Los mejores guitarristas de todos los tiempos.
1 minuto de lectura'
El mítico Jimi Hendrix, en su primera entrevista con Rolling Stone -publicada en marzo de 1968-, describió el momento que cambiaría su vida para siempre: "El primer guitarrista al que le presté atención fue Muddy Waters. Cuando era chiquito escuché uno de sus primeros discos y me asusté a morir... «¡Epa! ¿Qué es esto?»".
La historia de la guitarra en el rock & roll está a la vista -o al oído- de todo el mundo en los yeites, riffs y solos que son propios de ese estilo: el solo trascendental de Scotty Moore en "That’s All Right", de Elvis Presley, con gusto a campo y a Cadillacs rosados; las tres notas distorsionadas e insistentes de Keith Richards en "(I Can’t Get No) Satisfaction", de los Rolling Stones; los acordes avasalladores de Kurt Cobain en "Smells Like Teen Spirit", de Nirvana.
Pero la capacidad infinita de renovarse y de sorprender que tiene el rock & roll se resume en el impacto instantáneo que causan los que podríamos denominar "grandes momentos de la guitarra": el hecho de que un simple fraseo, el chillido de un feedback, y aun la misma pose arrogante de un guitarrista consigan que un chico delire y decida ir a buscar su propio instrumento. Las páginas que siguen son un elogio a esos súbitos descubrimientos. Estos hallazgos, relatados por más de treinta y cinco intérpretes destacados del rock, el blues, el folk, el punk y el hip-hop, representan un testimonio extraordinario del poder y la magia de la guitarra eléctrica.
El instrumento nació mucho antes que el rock & roll. Les Paul, pionero en el diseño de guitarras y en la grabación multitrack, ya tenía una guitarra eléctrica primitiva en 1928 y usaba la radio de sus padres a modo de amplificador. En 1937, Eldon Shamblin -de Bob Wills and His Texas Playboys- fue el primer músico de country que usó una guitarra de cuerpo sólido, una pequeña Rickenbacker Electro Spanish, hasta que su jefe le ordenó que dejara de tocar esa porquería porque no parecía una guitarra como la gente.
Pero sucede que en el rock & roll, precisamente, la idea es que la guitarra no sea un instrumento como la gente…
Todo lo que hay que saber acerca de la sensualidad de la guitarra y de su potencial de exuberante violencia se advierte en las filmaciones y en las fotos de Presley tocando en vivo en los años 50. Las imágenes muestran cómo la guitarra le cuelga sobre la cintura como una metralleta y golpea su pelvis con ritmo y autoridad. La amplificación despojó al instrumento del sonido rico y cálido -pero también inapelablemente fiel- de las cuerdas que resonaban contra la madera. La guitarra eléctrica abrió paso a nuevas posibilidades: el sonido de un animal herido, un tren en fuga o -en la versión que hizo Hendrix en Woodstock del himno nacional de su país- un incendio que devoraba a los Estados Unidos. Aunque el piano y el saxo también forman parte de los cimientos que sustentan el rock & roll, la guitarra sigue siendo un barómetro para medir la pureza y el compromiso por los mismos motivos por los que fue el principal agente de cambio en el rock: es accesible económicamente y lo único que hay que tener para tocarla es deseo e imaginación. La aptitud técnica todavía es optativa. Las siguientes entrevistas, en las que nuestros mejores guitarristas hablan de sus héroes y de sus dioses, demuestran cómo hizo la guitarra para transformar la cultura popular norteamericana: puso la inmortalidad al alcance de la mano. David Fricke
El mítico Jimi Hendrix, en su primera entrevista con Rolling Stone -publicada en marzo de 1968-, describió el momento que cambiaría su vida para siempre: "El primer guitarrista al que le presté atención fue Muddy Waters. Cuando era chiquito escuché uno de sus primeros discos y me asusté a morir... «¡Epa! ¿Qué es esto?»".
La historia de la guitarra en el rock & roll está a la vista -o al oído- de todo el mundo en los yeites, riffs y solos que son propios de ese estilo: el solo trascendental de Scotty Moore en "That’s All Right", de Elvis Presley, con gusto a campo y a Cadillacs rosados; las tres notas distorsionadas e insistentes de Keith Richards en "(I Can’t Get No) Satisfaction", de los Rolling Stones; los acordes avasalladores de Kurt Cobain en "Smells Like Teen Spirit", de Nirvana.
Pero la capacidad infinita de renovarse y de sorprender que tiene el rock & roll se resume en el impacto instantáneo que causan los que podríamos denominar "grandes momentos de la guitarra": el hecho de que un simple fraseo, el chillido de un feedback, y aun la misma pose arrogante de un guitarrista consigan que un chico delire y decida ir a buscar su propio instrumento. Las páginas que siguen son un elogio a esos súbitos descubrimientos. Estos hallazgos, relatados por más de treinta y cinco intérpretes destacados del rock, el blues, el folk, el punk y el hip-hop, representan un testimonio extraordinario del poder y la magia de la guitarra eléctrica.
El instrumento nació mucho antes que el rock & roll. Les Paul, pionero en el diseño de guitarras y en la grabación multitrack, ya tenía una guitarra eléctrica primitiva en 1928 y usaba la radio de sus padres a modo de amplificador. En 1937, Eldon Shamblin -de Bob Wills and His Texas Playboys- fue el primer músico de country que usó una guitarra de cuerpo sólido, una pequeña Rickenbacker Electro Spanish, hasta que su jefe le ordenó que dejara de tocar esa porquería porque no parecía una guitarra como la gente.
Pero sucede que en el rock & roll, precisamente, la idea es que la guitarra no sea un instrumento como la gente…
Todo lo que hay que saber acerca de la sensualidad de la guitarra y de su potencial de exuberante violencia se advierte en las filmaciones y en las fotos de Presley tocando en vivo en los años 50. Las imágenes muestran cómo la guitarra le cuelga sobre la cintura como una metralleta y golpea su pelvis con ritmo y autoridad. La amplificación despojó al instrumento del sonido rico y cálido -pero también inapelablemente fiel- de las cuerdas que resonaban contra la madera. La guitarra eléctrica abrió paso a nuevas posibilidades: el sonido de un animal herido, un tren en fuga o -en la versión que hizo Hendrix en Woodstock del himno nacional de su país- un incendio que devoraba a los Estados Unidos. Aunque el piano y el saxo también forman parte de los cimientos que sustentan el rock & roll, la guitarra sigue siendo un barómetro para medir la pureza y el compromiso por los mismos motivos por los que fue el principal agente de cambio en el rock: es accesible económicamente y lo único que hay que tener para tocarla es deseo e imaginación. La aptitud técnica todavía es optativa. Las siguientes entrevistas, en las que nuestros mejores guitarristas hablan de sus héroes y de sus dioses, demuestran cómo hizo la guitarra para transformar la cultura popular norteamericana: puso la inmortalidad al alcance de la mano.
Mike McCready
Pearl Jam
"Entro en un estado de nirvana cuando escucho «Machine Gun», de Hendrix."
Hendrix me gusta como la puta madre. Abarca todo. Tenía una capacidad impresionante para componer; era un genio tocando solos... Estaba muy adelantado a su época.
Mi papá fue a Vietnam y en su portaaviones tenía el disco Band of Gypsys, de Hendrix. Lo trajo cuando yo tenía 7 u 8 años. Recuerdo haber preguntado: "¿Y esto qué carajo es?". Ese disco era de otro mundo. Cuando entendí más la guitarra, me di cuenta de que Hendrix estaba muy por encima de los demás guitarristas.
A veces, cuando hacés solos, tenés una sensación... es como estar loco, como entrar en un estado de nirvana. Lo siento cuando escucho "Machine Gun" y toca esa maldita nota sola y te hace llorar. Permanentemente me esfuerzo por lograr ese tipo de sensación, una sensación que transmita una emoción al público… o a mí mismo.
Lenny Kravitz
Jimi Hendrix fluía. Tenía las manos conectadas al alma, ¿no? Tocaba con mucha emoción. Cuando uno lo escuchaba, sentía el fuego, sentía el blues. Sentía la tristeza. Es increíble.
¿Qué aprendí de él? Aprendí qué se puede hacer con una guitarra eléctrica. Y cómo mezclar el rock & roll y el blues en las canciones.
En realidad, no me enganché con Hendrix hasta que me mudé de Nueva York a California, a los 12 o 13 años. Fui a vivir a Los Angeles y escuché Smash Hits. Fue increíble. Era todo: era psicodelia, era funk, era blues, era rock.
La canción que más me gusta de Hendrix es "Have You Ever Been (To Electric Ladyland)". Es tan sentida, tan eléctrica... Es como si uno estuviera flotando en el agua.
Kirk Hammett
Metallica
"Jimi Hendrix inventó la Iglesia del Sonido. Tenía una técnica impresionante, y alma como para tirar al techo."
Mi guitarrista preferido es Jimi Hendrix, sin duda. Empecé a escucharlo cuando tenía 5 o 6 años: escuché "Purple Haze" y pensé que no se parecía a nada que pasaran por la radio am en esa época. Después, en 1976, cuando fui a uno de mis primeros recitales de rock, entre un grupo y otro pasaron "Purple Haze" por el equipo de sonido, y me partió la cabeza. Apenas llegué a mi casa -tenía 13 o 14 años- salí a comprar un disco de Hendrix. Eso me impulsó a tocar la guitarra. La primera canción que aprendí fue "Purple Haze". Dos semanas después, ya había formado un grupo y tocábamos una versión de "Purple Haze" de media hora. Era el único tema que sabíamos.
La música de Hendrix era muy visual. Cuando tocaba una canción y quería que tuviera sonidos de gaviotas, los conseguía. Y en la versión en vivo de "Machine Gun", de Band of Gypsys, hace todos esos ruidos de los bombarderos que se acercan y lanzan las bombas, las voces que gritan. Tenía una forma de decir cosas políticas en términos de sonido. Y el sonido de la guitarra de Hendrix lo inventó él. No hay nadie que haya sonado como Hendrix, ni antes ni después. Inventó la Iglesia del Sonido. Tenía una técnica impresionante, temas impresionantes. Y alma como para tirar al techo.
Brian Setzer
Si tuviera que elegir al tipo que más influjo ha tenido en mí, nombraría a Cliff Gallup. Tocó con los Blue Caps de Gene Vincent y fue, digamos, el primer guitarrista de rock & roll, en realidad. No tenía miedo de mezclar estilos distintos: música country, swing y ese sonido nuevo llamado rockabilly. Tocó con los Blue Caps menos de un año, creo, pero causó un impacto enorme. Es por el modo en que trabajaba los solos. Muchos guitarristas se meten de cabeza en el primer solo como si tocaran para los espectadores de la última fila, pero Cliff los construía. Era único. Usaba una púa y tres uñeros, como si tocara el banjo. Es una manera muy singular de tocar; no escuché a nadie más que la usara.
Hace unos seis años fui a Virginia y arreglé para encontrarme con él. Esa mañana me llamaron por teléfono y me dijeron: "Bueno, no lo vas a poder creer, pero ayer a la noche Cliff tuvo un paro cardíaco en el escenario". Así que me lo perdí por un día.
Melissa Etheridge
"Los riffs de Keith son abiertos y fáciles, pero al mismo tiempo imposibles de olvidar."
Keith Richards fue mi mayor influjo, porque toca con mucho estilo rítmico. En especial en temas como "Start Me Up". Es ritmo, son todas esas notas, son cinco cuerdas. Y son canciones muy abiertas y fáciles, pero la verdad es que nunca te olvidás de ellas.
Cuando era adolescente y comenzaba a tocar delante de la gente, sola con mi guitarra, estaba influida por Joni Mitchell o Joan Baez: eso de tocar la guitarra con los dedos. Quería tocar con un grupo grande de rock, pero no lo tenía. Así que tocaba la guitarra como si fuese un grupo. Es parecido a lo que hace Keith. La lleva, la conduce; no son solos. También me parece que Kurt Cobain era un guitarrista excelente. Otra vez, la cuestión del ritmo. Como Nirvana era un trío, Co-bain tenía que unificar todo, y abarcaba un espectro impresionante.
Un excelente guitarrista al que no se le presta mucha atención es Bruce Springsteen. No hace alardes. Tuve la oportunidad de ir a la casa de él y escucharlo tocar y pensé: "¡Uy, qué bien toca!". No es exagerado. Se trata de ayudar a la canción.
Así que, cuando me preguntan acerca de los solos de guitarra, contesto que le doy más importancia a lo que hacen por la canción la guitarra y el guitarrista.
Keith Richards
"Los discos que grabó Chuck Berry en los 50 son
el modo supremo de tocar la guitarra en el rock & roll."
Para mí, Chuck Berry siempre fue el ejemplo máximo de cómo se toca el rhythm & blues, de cómo se toca el rock & roll. Es el genio del ritmo. Toca esa cosa estupenda con cuerdas dobles; la tengo hace tiempo pero todavía le estoy agarrando la mano. Después entendí por qué tocaba así: por el tamaño de su cuerpo. Claro, ¡al lado de él, una de esas Gibsons enormes parece un ukelele!
Cada uno tiene que adaptar sus posibilidades físicas al instrumento. Algunos tienen manos chiquitas que vuelan por la guitarra. Si no, encontrás otra manera. Así que, dado el tamaño de las manos de Chuck, no es de sorprender que haya logrado un estilo en el que no necesitaba ser ágil y puntear una cuerda por vez. Armaba armonías en las que cada nota tiene otra nota atrás, y eso le brinda ese sonido tan fuerte y amplio. Es fascinante. O sea: esos discos que grabó Chuck en los 50 todavía son el modo supremo de tocar la guitarra en el rock & roll.
En cuanto a mí, aprendo algo cada vez que agarro una guitarra. A veces aprendés cosas que no querés saber; por ejemplo, que no sos tan bueno como pensabas. Pero hasta eso es una lección.
Para mí, la guitarra es una amiga cuando no tenés a nadie cerca. Están todos durmiendo, o se fueron, o te dejó tu mujer. Bueno, de última la tenés a ella. O sea, incluso por su contorno... A veces me acuesto con la guitarra.
The Edge
U2
"La música de Tom Verlaine y Richard Lloyd tenía ese aire tan especial. Por eso el trabajo que hacían era hermoso y austero."
Admiro particularmente el trabajo que produjeron Tom Verlaine y Richard Lloyd para el primer disco de Television: Marquee Moon. Cuando escuché ese álbum, a fines de los 70, me mató. La guitarra eléctrica había pasado a tener un sonido muy poco original. Marquee Moon es un trabajo para nada complicado en términos de sonido: no hay grandes despliegues, no tiene histrionismo, no tiene trucos. Es eterno porque no tiene nada: un sonido de batería muy simple, un bajo y dos guitarras, y la voz de Tom.
Verlaine se llevó todos los laureles por armarlo, pero, en cuanto a la ejecución de la guitarra, me parece que lo mejor del disco es en gran parte obra de Lloyd.
Más adelante descubrí conexiones con Television en algunos trabajos de Country Joe and the Fish, y muchos años después me di cuenta de que lo que hizo Television fue, en gran medida, trabajar con el modo dórico sobre las secciones rítmicas comunes del rock & roll; por eso su música tenía ese aire tan especial. El modo dórico proviene de las primeras formas de música coral vocal que existieron, y normalmente no aparece en la música con guitarras. Por eso el trabajo que hacían era hermoso y austero. Y, por supuesto, como nadie está acostumbrado a escuchar esa escala, el sonido resultaba totalmente nuevo y original.
Carrie Brownstein
Sleater-Kinney
"Me atrapa la electricidad que transmite Pete Townshend. Me esfuerzo por lograr esa energía, por dar corriente."
M e atrapa la electricidad que transmite Pete Townshend. Conmueve ver y escuchar un instrumento cuando pasa a ser una extensión de alguien, un apéndice que uno controla con la naturalidad y la inconsciencia del movimiento de su propio cuerpo. Aprendí de él en el sentido de hacer que el sonido salga de otros lugares, además de los dedos. Y me esfuerzo por lograr esa energía, por dar corriente. Sé hacer el molino, pero por lo general no lo hago: él tuvo problemas físicos que no quiero sufrir.
Por su parte, Ricky Wilson, de los B-52’s, no recibe el reconocimiento que merece. Escribió líneas para guitarra que parecían sencillas pero no lo eran; tenían diferentes aspectos y progresiones de acordes. Una vez me dieron una cinta mezclada de los primeros dos discos de los B-52’s... más o menos cuando yo tenía 15 años, apenas después de la muerte de Wilson. La escuché sin parar durante un mes. No entendía cómo esa gente había hecho una música que parecía tan extraña: esa combinación perfecta de una voz loca, excelentes voces femeninas y esas líneas de guitarra tan emocionantes…
Eric Clapton
"Me impresiona la fuerza cruda de Jimmie Vaughan."
La primera vez que escuché a Jimmie Vaughan, me impresionó la fuerza cruda de su sonido. Tiene un estilo único. Si algo aprendí de él, es que no hay que salirse de lo simple.
Billy Gibbons
ZZ Top
"Jimmie Vaughan tiene confianza artística en sí mismo."
Para mí, es un empate entre B. B. King y Jimmie Vaughan. Los dos logran la sensación relajada: en la jerga de los músicos, es encontrar ese gran espacio que se abre detrás de la base rítmica y que le da el estilo justo a un tema.
B. B. King hace gala de sus habilidades cuando hace un vibrato y cuando retuerce una nota hasta que logra que te retuerzas vos. Y Jimmie tiene confianza artística en sí mismo. La primera vez que lo vi tocar fue en un boliche de Dallas, en el 69. Los dos estábamos empezando y los dos admirábamos a los mismos gui- tarristas, porque nos habíamos criado en Texas. Así que muchos guitarristas contemporáneos compartimos la misma lista: B. B. King, Muddy Waters, T-Bone Walker, Jimmy Reed. La lista del blues.
Mi tema preferido de B. B. es "Three O’Clock Blues", y el de Jimmie es "Boom-Bapa-Boom". Tocan la guitarra de una manera que deja ver un sonido y una composición excelentes. Esas dos canciones pueden considerarse las mejores obras de todos los tiempos.
Willie Nelson
"Django Reinhardt es como Sinatra. Ahí está la voz... y no importaba qué tocara. Aunque tocara escalas, era una belleza."
Django Reinhardt fue el mejor del mundo. Tenía una técnica, una aptitud y un sonido increíbles. Un amigo mío, Johnny Gimble, que toca el violín, era fanático de él -y también Stephane Grappelli, violinista de la banda de Django Reinhardt- y me dio un casete de Django y Stephane juntos. Eso fue cuando yo tenía 20 años, me parece, y desde entonces soy fanático. Tiene miles de canciones excelentes; es su estilo. Es como Sinatra. Ahí está la voz... y no importaba qué tocara. Aunque tocara escalas, era una belleza. Me gusta mucho todo lo que hizo, y sigo escuchando sus discos. También me gustan otros guitarristas: Grady Martin, que tocó la guitarra fuera de Nashville tantos años, era un guitarrista fantástico, y Chet Atkins. Crecí escuchando la música de todos ellos, pero Django es el que más me cosas me brindó.
Jeff Beck
"Tengo un casete de Django Reinhardt que escuché tantas veces que me conozco hasta el último detalle, con la esperanza de que algo se me pegue."
El que sobresale por encima de todos es Django Reinhardt. Tengo uno de esos casetes caídos del cielo que me entregaron en un recital, en medio de los brazos y las piernas. La cinta no dice nada más que "Electric Django". Ocupa los dos lados de un casete de 90 minutos, y todo el tiempo la guitarra es hermosa. Hay guitarra acústica, pero sin duda tiene la impronta del riff del rock & roll... Algo parecido a Paul Burlison [del Rock & Roll Trio de Johnny Burnette]. Tiene ese estilo semejante a blues angular. Django se atreve a tocar el acompañamiento improvisado de toda una banda, pero en un solo instrumento. Es una revelación. Cuando puse la cinta en el ómnibus de la gira, se acercaron todos a los parlantes: "Eh, escuchen lo que descubrí. Este material tiene cuarenta años". Lo escuché tantas veces que me conozco hasta el último detalle, con la esperanza de que algo se me pegue.
Cliff Gallup tocó con Gene Vincent and His Blue Caps durante nueve meses solamente. "Be-Bop-a-Lula" se usó en el film The Girl Can’t Help It (Frank Tashlin, 1956). Pero -no sé por qué- Cliff Gallup no apareció en la película. Nadie conoce los motivos. Quizá no iba bien para el papel. Tenés que escuchar el disco de Vincent [Bluejean Bop] Gene Vincent and His Blue Caps: es casi salvaje. Es como una pelea en un bar o una agarrada a piñas en una piscina. Se oye un eco todo el tiempo, y es impresionante. Entre los gritos y los alaridos, se escucha la guitarra; parece que le estuvieran clavando una lanza a alguien. Tal vez era la forma que tenía Cliff de decir: "Salvajes de porquería, yo soy músico de jazz. Pero si es esto lo que les gusta, lo voy a hacer una sola vez". Nunca más hizo algo así. Cualquiera que tenga afición por el rockabilly sabe que nunca hubo alguien que tocara la guitarra de manera tan explícita. Es un modo de tocar no apto para personas impresionables.
Eddie Van Halen
"No tenía plata para comprarme un pedal de distorsión Fuzz Face Dallas-Arbiter. Enchufé directamente en el amplificador. Era parecido a lo que hacía Eric Clapton."
Me parece gracioso el tema de los dioses de la guitarra. Para ser leyenda, ¿no tenés que morirte primero? A mí, que me digan leyenda cuando ya no esté. ¿Por qué no decir simplemente "guitarrista"?
Cuando empecé a comprarme discos, me gustaban cosas como Hendrix y Cream. Hendrix me daba vuelta, como a todos. Uno de mis solos de guitarra preferidos es el segundo de "All Along the Watchtower": cada vez que lo escucho se me pone la piel de gallina. Pero -ojalá que la gente no lo tome a mal- en realidad Hendrix no me influyó. No porque no me gustara; lo que pasa es que yo no tenía plata para comprarme un pedal de distorsión Fuzz Face Dallas-Arbiter ni un wah-wah. Así que enchufé directamente en el amplificador y me di cuenta de que era parecido a lo que hacía Eric Clapton.
"Sunshine of Your Love" fue el primer tema que me marcó: todo el fraseo de Clapton.... Era como si la guitarra hablara. Todos los solos que hizo en esa época se pueden tararear. Teníamos un Zenith estereofónico, y yo lo ponía en 16 rpm para que fuese a la mitad de la velocidad, y así fue como aprendí nota por nota todo el material en vivo. Con "I’m So Glad" me di cuenta de lo importantes que son el bajo y la batería. Cuando me empezaron a llamar "dios de la guitarra", no entendí qué querían decir. En Inglaterra me dijeron: "Sos mágico" y yo contesté: "Si fuese mágico, no tendría que ensayar". En realidad, no ensayo. Me siento y toco, porque la música se toca, no se trabaja. Pero da mucho trabajo tocar.
Jeff Beck
"Tengo un casete de Django Reinhardt que escuché tantas veces que me conozco hasta el último detalle, con la esperanza de que algo se me pegue."
El que sobresale por encima de todos es Django Reinhardt. Tengo uno de esos casetes caídos del cielo que me entregaron en un recital, en medio de los brazos y las piernas. La cinta no dice nada más que "Electric Django". Ocupa los dos lados de un casete de 90 minutos, y todo el tiempo la guitarra es hermosa. Hay guitarra acústica, pero sin duda tiene la impronta del riff del rock & roll... Algo parecido a Paul Burlison [del Rock & Roll Trio de Johnny Burnette]. Tiene ese estilo semejante a blues angular. Django se atreve a tocar el acompañamiento improvisado de toda una banda, pero en un solo instrumento. Es una revelación. Cuando puse la cinta en el ómnibus de la gira, se acercaron todos a los parlantes: "Eh, escuchen lo que descubrí. Este material tiene cuarenta años". Lo escuché tantas veces que me conozco hasta el último detalle, con la esperanza de que algo se me pegue.
Cliff Gallup tocó con Gene Vincent and His Blue Caps durante nueve meses solamente. "Be-Bop-a-Lula" se usó en el film The Girl Can’t Help It (Frank Tashlin, 1956). Pero -no sé por qué- Cliff Gallup no apareció en la película. Nadie conoce los motivos. Quizá no iba bien para el papel. Tenés que escuchar el disco de Vincent [Bluejean Bop] Gene Vincent and His Blue Caps: es casi salvaje. Es como una pelea en un bar o una agarrada a piñas en una piscina. Se oye un eco todo el tiempo, y es impresionante. Entre los gritos y los alaridos, se escucha la guitarra; parece que le estuvieran clavando una lanza a alguien. Tal vez era la forma que tenía Cliff de decir: "Salvajes de porquería, yo soy músico de jazz. Pero si es esto lo que les gusta, lo voy a hacer una sola vez". Nunca más hizo algo así. Cualquiera que tenga afición por el rockabilly sabe que nunca hubo alguien que tocara la guitarra de manera tan explícita. Es un modo de tocar no apto para personas impresionables.
Trey Anastasio Phish
"Durante aquel recital, estuve todo el tiempo conectado con lo que tocaba Jerry Garcia."
JiMi Hendrix, Jerry Garcia y Frank Zappa son mis tres guitarristas eléctricos preferidos. También agrego a Robert Fripp y a Duane Allman. A veces me parece que llegaron al mismo lugar por caminos distintos. Tienen un método parecido de estiramiento de cuerdas. Lo más importante que aprendí lo saqué de Jerry. Me enseñó la sutileza, el poder emocional de una frase tranquila. En 1982, en el Centro Cívico de Hartford [Connecticut], vi un recital de los Grateful Dead que me cambió la vida. Ya los había visto antes, pero solía entretenerme hablando con la gente y no me compenetraba en la música. En ese recital, en cambio, estuve solo. El show transformó totalmente mi percepción de lo posible. Estuve todo el tiempo conectado con lo que tocaba Jerry. Todo tenía su propia lógica y era de una belleza abrumadora. Yo siempre creí que un recital en un estadio cubierto significaba esparcimiento, pero entonces me di cuenta de que puede ser un evento muy emocional.
En lo que respecta a los guitarristas nuevos, el que más me gusta es Kevin Shields, de My Bloody Valentine. Es lo más. Para mí, el disco Loveless es lo mejor de los 90 en cuanto a sonido. ¡Por Dios! Nunca había escuchado algo semejante. Fue el disco que, junto con Fish, nuestro baterista, elegimos en primer lugar para hacer una versión de él en el último show de Halloween. Yo ya tenía todo planeado: quería que hubiera cinco amplificadores alineados, con un leve delay entre uno y otro para que pareciera que salían cinco sonidos distintos. Pero Fish y yo perdimos en la votación, así que hicimos Loaded. Quizás el año que viene...
Kim Thayil
"«Wired», de Jeff Beck, fue eléctrico y llamativo. Fue increíblemente contemporáneo, pero también un poco futurista."
Siempre pienso en Jeff Beck. Es un guitarrista increíblemente experto, pero no es pedante. Desde fines de los 70 hasta fines de los 80, hubo miles de guitarristas que se preocupaban por la técnica, como si la guitarra no fuese una voz sino una herramienta que hay que dominar. Jeff Beck no era así: la usaba como micrófono. Se sentía seguro.
La primera vez que le presté atención a Beck habrá sido con Wired. A mediados o fines de los 70, en Chicago, escuché el tema "Led Boots" en una disquería. No había voz: era más bien eléctrico y llamativo. Antes de escuchar Wired, me gustaba en esencia la música fuerte con guitarras que se oía en aquella época: Ted Nugent, Aerosmith y Foghat. Wired fue increíblemente contemporáneo, pero también un poco futurista.
En cuanto a los guitarristas de los 90, respeto mucho a Tom Morello, no sólo por su forma de tocar sino también por sus ideas. Es más que un guitarrista con inventiva: también es inteligente. No suena como un blusero del montón, ni como uno de tantos aspirantes a Van Halen. No suena parecido a nadie. Además, es interesante escuchar las entrevistas que da. No es uno de esos tarados de Los Angeles que se empecinan en ser músicos de rock. Ojalá hubiera más personas tan conscientes y responsables.
Carlos Santana
"El sonido de John Lee Hooker es algo así como si tocaran juntos Dios y el diablo."
John Lee Hooker... es música muy, muy profunda. B. B. King decía: "Ahora nos vamos a poner muy funky: vamos a llevar la música al callejón". Y John Lee Hooker decía: "¿Por qué al callejón? ¿Por qué no vas directamente al pantano?". Es como si tocaran juntos Dios y el diablo. Para todo el mundo hay que elegir entre uno u otro, pero para mí y para John Lee Hooker ambos son una misma cosa.
Leí que el sintetizador y la guitarra eléctrica siguen siendo los instrumentos más modernos. Y la guitarra eléctrica sigue ganándole al sintetizador, porque los sintetizadores tratan de sonar como las guitarras. Y no importa de qué aparato se trate: nunca van a sonar como una guitarra, ni aunque la sampleen hasta el cansancio. Es imposible recrear eso. Es como dice John Lee Hooker: "Está adentro tuyo y tiene que salir".
Beck
"La voz y la guitarra de Mance Lipscomb están fusionadas a la perfección; ambas tienen una torpeza llena de elegancia."
Para mí, la guitarra generalmente es un instrumento de percusión. Cuando grabo, me gusta que las guitarras suenen como teclados. En realidad, me interesan más las guitarras que no suenan como guitarras.
Diría que los guitarristas que realmente me entusiasman son los bluseros de antes. Mance Lipscomb es uno de mis preferidos. La voz y la guitarra están fusionadas a la perfección; ambas tienen una torpeza llena de elegancia. Toca con tanta tranquilidad que le pasa por encima a cualquiera más elaborado. Tiene una forma de tocar la guitarra que suena como un carro tirado por un caballo. Tiene ese estilo y esa inestabilidad, como si estuviera por destartalarse. Lo irónico es que me parece que no lo grabaron hasta que tenía sesenta y pico de años. Una vez leí en la contratapa de uno de sus discos: "Ojalá me hubieran visto hace cincuenta años, cuando tocaba de verdad". Tal vez sonaba tan inestable, en parte, por la edad. En algunos casos es bueno estar limitado a lo que uno puede tocar con la guitarra. Es una restricción que muchas veces resulta poderosa. A veces la artritis es más eficaz que la insistencia.
Vernon Reid
"Carlos Santana es increíblemente vocal. Logra la compasión y la sexualidad de «Black Magic Woman» con la guitarra."
Con Carlos Santana fue la primera vez que escuché una guitarra rockera y realmente le presté atención. Tiene un sonido increíblemente vocal. "Black Magic Woman" es un tema de Peter Green, pero le pertenece a Santana. Se trata de una ambivalencia moral: de la compasión y la sexualidad. Y Carlos logra eso con la guitarra. Al final está ese acompañamiento latino que es muy enérgico, incluso hasta el feedback que está bien al final... Ese feedback se apodera de todo el sonido.
El otro guitarrista que me gusta mucho es Arthur Rhames. Murió en 1989 de sida, y nunca vi un guitarrista mejor que él. Tenía una combinación increíble de técnica y pasión precipitada. Lo iba a ver tocar en el Prospect Park [Brooklyn]. Era extraño verlo y escucharlo: era un guitarrista de nuestro barrio que tocaba al menos tan bien como John McLaughlin. Tocaba con los dedos desde abajo del mástil y después tocaba lo mismo con la mano desde arriba del mástil, sin hacer ninguna pausa en el medio. Y tocaba a tempos furiosos, con una velocidad igualmente furiosa.
Tenía un estilo de fraseo especial, que yo tomé de él. Se nota su influjo en mi solo de "Cult of Personality" [en Vivid, de Living Colour]. En un momento hago un salto de armónica entre dos frases, y eso es muy de Arthur. Era un músico fuera de serie: el mejor guitarrista que hubo.
Wyclef Jean
"La libertad de expresión con el instrumento... Eso es lo que me encanta de Carlos Santana. Mantiene una nota y hace llorar a la guitarra."
Tengo dos dioses de la guitarra: Jimi Hendrix y Carlos Santana. La libertad de expresión con el instrumento... Eso es lo que me encanta de la manera que tienen de tocar. Los dos te cautivan con su sonido y su expresión, mientras que muchos otros suben y bajan por las escalas y uno no siente nada. Estos tipos mantienen una nota de vibrato y uno dice: "Epa, así es como hacen llorar a la guitarra". Muchos pedales se inventaron siguiendo la forma de tocar de estos tipos, ¿sabías?
Mi hermano me hizo conocer a Santana cuando volvió de la universidad. Creo que había visto Woodstock. Imaginate, la universidad: mi hermano no tenía mucho para hacer, así que fumaba porros, se relajaba... Y entonces aparece Carlos Santana: "¡A la mierda! Esto es increíble". Pienso que hoy todos tienen miedo de tocar. ¿Qué pasó con los solos de guitarra de quince minutos? ¡Antes, viejo, la gente moría por eso! Las épocas de Steve Vai no sé dónde quedaron. El último tipo que me dio vuelta fue Kurt Cobain. Era un enfermo de los Power Chords.
Joan Jett
"Una vez que vi a Johnny Thunders, supe con certeza a qué quería dedicarme."
El primer recital que vi en mi vida fue uno de los New York Dolls, a los 12 años. Estaba en primera fila, en medio de Johnny Thunders y David Johansen. Fue un ataque a los sentidos, en todos los aspectos. Recuerdo de que tomé la lata de cerveza de David Johansen del escenario. Eso fue cuando estaba volviéndome fanática del rock: entraba en la adolescencia y empezaba a engancharme con la música. Una vez que vi eso, supe con certeza a qué quería dedicarme.
Al principio, aprendí a tocar la guitarra escuchando discos: "Bang a Gong", de T. Rex, y Chuck Berry, cosas sencillas de guitarra rítmica que eran muy obvias no sólo en cuando al sonido sino también a la sensación. Me concentraba en cómo sonaba la guitarra rítmica, cómo interactuaba con la batería: te conmueve igual que el bajo o la batería. No me interesaba en absoluto la primera guitarra. Para mí lo que cuenta es el ritmo.
Me inspiraba la música glitter británica de los años 70: David Bowie, T. Rex, Sweet y Mott the Hoople, y también Keith Richards, por la sensación que transmite cuando toca la guitarra; ésa, para mí, es la esencia de la guitarra.
Robbie Robertson
"Roy Buchanan tenía la actitud de un pistolero que llega a la ciudad: «Ahí viene el del hacha»."
Cuando tocaba con Ronnie Hawkins, Ronnie trajo a un guitarrista, Roy Buchanan. Roy tocaba con Dale Hawkins -el primo de Ronnie- y tenía la actitud de un pistolero que llega a la ciudad: "Ahí viene el del hacha".
Roy tenía un control de la guitarra que yo no entendía. Doblaba el mástil; doblaba las cuerdas por atrás del puente. Tocaba con las dos manos en el diapasón. Era como si la guitarra cobrase vida. Empezaba a hablar.
Yo quería preguntarle miles de cosas, pero era imposible lograr que diera una respuesta como la gente. Una noche le dije: "Hay algo que no entiendo de vos y de este instrumento". Y me respondió: "Lo que pasa es que soy mitad lobo. Es complicado, pero resulta que mi mamá y el lobo...".
La noche siguiente, estábamos tocando. Roy jugaba la del pistolero y se convirtió en el lobo. Al final, Ronnie Hawkins llegó a la conclusión de que Roy era demasiado extraño y misterioso como compañero.
Como Roy era tan complicado, nunca tocó con nadie con quien pudiera mostrar su verdadero brillo. Hace unos años me enteré de que los Rolling Stones estaban hablando con él porque querían probarlo, y él ni siquiera apareció.
Joni Mitchell
"Nunca imité a nadie. Me veo impulsada a innovar."
Soy una diosa? Soy una semidiosa. Nunca tuve un dios de la guitarra. No pude hacer lo que me propuse hacer cuando empecé. Quería aprender a tocar al estilo de Cotten, que era un poco rudimentario. Elizabeth Cotten, la empleada doméstica de Pete Seeger, una negra, tocaba de una manera común a todo guitarrista de folk. Estaba en ese disco de Pete Seeger que empezaba enseñando a afinar la guitarra. No me interesaba casi nada del disco, pero sí intenté aprender a tocar al estilo de Cotten.
Nunca imité a nadie. Mi primer instrumento fue el piano porque mi primer dios fue Rachmaninoff. Ya en la adolescencia, cuando estaba aprendiendo a tocar la guitarra, no tenía ambiciones como música: lo único que quería hacer era acompañar a la gente en un asado con canciones obscenas.
En primer lugar soy pintora, y los pintores -en contraste con los músicos- nos vemos impulsados a innovar, en términos generales. Uno quiere descubrir. Finalmente adquirí la destreza suficiente rastreando las melodías que tenía en la cabeza, pero no lo lograba con la afinación común. Y entonces Eric Andersen me mostró la afinación del banjo. Eso hacían los bluseros de antes: afinaban la guitarra como un banjo. Es lo que usa Keith Richards. Eric me mostró las afinaciones abiertas en Sol y Re, que usa mucho Neil Young. Nadie hacía lo que yo quería hacer: yo quería tocar la guitarra como si fuese una orquesta.
Sé que mi modo de tocar es especial, pero nadie se daba cuenta. Me parecía un poco tonto que insistieran en describirlo como guitarra folk, cuando tenía más que ver con Duke Ellington. Siempre me imaginé las tres cuerdas de arriba como una sección de trompetas, y las tres de abajo como una sección rítmica. Más bien es un intento fallido de orquestación.
Donita Sparks
L7
"Si uno ve a Les Paul, no parece el tipo con más onda del barrio, pero igual toca cosas impresionantes."
Me encanta Dick Dale. Toca muy rápido y elige muy bien las notas. Me mata. Tiene una potencia turbo que te manda a la Luna. Traté de usar algunas de sus frases en una canción de hace unos años que se llamaba "Mr. Integrity", un tema nuestro, medio surf. Hice cualquier cosa, todo mal. Si lo escuchara él, diría que no se parece en nada a su música. Pero era lo que yo intentaba.
Y me encanta Les Paul cuando se hace el loco y se saca. Para mí, estaba totalmente adelantado a su época y no era para nada convencional. Si uno lo ve, no parece el tipo con más onda del barrio, pero igual toca cosas impresionantes.
Y después, por supuesto, me encanta Johnny Ramone. Es muy simple, pero excelente. Yo estudiaba guitarra, y, cuando el profesor me enseñó a hacer acordes con cejillas, aprendí a tocar temas de los Ramones. Y ahí paré: abandoné mis estudios formales.
Mi hermana trajo Rocket to Russia, de los Ramones. Y tuve que comprarle un disco nuevo porque se lo gasté. Lo que pasa es que también me encantan los Stones y todo eso, pero a los Ramones les tengo reservado un lugar especial del corazón porque fueron el grupo que me cambió la vida.
Kevin Shields
My Bloody Valentine
"La manera de tocar de Johnny Ramone en «Leave Home» está en algún lugar entre la estupidez y la genialidad."
Johnny Ramone fue el primer guitarrista que me dio vuelta. Me mostró que quizá yo podría llegar a algo con la guitarra. Los guitarristas como Hendrix también me daban vuelta, pero sentía que nunca iba a poder hacer eso. Pero cuando vi a Johnny y a los Ramones, fue distinto.
Una vez que empezaron a gustarme los Ramones, pasé a querer usar la guitarra nada más que como generadora de ruido. No tenía ambiciones de aprender a tocar, sino nada más de generar ruido, igual que él. A simple vista, [el modo de tocar de Ramone] parecía muy sencillo, pero en realidad tenía una profundidad inalcanzable, en especial en Leave Home, que es mi disco preferido. Es algo que está en algún lugar entre la estupidez y la genialidad. Aunque los Ramones formaron parte del punk, eran mucho más sofisticados. La mayoría de los músicos punks estaban pegados al estilo de Chuck Berry. Johnny, en cambio, no. Eso lo hizo esencial.
Pat Smear
"Cuando apareció Eddie Van Halen, hizo lo que nadie había hecho... y ahí se acabó todo."
No tengo un guitarrista preferido ni un solo preferido. Ni siquiera me gustan los solos de guitarra. No soporto ninguno. No hay nadie que sea bueno. Eso es loco.
Los que se destacan son de la época de mi adolescencia: los 70. Los primeros guitarristas que me fascinaron en serio fueron Michael Bruce y Glenn Buxton, del grupo original de Alice Cooper. Hacían esa cagada de los solos, sí, pero eran solos lindos, cortos y melódicos, así que no eran, digamos, sólo solos. En general, cuando se dice "solos", me viene la imagen de Steve Vai ahí arriba, como un ser repugnante de tres metros de alto.
También me gusta Mick Ronson. No es el mejor guitarrista de todos los tiempos, pero sí es el que tiene más onda. Tenía onda en la imagen, en la forma de tocar, en todo. Y, por supuesto, también tocó la guitarra en "Jack and Diane".
Creo que Steve Howe, de Yes, es el mejor. No es un típico guitarrista de rock matemático. Jamás usaba la distorsión, pero de todas maneras la gastaba, lo cual me resulta imposible de entender. ¿Y quién no es fanático de Eddie Van Halen? ¡Cuando salió el primer disco, me quería pegar un tiro! Pensé: "Yo sí que estoy perdiendo el tiempo, ¿o no?".
Ya no hay guitarristas que cambien la historia. Tal vez ya esté todo hecho. Cuando apareció Eddie Van Halen, hizo lo que nadie había hecho... y ahí se acabó todo. Me empezaron a gustar los guitarristas con emoción, como Kurt [Cobain], y los guitarristas punks. Me parecieron mejores.
Slash
"Es mucho más fácil apreciar a Jeff Beck cuando uno también es guitarrista. Tiene un control muy natural del instrumento."
Me crié escuchando los discos de mis padres, y mi papá es un apasionado del rock & roll, así que yo ya había escuchado hablar de Jeff Beck desde su época de los Yardbirds. Pero, cuando yo era chico, las guitarras eran apenas un sonido; no existía la técnica. Eran solamente una textura en mi vida, algo intangible. Algo así como Frankenstein cuando escucha el violín y trata de atraparlo pero es apenas un sonido que flota. Es mucho más fácil apreciar a Beck cuando uno también es guitarrista. Tiene un control muy natural del instrumento. Tiene la habilidad de lograr que la guitarra haga cosas que ningún otro puede. El disco que yo tenía cuando era chico es Blow by Blow. Beck pasaba de las canciones de amor a la guitarra hard rock, pesada y feroz, pero jamás exageraba.
Elvin Bishop
"A Michael Bloomfield la música lo consumía, lo hacía prenderse fuego."
Michael Bloomfield y yo nos conocimos en la casa de empeños que tenía su tío en la calle Clark, al norte de Chicago. Yo tomé una guitarra y empecé a tocar un par de yeites de blues, cuando un chico muy movedizo, que tenía más o menos mi edad, saltó el mostrador, empuñó otra guitarra y se puso a tocar como la puta madre por todo el diapasón. Yo dije: "¡Epa!". Después no lo vi más por un tiempo, hasta que Paul Butterfield armó su grupo [la Paul Butterfield Blues Band]. Bloomers -como le decíamos a Bloomfield- había tocado en distintos grupos desde los 12 o 13 años; en cualquier tipo de bandas, y tocaba desde jazz y swing hasta rock & roll. Clapton dijo de él: "Era la música con dos patas". La música lo consumía, lo hacía prenderse fuego.
Desde el principio, aunque no supiéramos muchas canciones o no sacáramos muy bien los arreglos, Bloomers y Butterfield se subían al escenario y ardían. Si tenía una noche buena, del diapasón de Bloomers salía un torrente infinito. Hacía cosas en vivo que eran totalmente impresionantes. Consiguió uno de esos cosos que usan en el circo los que escupen fuego. Tocábamos casi todo East West [de la Butterfield Blues Band], y tenía un sonido tan exótico y peculiar... Daba en el clavo con lo que pasaba en la sociedad y con el lsd en aquel momento. Así que la gente estaba dada vuelta de todas maneras, y entonces él dejaba la guitarra, mojaba el coso del circo en no sé qué líquido, subía y tragaba el fuego un rato mientras la banda seguía tocando esa música espectacular de fondo. La gente no lo podía creer.
John Fogerty
"Duane Eddy era el que daba la cara, el líder del grupo, el primer dios de la guitarra del rock & roll."
Diría que el primer dios de la guitarra del rock & roll propiamente dicho fue Duane Eddy. Era el que daba la cara, el líder del grupo, y las canciones eran excelentes; no eran sólo zapadas. El tipo hizo escuela con respecto a la manera de llegar al público. Muchas veces hay grandes guitarristas pero nadie los conoce, como pasa con un buen actor en una película mala. La primera canción que escuché de Duane fue "Movin’ ’n’ Groovin’". Era en esencia un riff de Chuck Berry, pero la guitarra sonaba muchísimo mejor. Tiene esa gran parte de guitarra tocada en las cuerdas agudas, como en "Brown-Eyed Handsome Man". Pero entonces Duane puso esa otra parte, que me dejó boquiabierto. El sonido de Duane es una de esas cosas únicas, intocables. Cuando uno le dice a un guitarrista que toque como Duane Eddy, enseguida puntea sobre las cuerdas graves.
Yo era un chico blanco de clase media que ya hacía cinco años que escuchaba rhythm & blues, y me encontré con un blanco que tocaba blues con estilo pop. Para eso no era necesario ser un negro de Mississippi ni tener 50 años. Hasta yo podía tocar así con mi guitarra Sears Roebuck a los 13 años. Y sonaba bastante parecido.
NancyWilsonHeart
"Jimmy Page amalgamó un montón de elementos acústicos con el hard rock. Eso lo absorbí como una esponja."
Lo que hizo Jimmy Page fue una gran inspiración para los guitarristas. Unió un montón de elementos acústicos al hard rock. El tipo de acordes que usaba era muy poco común, con mucha disonancia, y eso lo absorbí como una esponja. Está presente en la música que escribo, todo el tiempo.
Vi a Led Zeppelin en vivo por primera vez a los 13 años. Estaba en el recital con [mi hermana] Ann y nos ruborizamos porque eran crudísimos. Nos perturbaban, pero a la vez nos atraían. Ya hacíamos música juntas, más que nada por los Beatles. Pero Zeppelin nos ayudó muchísimo a dar forma a nuestra identidad. Es que no tocaban solamente Power Chords.






