo a los invitados, ayudo en lo que haga falta durante la preproducción, escribo las tarjetas de Mirtha. No puedo creer que a alguien le parezca algo malo, para mí ningún trabajo es malo y todos hacemos lo que podemos para generar el dinero con el que vivimos.
-¿Qué pasó con los chicos que integraban el movimiento flogger?
-Con alguno sigo en contacto, con mis amigos. Tengo algunos seguidores todavía... A mi fotolog lo mantengo como un recuerdo, pero ya no lo uso. Lo que pasa es que todo fue variando, se empezó a usar mucho Facebook, se puso de moda ser skater, después vinieron los wachiturros, los hipsters... Todo va dependiendo de la edad, de la ropa, del cantante que esté de moda.
-¿Te siguen reconociendo en la calle?
-Sí, pero es más tranquilo. Cuando decidí dejar la exposición, sentía un poco de miedo de salir; era muy joven y me daba cosa sentir eso. Lo que sí hay es algunos que usan cuentas falsas para hacerse pasar por mí en Facebook y en Twitter, insultan y hacen cosas que yo no haría. Por eso me gustaría aclarar que mi Twitter original es @soycumbio y mi Facebook es facebook.com/agustina.vivero .
-Tuviste tu documental, tu libro, tu línea de cosméticos, una nota en el New York Times… ¿Te faltó algo?
-No. No soy de sentir nostalgia ni nada de eso. Será también porque el punto lo pude poner yo, no siento que perdí algo que había logrado. Creo que lo lindo es que cuando las cosas llegan sin que uno las espere, sin tener ilusión alguna, todo es mucho más lindo, no hay lugar para la decepción.
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