
Diddley: "Los Stones tomaron mucho de mí"
Perfil: el genial guitarrista de rythm and blues, que tocará hoy y mañana en Buenos Aires, dice que no se quedó en los años cincuenta.
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No hace falta dar rienda suelta a la imaginación para saber cómo se verá un rockero a los 70 años: Bo Diddley es la respuesta viva.
"Yo toco rock´n´roll", define, lacónico, este guitarrista fundacional, nacido en 1928 en Mississippi, con el que por alguna milagrosa razón es posible conversar por teléfono como si se tratara de un ser humano normal, no de un mito o una foto en la tapa de un disco viejo.
Por si eso fuera poco, se podrá disfrutar de su presencia y su música en vivo, esta noche en el Hard Rock Cafe y mañana en el Gran Rex, junto con el pianista Johnie Johnson y la Debbie Hastings Band. "No soy un músico de blues ni uso ritmos africanos, como muchos dicen -sigue, en una entrevista telefónica, desde Florida, para anticipar detalles de su visita-. Sólo sé que soy distinto y autodidacto. Hago mi propio camino."
Con indisimulado cansancio, el músico anuncia que su show en Buenos Aires será así: "Mezclará todo, reflejará mi pasado y hasta mi futuro. No quiero que piensen que me quedé en los cincuenta. Gracias a Dios todavía soy capaz de cosas nuevas".
Un tanto opacado por su antiguo compañero Chuck Berry, Diddley es responsable de un sonido de guitarra eléctrica distorsionada, casi psicodélica, que influyó desde el llamado rock de garaje hasta las actuales bandas alternativas. Pasando, claro, por unos de sus más fervientes admiradores: sus majestades Stones. -Sí, yo toqué con ellos, creo que tomaron mucho de mí.
-¿Con qué otros músicos le parece que sucedió lo mismo?
-Con muchos otros.
-¿Le gusta alguno en particular?
-Sí, algunos me gustan.
Evidentemente, de rock Bo Diddley no habla, respira.
Más allá de la leyenda viva y la importancia de su sonido, hay que mencionar una característica clave de su repertorio: todas sus canciones se parecen bastante entre sí, especialmente porque suelen repetir un único acorde.
"Hay muy pocos temas que no me entusiasman demasiado -admite-. De cualquier manera, a esta altura lo que más me gusta es jugar en el estudio, buscar que me salga algo nuevo. Tocar en vivo viejos temas viene después en mi lista de preferencias."
De esa manera, con largas jams sobre pocos tonos y mucho ruido salieron temas como "Diddley Daddy", "Hey Bo Diddley" y "Mona". Siempre con su célebre compañera de ruta: una enigmática guitarra de caja rectangular: "La diseñé en 1958. Quería diferenciarme de los demás.
Y no sólo por el sonido, para eso hubiera alcanzado con ponerle micrófonos especiales. ¿La afinación? Ah, eso no te lo voy a contar."
Bien considerado por el ambiente del blues, hoy prefiere escuchar discos de música country. "Blues era el de Muddy Waters, Howlin Wolf, John Lee Hooker. Ahora la mayoría de los que se llaman bluseros, en realidad tocan otra cosa."
-¿Qué característica esencial hace a un músico de blues?
-Te levantás a la mañana y te sentís mal con todo, realmente mal. Lo primero que hacés es agarrar tu guitarra y sentarte en la cama a tocar. Esa es una receta más o menos buena.
-¿Usted no tuvo muchas mañanas así en su vida?
-No, la verdad es que no.
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