
El álter ego de los creadores
Desde Pessoa hasta Saramago, muchos recurrieron a los heterónimos
1 minuto de lectura'
La insistencia casi militante de admirador profundo de José Saramago y su deslumbrante novela "El año de la muerte de Ricardo Reis" han rescatado a Fernando Pessoa del largo silencio, si no del desconocimiento, en el cual se encontraba sumido desde su fallecimiento, en 1935. Considerado en Portugal como uno de los próceres de la literatura nacional, su nombre apenas si tenía alguna trascendencia fuera de los círculos literarios, donde, sin duda y sin exageraciones, está considerado una de las personalidades más deslumbrantes de la poesía del siglo XX.
El rasgo más notable, original y sorprendente de la escritura de Pessoa es la "heteronimia", la capacidad que tuvo de crear diversas identidades artísticas, cada una con su nombre, sus creencias, su estilo y su propia concepción poética. Los heterónimos de Pessoa fueron varios, pero los más destacados fueron Alberto Caeiro, el enemigo de toda intelectualidad que trate de explicar aquello que tan sencillamente se da en la naturaleza; Alvaro de Campos, una suerte de experimentador de sensaciones, y Ricardo Reis, el circunspecto y neoclásico, el de las estrofas regulares y una erudición irreprochable. Con su propia firma, Pessoa, ortónimo, a diferencia de sus heterónimos, abruma con sus pesares y un pesimismo, a veces, agobiante.
Un siglo antes, en 1834, Schumann, una de las personalidades más completas, complejas y paradigmáticas de la primera generación romántica, fundaba Neue Zeitschrift für Musik, una revista capital dentro de la historia del pensamiento y de la crítica musicales. En su publicación, Schumann, dejó algunos de los artículos más relevantes de su tiempo. Pero, además, impuso a Eusebius y a Florestán, los dos seudónimos con los que también refrendaba algunos de sus escritos.
Eusebius y Florestán
Estos dos personajes, contrapuestos y complementarios, no tienen la calidad de los heterónimos de Pessoa, en cuanto a la casi absoluta independencia ideológica y literaria, sino la de complementos necesarios a través de los cuales Schumann pudo expresarse en su totalidad, así en las letras como en la música. Dentro del desfile de protagonistas que pueblan su "Carnaval", Op. 9, primero Eusebius y después Florestán aparecen juntos, uno detrás del otro, con todas sus cargas anímicas y personales. Eusebius es lírico, pensativo, receptivo y amante de las meditaciones y las contemplaciones. Florestán es todo potencia, pasional, jugado por sus ideas y emociones. Así son, en los sonidos como en las palabras por ellos firmadas.
Una eventual preferencia de Schumann por el más melancólico de los dos se puede intuir en el hecho de que Eusebius también aparece en las "Danzas de las ligas de David", como una miniatura de gran expresividad que, a propósito, también le sirvió a Gandini como materia prima para su propio "Eusebius", cuatro bellísimos nocturnos para piano o un nocturno para cuatro pianos, según el subtítulo de la pieza, tal vez una de las obras más poéticas de la música argentina para piano.
En "Liederkreis (una ópera sobre Schumann)", Eusebius y Florestán se independizan del papel y de la historia literaria y musical y, como en la Commedia dell´arte, vuelven a la vida de la mano de Gandini para confrontarse con SCH, el protagonista de la ópera.
El elemento central de "El año de la muerte de Ricardo Reis" es la relación entre el protagonista y su creador, del cual, en última instancia, depende totalmente. El heterónimo Reis y su responsable Pessoa dialogan, intercambian ideas, discuten sus diferencias y terminan confluyendo en un camino final marcado por el desgaste, donde la muerte de uno arrastra la vida del otro. Saramago también le da cabida a Lidia, ese ideal femenino a quien Reis dedica sus poemas en clave neoclásica.
Con su prosa y su gramática peculiar, Saramago creó una de las novelas más grandiosas de su producción y de las letras de nuestro tiempo. A Gandini no le faltan ni ideas ni poesía. Es de suponer que, entre muchos héroes y situaciones más, SCH, Eusebius y Florestán, ortónimo y heterónimos, músico y seudónimos, contribuirán a dotar de un interés agregado a este "Liederkreis", ciertamente, muy esperado.
1- 2
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
3Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
4La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida



