
De Fito Páez
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Si se te ocurrio agarrar a cuatro pibes, vestirlos como los Beatles, hacerlos tocar como los Beatles y con eso llenar un par de Gran Rex, tarde: ya hay varios productores viviendo de un negocio parecido. Ahora bien, el cine tributo todavía no está inventado. Podría ser así: hacés películas iguales a las que hace tal director. Y las hacés bien. Y hasta son entretenidas. Podría funcionar, ¿no?
¿De quién es el portaligas?, la nueva película de Fito Páez, es demasiado almodovariana, sobre todo teniendo en cuenta que no la dirige Pedro Almodóvar. El homenaje está bien. Y la película también, porque es eficaz a la hora de replicar lo que se propone replicar, pero la pregunta, de todos modos, se hace inevitable: ¿hacía falta tributar así? Teniendo en cuenta que Fito viene de una experiencia cinematográfica, digamos, poco estimulante, ¿no lo hubiera fortalecido, como director, como guionista, como realizador integral, encontrar un tono personal en lugar de narrar como narra ese que tanto le gusta que quisiera ser como él?
Como en Atame, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Volver, Tacones lejanos, Kika, La ley del deseo, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? O Pepi, Lucy, Bom, la trama apuesta a la comedia negra. Julieta Cardinali es Julieta, hermana de Romina, interpretada por Romina Ricci. Las dos son amigas de Leo, que tiene un novio estrella de rock que termina embarazando a Julieta. Leo se entera, se pone loca, choca con su moto, sobrevive pero debe vivir con un freno clavado en el corazón, a menos que la transplanten. Julieta y Romina, que todo el tiempo tienen ganas de ser Thelma y Louise, salen a buscar a alguien a quien asesinar para conseguir el órgano. Hay unos mafiosos que planean el golpe, traiciones, cien mil australes dando vueltas, todo en el Rosario de los 80, a donde Fito transplanta una neurosis flúo, chispeante, mientras de fondo suenan Soda Stereo, Virus, Fito Páez. Fito recurre, como en sus discos, a la construcción de referencias al paso. Por el guión pasan Cassavetes, la revista Gente y, adivinen, Pedro Almodóvar, que por si alguien no le quedó claro, es el director con el que el personaje de Cardinali dice que sueña trabajar.
Las actuaciones saben sostener la estridencia del clima, y se respaldan en un elenco de nombres pesados: el malviviente Lito Cruz, la mujer y cómplice del malviviente, Cristina Banegas, el mafioso Darío Grandinetti, la madre de las chicas (Verónica Llinás), el manosanta Horacio Fontova (otro homenaje, pero esta vez al Negro Olmedo), el juez Roberto Fonatarrosa, la psicoanalista Fabi Cantilo, la doctora Vivi Tellas, el cura Alan Pauls, el comodoro Duillo Marzio.
Si estás en tu casa, y te agarran ganas de poner una de Almodóvar pero te das cuenta de que las perdiste todas en tu última mudanza, tranquilo, aquí está Fito y su cine tributo, todo igualito, nada que extrañar.





