
“A la gente nadie le pone un revólver en la cabeza para que compre mis discos.”
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Ezequiel dero emplea el discurso del futbolista para explicar su vida como disc-jockey: dice que la suya es una carrera corta y que en algún momento el dj queda "excluido del sistema" porque aparece uno nuevo. Este pensamiento da vueltas en su cabeza desde hace más de una década, cuando entre 1988 y 1993 era el dj de New York City, por entonces el mejor lugar bailable de Buenos Aires. Se preguntó entonces de qué iba a vivir en el futuro y recibió una iluminación: tenía que hacer música. Conoció a sus actuales socios de Oíd Mortales (el prominente sello de música dance) y todo comenzó a fluir. Y fluyó mágicamente, por lo menos en cuanto a números: en cinco años, y con cinco discos firmados con su nombre artístico (dj Deró) -plenos de largas cabalgatas tecno-house, ideales para arengar entusiasmo en una disco-, Deró superó las 250 mil copias vendidas, a las que habría que sumar otras tantas, de otros cinco álbumes que concibió en su papel de productor. Deró habita una casa-estudio en el barrio de Chacarita, que ya no alcanza a albergar su colección de más de 10 mil vinilos; pasa seis meses al año viajando por el mundo en su doble función de artista y empresario (firmó un contrato de distribución mundial para su sello con la multinacional bmg); se codea con la crema del gigantesco movimiento dance universal y participa con protagonismo estelar del mayor encuentro de masas que se produce cada año en Berlín: el famoso baile de tres días sin parar, el Love Parade. De hecho, el pasado 10 de julio celebró allí su cumpleaños número 31: pasó su remix del tema oficial del festival y tocó para más de un millón y medio de personas durante media hora.
¿Queda mejor hablar de electrónica y no de dance?
Ahora le dicen "electrónica", y en realidad son todos géneros derivados del dance music. En el fondo son similares, pero prefiero no entrar en esos juegos. Es música. Después, que cada uno le ponga la etiqueta que quiera.
Entonces, ¿por qué tus discos, catalogados como dance, venden tanto?
Si tuviera una respuesta, tendría diez edificios.
Pero mal no te va...
No sé cuál es el secreto del éxito. Básicamente, todo me viene de observar a la gente cuando pongo música en mi papel de dj, que es muy distinto del de productor; ambas tareas, de todos modos, se relacionan: cuando estoy en el estudio de grabación, automáticamente sé a la perfección lo que le estaría pasando a la gente. Mi virtud es transmitir, a través de mi música, lo que la gran masa de gente puede querer. Pero no sé por qué mis discos venden y los de los demás, no. Tal vez por eso de que "el que pega primero, pega dos veces".
¿Así concebís tu música?
Le hago caso a mi sensibilidad, y no a lo que tendría que hacer. A la gente nadie le pone un revólver en la cabeza para que compre mi disco. Si gasta 20, 22 pesos, y eso se repite por 30 o 40 mil personas, es porque algo de lo que hago tiene para ellos credibilidad, merece su respeto y realmente les gusta.
¿Por qué en el mundo los djs son tratados hoy como estrellas?
Porque la gente los convierte en eso.
¿Cuánto falta para que aquí pase lo mismo?
Vamos en camino. En los últimos diez años, la movida creció. Por ahí, yo soy un eslabón de una serie de circunstancias que irán sucediendo en el futuro. Pero creo que ya hay algunas estrellas.
¿Quiénes?
Dentro de cada movida, cada uno tiene su público. En el underground, Diego Ro-k es estrella. Cuando yo voy y pongo música en cualquier ciudad del país, y van 8 o 10 mil personas (un 40 por ciento más que cualquier otro día) es porque me quieren ver a mí.
¿Sentís que la prensa te menosprecia?
Muchas veces se opina desde las pocas ganas de investigar. Para decir algo, andá a ver qué pasa... Esta es la Argentina que no miramos: los djs ya tienen su público. La gente pregunta qué dj está en el lugar para saber si quiere entrar.
¿Por qué en la Argentina las bandas de rock no se prestan a las remezclas de los disc-jockeys?
Porque hay mucho prejuicio. Acá se piensa: "¡Cómo este artista de rock va a permitir que un dj meta mano en su canción!". Si se hiciera algo así con una canción de Calamaro, por ejemplo, seguro que a él le traería muchos conflictos. Pero en algún momento van a tener que cambiar, porque no se puede ir en contra de una corriente mundial. Eso de "no me toquen mi tema" no va más.






