Diana Ingro: una gran dama del cine argentino

Dueña de uno de los rostros más bellos y elegantes de una gran época del cine argentino, Diana Ingro llevó la distinción que siempre la caracterizó al cine, el teatro y la TV durante una vida plena que casi alcanza el centenario.
Cuando eligió alejarse de esas luces llevó su clase a otros ámbitos de la vida social en los que también se destacó: el de las conferencias culturales y las presentaciones de libros fue el más frecuente. También se la veía, infaltable, en los estrenos teatrales y las grandes reuniones mundanas de ese ambiente en compañía de venerables y aplaudidas figuras de otros tiempos.
Filmó con Daniel Tinayre, Luis César Amadori, Carlos Borcosque y Román Viñoly Barreto, entre muchos otros. Compartió elencos cinematográficos junto a Mirtha Legrand, Luis Sandrini, Narciso Ibáñez Menta, Tito Alonso y Lautaro Murúa. Inició su carrera en 1947 como integrante del reparto de Corazón, de Julio Saraceni (basada en el clásico libro de Edmundo de Amicis), y afirmó su carrera de allí en más con títulos como Sala de guardia, La pasión desnuda, Graciela y Goleta austral, la película que sin dudas le dio su papel más destacado en el cine.
"En aquellos años había un abismo enorme entre el vocabulario cotidiano y la forma de hablar en las películas. Hoy, las cosas son distintas. Los actores son mucho más naturales y espontáneos, aunque a veces esa actitud cae en la grosería. Sobre todo en TV", recordó muchos años después de aquellos éxitos, en los que se había ganado un lugar como gran actriz dramática, con un porte especial para desempeñar papeles de villana o contrafigura de la heroína de turno.
Alguna vez reconoció que, tardíamente, Tinayre vio en ella un perfil muy diferente al de sus comienzos que no llegó a profundizarse. Fue en 1963, con La cigarra no es un bicho. "Yo era conocida como actriz dramática. Pero Tinayre me propuso hacer de vedette. «Tenés un cuerpo escultural y hay que explotarlo», me dijo aquella vez. Fue mi primer papel cómico y mal no me fue", le confesó al diario tucumano La Gaceta.
En televisión se destacó en los años 50 con ciclos dramáticos o que adaptaban clásicos de la escena (Historias con champagne, Fila cero, Señorita culta se ofrece) y, más adelante, como actriz de reparto en telenovelas de éxito. La más vista, sin dudas, fue Amo y señor (1984), con Arnaldo André y Luisa Kuliok. Había nacido como Susana Unía en Ramos Mejía el 26 de octubre de 1917. Murió a los 99 años.
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