La banda más pintarrajeada del heavy mundial toca por primera vez en la Argentina y su guitarrista nos muestra que detrás del glamour hay mucho, pero mucho metal
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Ok, es cierto, son cirqueros: cantan que quieren rockear como si tuvieran 15 años (y tienen más de 50), andan por la vida pintados como puertas y su líder es Dee Snider, una especie de Beatriz Salomón rockera y masculina de casi 1,90 que, con todo, allá por los 80, supo ponerle los puntos en el Congreso a la mujer de Al Gore, que los acusaba de pervertir a los niños con sus líricas violentas. Sin embargo, no por eso despreciaremos otras verdades como: a) Detrás del make-up hay resto musical: cuando quieren suenan pesadísimos; b) Son insoportablemente divertidos. Twisted Sister debuta en la Argentina el domingo 28 de noviembre en El Teatro de Flores y el guitarrista Eddie “Fingers” Ojeda nos cuenta por qué siguen más cerca del hair metal que del hair recovery.
¿Cómo fue volver a tocar juntos después de tanto tiempo?
¡Fueron como quince años! Nos juntamos a beneficio de las víctimas del 11 de septiembre, nos divertimos terriblemente y vimos todo lo que nos estábamos perdiendo. Ahí empezamos a tener ofertas para juntar a la banda original, y finalmente en 2003 decidimos volver con todo, maquillaje incluido. Sólo un poco más viejos, pero igualmente parecíamos viejos cuando éramos jóvenes, así que no importa (risas).
¿Cómo es tocar “I Wanna Rock” y “We’re Not Gonna Take It” con más de 50 años?
Es que algunas cosas no cambian. Siempre hay algo sucediendo: una discusión con tu esposa, algo en lo que estás trabajando... sigue funcionando tan bien como antes. “We’re Not Gonna Take It” se usó mucho durante todos estos años en partidos de béisbol o fútbol, y todavía funciona. Y “I Wanna Rock”... la gente quiere seguir rockeando por siempre. Son himnos y funcionan en cualquier momento.
Los 80 fueron una fiesta, pero también se complicaron con las acusaciones de la Parents Music Resource Center...
Eso fue tan tonto, tan sacado de contexto... comparado con las puteadas y la violencia de la que se habla en la música nueva, lo nuestro parecía pop. Muchas cosas nos entendieron mal: “Under the Blade” era sobre una operación de garganta que yo tuve, no tenía nada que ver con nada violento. La gente oía lo que quería oír, y en esa época tenían ganas de meterse con nosotros por como lucíamos y como tocábamos.
¿Sentís que los subestimaron alguna vez por el pelo y el maquillaje?
¡Claro! Eso pasa siempre. Muchas veces por tener maquillaje y pelo largo, no nos han tomado en serio. Pero si escuchás Twisted Sister te vas a dar cuenta de que somos bastante duros. La gente te juzga mal, pero eso pasa seguido: tenés que aceptar lo bueno y lo malo.
¿Cuáles son los planes de Twisted Sister? ¿Disco nuevo?
No hay planes de hacer otro disco, pero nunca digas nunca. Pasa que la gente ya conoce nuestras canciones, y si le mostrás material nuevo, que quizás sea tan bueno como lo otro, le lleva un tiempo asimilarlo. Por eso, el plan es seguir tocando.
El plan es seguir divirtiéndose, entonces.
¡Claro! Cuando ves a tipos como Paul McCartney, que siguen trabajando... bueno, él no necesita la plata, ¿no? Eso me inspira: yo crecí escuchándolo a él y a los Rolling Stones. Por eso: mientras el público quiera, seguiremos estando.
Por Diego Mancusi
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