
Dina Rot vuelve a cantar la poesía
Recitales: la artista argentina radicada en Madrid estará hoy y mañana en un escenario de La Plaza interpretando canciones de origen sefaradí.
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Dos décadas después de abandonar la vida artística, unos poemas llegaron inesperadamente a sus manos. Leerlos e intuir que alguna pasión dormida habían sacudido, fue un solo acto. Allí comenzó a gestarse el regreso de Dina Rot a un escenario. El resultado final de todo ese proceso es "Una manu tumó l` otra", el libro-CD que acaba de presentar en la Feria del Libro y que hoy y mañana pondrá a consideración del público en la sala Pablo Picasso del complejo La Plaza, en un espectáculo que tendrá como invitado especial a Fito Páez.
Nacida en Mendoza, habitante de Buenos Aires durante buena parte de su vida, la cantante y compositora tuvo un lugar destacado dentro de la música popular a final de los años sesenta y comienzo de los setenta. Coplas y romances anónimos latinoamericanos y poemas musicalizados por ella -de autores como Pablo Neruda, César Vallejo, Gabriela Mistral, Raúl González Tuñón, Violeta Parra y Juan Gelman-, convivieron en un repertorio dentro del cual reservó un espacio de privilegio para las antiguas romanzas anónimas del cancionero sefardí, que ha interpretado y también investigado en profundidad.
Tras el golpe militar de 1976 y luego de "haber sido vetada en un canal oficial por cantar un poema de Juan Gelman" -recuerda-, la artista abandona el país para radicarse con su marido y sus hijos -el músico Ariel Rot y la actriz Cecilia Roth- en Madrid. La musicoterapia, el trabajo con la voz y la expresión, serán desde entonces el eje de su trabajo en España."La decisión de abandonar el canto fue absolutamente conciente -comenta durante la entrevista con LA NACION-. Comenzar de cero en un lugar que no es el de uno significaba muchas heridas e intuía que el canto no saldría fluidamente, entonces lo dejé atrás. Me puse a trabajar con esa otra parte mía que estaba bien alimentada, dedicándome a ello con todo mi esfuerzo y energía. El canto ni siquiera me llamaba y yo tampoco lo extrañaba".
La rueda mágica
Hasta que cierto día, veinte años más tarde, unos poemas torcieron nuevamente el destino hacia la canción. Llegaron a su casa madrileña con remitente del argentino Juan Gelman, -judío de origen ashkenazí, que se expresa en español- y estaban escritos en sefardí. Ahí comenzó lo que Dina Rot define como "una bella rueda mágica". El encadenamiento de los hechos demuestra que tiene sus razones. "Guardé aquéllos textos bellísimos convencida de que en algún momento iba a encontrarles una música -explica-. Tiempo después recibí los poemas de Clarisse Nicoidsky y los uní a los de Gelman, ignorando que él se había inspirado en esos poemas de esta autora de origen sefardí -que produjo toda su obra en francés- para escribir los suyos".
Las palabras de estos autores -que en ambos casos optaron por el antiquísimo judeo-español para expresarse- ya habían desatado el hechizo. "Hubo un enamoramiento, una sensación de que esto era lo que yo estaba esperando. Posiblemente tomé conciencia en ese instante de que en mí había un canto que aún no había salido", dice Rot con un entusiasmo que crece en proporción directa a sus emociones, mientras revive el proceso creativo de "Una manu tumó l`otra".
El destino de compact y de libro vino mucho después. "Comencé a buscarles una música y un lugar en mi voz a esos poderosos poemas, sin saber que me llevarían a todo esto de volver a pisar un escenario y reencontrarme con el público", admite la artista.
Lo cierto es que "una mano tomó la otra" y en marzo de este año Dina Rot volvió a actuar, presentando en Madrid su nuevo trabajo, que incluye arreglos del músico español Eduardo Laguillo. Buenos Aires se le impuso como un sino ineludible. "Me siento instalada en estas canciones: son tan mías y tan nuestras, que sólo viniendo a la Argentina a interpretarlas podía darle, de verdad, nacimiento a este disco", confiesa.
Veintiún años de una ausencia que en realidad fue sólo artística (visita frecuentemente el país para ver a su hija Cecilia) podían tener su riesgo y Dina Rot no lo ignoraba. Pero también sabía que el suyo no era un salto sin red. "Fue tirarse a una piscina con agua. Una de las cosas que me conmueve del público argentino es su fidelidad. La comprobé en la Feria del Libro, donde la sala estaba repleta de gente -había incluso muchos jóvenes- y y el cariño fue tan grande que me costó quedarme afuera de la emoción para empezar a cantar".
El material de "Una manu tumó l`otra" es, ciertamente, un valioso aval para avanzar hacia las presentaciones en la sala Pablo Picasso -donde se prevén dos nuevas fechas a fin de mes- y, aunque el contexto -dos décadas mediante- es absolutamente distinto, Dina Rot apuesta a la sensibilidad como valor inalterable. "Por suerte siempre tenemos para rescatar gente que sigue alimentándose de una cultura, de sensibilidad, de acercamiento a una temática expresada con buen gusto. Además veo que vuelve a florecer una música menos agresiva y esquemática, que se están valorando más las tradiciones de otras culturas", afirma y sin dejar de reconocer que "no sé qué puede pasar con lo mio", concluye: "Tampoco vengo de llenar estadios. He tenido un público minoritario pero maravilloso".
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