Alguna forma de celebrar el Día del Amigo teníamos que encontrar
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Friends. Tan obvia como imposible de esquivar para el listado. Al margen de que no existió en la serie una superposición de protagonismo, la historia de cada personaje no se justificaba sino en el contexto del grupo de amigos que formaban Rachel, Monica, Phoebe, Ross, Chandler y Joey, que mantuvieron el vínculo fuera de la pantalla. Tan importantes eran todas las piezas que integraban al elenco que, a partir de su tercera temporada, los seis actores pasaron a cobrar todos lo mismo por episodio: comenzaron con 75 mil dólares en 1996, y terminaron con 1 millón para cada uno (de vuelta, por cada capítulo emitido) en 2004.
Gossip Girl. Durante sus seis temporadas, la ficción creada por Josh Schwartz y Stephanie Savage se valió de un recurso memorable. La serie está narrada por una bloggera anónima y omnisciente, que ventila las intimidades de un grupo de jóvenes adultos de clase acomodada en el Upper East Side neoyorquino, con sus problemas y miserias. Porque los jóvenes ricos también pueden sentir tristeza.
How I Met Your Mother. ¿El hermano menor de Friends? ¿Su propio Family Guy? Las similitudes entre ambas series están a la vista y bastante se ha escrito sobre el tema para trazar las comparaciones. Lo cierto es que la sitcom creada por Craig Thomas y Carter Bays parte de ese mismo suelo compartido (un grupo de amigos que se junta diariamente en un bar) para centrar su historia en cómo Ted Mosby terminaría conociendo a su esposa. Sin abandonar lo políticamente correcto, su humor tiene menos límites que el de Friends.
Seinfeld. Aunque sus creadores se hayan encargado de querer convencer al mundo de que lo suyo era una serie "sobre nada", Seinfeld es totalmente lo opuesto, una comedia que se metió en debates fuertes, pero con bastante disimulo. En el medio de todo esto, Jerry, George, Kramer y Elaine, cuatro outsiders sociales que no funcionaban en ninguna otra lógica que no fuese la de su propio entorno.
The Big Bang Theory. Chuck Lorre logró algo que en otro momento hubiera sido impensado: convertir al nerd, el personaje antihéroe por excelencia, en el nuevo estereotipo interesante y cautivador. En un principio, Sheldon, Raj, Leonard y Howard se manejaban dentro de un mismo esquema hasta que, conforme avanzaron los capítulos, cada uno de ellos perdió ese estigma de perdedor, y las fichas geek quedaron puestas en Sheldon, alguien tan inocente como maléfico a la vez.
That 70s Show. A lo largo de sus ocho temporadas, la sitcom que le valió el salto a la fama a Topher Grace, Mila Kunis y Ashton Kutcher ridiculizó la vida de los adolescentes durante los setenta. Si bien la dinámica de la serie estableció papeles protagónicos en su comienzo, los roles comenzaron a repartirse a medida que algunas de sus figuras se fueron bajando del proyecto antes de su fin.
Sex and the City. Por más que su formato haya hecho uso y abuso de la frivolidad y promovió un estilo de vida poco asequible para gran parte de su audiencia, la serie que mostró la vida de Carrie Bradshaw y sus amigas planteó también una serie de temas que hasta el momento no se veían con frecuencia en la pantalla, como el papel de la mujer en la sociedad moderna, su relación con el éxito profesional y la negación a responder a ciertos estándares y estereotipos femeninos.
South Park. Trey Parker y Matt Stone jamás pensaron que un corto suyo podía dar tanta tela para cortar, pero lo cierto es que "The Spirit of Christmas" sentó las bases para las diecisiete temporadas de South Park. En esos cinco minutos están todos los elementos que sostienen a la serie animada desde 1997: cuestionamientos, irreverencia, una carencia absoluta de filtro al momento de plantear temas sensibles para la opinión pública, todo en el contexto de un humor corrosivo.
Girls. A pesar de los puntos en común, el proyecto de Lena Dunham se destaca por cubrir los ángulos que dejaron vacíos Gossip Girl (misma edad, distinta facción social) y Sex & The City. Cuatro amigas que viven en Nueva York y que deben atravesar con miedo el umbral que los separa de la seguridad familiar a la independencia que conlleva la llegada a la adultez.
Freaks and Geeks. Además de ser el trampolín a la fama para James Franco, Seth Rogen y Jason Segel, la comedia dramática creada por Judd Apatow recreó la vida en un suburbio estadounidense a principios de los ochenta. De un lado, los freaks, los parias antisociales; del otro, los geeks, los antónimos de lo popular. En el medio de ambos, Lindsay, una protagonista que se presenta como una versión en carne y hueso de Lisa Simpson, con un pie en cada mundo y una caterva de planteos respecto al universo que la rodea a medida que avanza la serie.
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