"Domingo sangriento", con tono documental
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El reciente lanzamiento directo en video de "Domingo sangriento" ("Bloody Sunday") es uno de los acontecimientos artísticos del año. Esta notable reconstrucción de los hechos que desembocaron en la matanza de 13 manifestantes por parte del Regimiento de Paracaidistas del ejército británico durante una marcha por los derechos civiles, el 30 de enero de 1972 en la ciudad de Derry, ha sido considerada como una de las cimas del nuevo cine político y mereció decenas de premios, incluido el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Berlín de 2002 y el galardón del público en el de Sundance.
El talentoso Paul Greengrass, director londinense de 47 años, heredero de la gran escuela inglesa del documental televisivo, se basó en el libro "Eyewitness Bloody Sunday", recopilación de testimonios hecha por el activista civil irlandés Don Mullan, para recuperar aquella historia, que motivó una represión que terminó además con otras 14 personas hospitalizadas y desencadenó una masiva afiliación de jóvenes católicos a las guerrillas del IRA, por lo que recrudeció la guerra civil que soporta esa región desde hace más de un cuarto de siglo, en el marco de un conflicto político-religioso que lleva ya siete siglos.
Rodada en 16 milímetros con un presupuesto de cinco millones de dólares sin usar luz artificial, y con la cámara siempre en mano para dar a la imagen una estética documentalista, "Domingo sangriento" transcurre en un día, desde el amanecer hasta el fin de aquella jornada, y se centra en cuatro personajes: Ivan Cooper (excelente trabajo de James Nesbitt), líder pacifista de los defensores de los derechos civiles; Gerry Donaghy, rebelde católico de 17 años que desea casarse con su chica protestante, pero se ve arrastrado a enfrentarse con los soldados; el general Patrick MacLellan, comandante del ejército británico en Derry, que se ve presionado para que detenga de forma violenta la manifestación de 10.000 personas; y un joven soldado, operador de radio de los paracaidistas, que recibe la orden de entrar en el Bogside católico.
Las crónicas de la época indican que, al principio, el gobierno protestante de Belfast y el ejército y el gobierno británicos habían acordado reprimir con dureza la marcha para hacer escarmentar a los militantes (Derry fue la cuna del movimiento por los derechos civiles en 1968) y detener a unas 500 personas. Sin embargo, la orden se degeneró y terminó en un baño de sangre.
Admirador del cine político de Costa-Gavras y de Pontecorvo (con "La batalla de Argelia" como modelo), Greengrass logró un film que combina brillante puesta en escena, gran logro estético y enorme potencia dramática, en el que se luce un elenco en el que abundan los actores no profesionales. El cierre del film es sobrecogedor, y esa conmoción prosigue durante los créditos finales, cuando suena "Sunday Bloody Sunday", que el popular grupo U2 les dedicó a las víctimas de aquella matanza.
Producida por un cineasta consagrado como Jim Sheridan (que también abordó el conflicto irlandés en "En el nombre del padre"), "Domingo sangriento" resulta bastante dura no sólo con los represores sino también con los líderes del IRA de aquella época, que buscaron mártires para aprovecharse de la situación y sumar así nuevos militantes, pero igualmente fue cuestionada por los representantes de la derecha inglesa. Sin embargo, el film recibió varias de las críticas más laudatorias que se recuerden en los últimos años.
El prestigio alcanzado por Greengrass con "Domingo sangriento" fue tal, que al poco tiempo fue contratado por Hollywood para rodar a partir del mes próximo "The Bourne Supremacy", ambicioso proyecto que contará con Matt Damon, la alemana Franka Potente, Joan Allen y el veterano Brian Cox en los papeles principales. Evidentemente, una estrella de la dirección ha nacido.






