De Jonson sobre Shakespeare

Ernesto Schoo
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19 de diciembre de 2009  

El miércoles 8 de julio de 1618, el poeta y dramaturgo inglés Ben Jonson (1572-1637) salió de Londres rumbo a Escocia, a pie. Volvió, siempre caminando, casi un año después. Los estudiosos de Jonson (el autor de El alquimista y Volpone ) debaten, desde entonces, el propósito de ese viaje. Verdad es que el célebre rival de Shakespeare alardeaba de sus orígenes escoceses, y fue el autor favorito del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia. Hasta hace poco se creía que Jonson había hecho su periplo en total soledad, porque tenía mal carácter y no era fácil soportarlo durante mucho tiempo. Pero hace poco apareció, entre los papeles de la importante familia Aldersey, de Cheshire, un cuaderno donde un acompañante anónimo del famoso caminador describe ese viaje, al menos hasta las jornadas en la ciudad de Edimburgo, donde el misterioso corresponsal lo deja, el lunes 5 de octubre de 1618.

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El cuaderno ha sido minuciosamente leído y revisado por el experto crítico literario y especialista en Jonson, James Loxley, quien lo comenta en la edición del Times Literary Supplement del pasado 11 de septiembre. La parte más conocida de esa andanza es, desde el siglo XVII, la crónica escrita por su colega, el poeta William Drummond, quien lo alojó en su casa y reprodujo sus diálogos en unas fascinantes Conversaciones. Así nos enteramos de las opiniones de Jonson sobre su amigo Shakespeare, a quien criticaba por no saber griego ni latín, ya que el Bardo no había tenido, al contrario de Ben, formación universitaria. "A Shakespeare le falta arte", comenta Jonson, pero añade: "Era (Shakespeare había muerto en 1616) honesto y de una naturaleza abierta y libre; tenía una excelente fantasía, ideas valientes y una expresión gentil, que fluía con tanta facilidad que a veces era necesario contenerlo".

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Lo interesante del recién hallado cuaderno en posesión de los Aldersey, es la descripción minuciosa del trayecto hasta llegar a Edimburgo, que arroja luz sobre el propósito de esta aventura extravagante. Por un lado, la gira fue promocional: en todas partes lo recibían con representaciones de sus obras, cantos y danzas; sus protectores y auspiciantes (el mayor de todos, lord William Cavendish, el primer duque de Newcastle) lo agasajaban a cuerpo de rey en sus mansiones campestres; y en Edimburgo lo consagraron ciudadano honorario de la capital escocesa. Al mismo tiempo, Ben procuraba aportes para editar un libro con el relato del viaje, y hasta se supone que hubo apuestas de por medio. El manuscrito del libro se perdió en el incendio que arrasó la biblioteca de Jonson, en 1623, y que lo llevó a escribir una feroz Execración de Vulcano.

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