
El amor por el cine comenzó en Cannes
Con "El quinto elemento", un film de Luc Besson, protagonizado por Bruce Willis, ayer se abrió oficialmente el gran festival fránces, que cumple este año sus bodas de oro
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CANNES.- Llevan en la retina la huella de la voracidad cinéfila. Vienen de los lugares más remotos de la tierra. Son realizadores, actores, productores, productores, periodistas, agentes de prensa, distribuidores, técnicos, la flor y nata de la comunidad internacional de adictos a las imágenes en movimiento. Llegan a Cannes con actitud de peregrinos y aquí, el Palais du Festival, ubicado en la Croisette, de espaldas al mar, se les antoja un santuario.
Desde ayer, con la apertura de la edición número 50 del Festival, Cannes es una fiesta en función continuada. El torbellino se desata cotidianamente a partir de las 8.30, con las proyecciones para la prensa -suman 4000 los periodistas acreditados- y no se detiene hasta la madrugada del día siguiente.
La fiesta lleva una etiqueta inequívoca: made in France. Es un modelo de alta costura, bordado con los hilos del mundanal brillo pero cortado con las sobrias tijeras de un acontecimiento cultural.
Si el público y la TV son felices soñando con las estrellas a la vuelta de la esquina, aquí está Michael Jackson saliendo del hotel Majestic en un auto de vidrios polarizados y saludando con su mano derecha vestida de guante blanco; la nube de fotógrafos y público haciendo guardia para ver pasar a Demi Moore;los gritos de la platea femenina al ver salir a Bruce Willis de la conferencia de prensa donde presentó junto al director Luc Besson y sus compañeros de elenco de "El quinto elemento" este film que, fuera de concurso abrió este año la muestra oficial.
Del arte al comercio
Pero el cine es arte y los franceses se niegan a reducirlo a los términos del show bussiness. De hecho, a Gilles Jacob, máximo responsable del festival, no le tembló el pulso al declarar que efectivamente los grandes estudios de Hollywood "han desaparecido prácticamente de Cannes desde 1993, al agrandarse la fosa entre el arte y el comercio".
Y agregó que sólo los grandes realizadores como Clint Eastwood -quien exhibirá fuera de competición su último film, "Poder absoluto", en el cierre-, "aseguran la presencia residual de los grandes estudios en el festival".
"Spilbert fránces"
"El quinto elemento", de Luc Besson -que se estrenará el 22 de este mes en Buenos Aires- abrió la sección oficial del festival. En su apuesta a la ciencia ficción, el director de "Azul profundo" no se privó de ninguno de los recursos de los efectos especiales, al punto que en la conferencia de prensa se le preguntó si le molestaba el mote de "Spielberg francés" con que la prensa ha comenzado a referirse a él.
"Spielberg es un gran realizador y me halaga que me comparen con él -respondió-, pero creo que los directores de cine son buenos cuando tienen un universo propio. Cuanto menos se parecen a los demás, mejor es su obra".
Lo cierto es que Besson no se conformó con el derroche de efectos especiales. "Elegí el género de la ciencia ficción porque iba a meterme con el tema de la vida y la muerte, el bien y el mal, y pienso que lo importante hay que decirlo con una sonrisa", explicó.
Al estilo europeo
El protagonista, Bruce Willis, dijo estar convencido de que el director "trabajó con un estilo muy europeo. De haber sido hecha por un americano, a esta película le habría faltado el sentido profundo del misterio que él le imprimió". Pero la distancia entre el nuevo y el viejo mundo, no se reduce para Willis sólo a los realizadores. Confesó que a la hora de dialogar con la prensa, la distancia entre los unos y los otros se hace evidente. "Sobre todo con los franceses que son extremadamente cinéfilos. En los Estados Unidos, lo que más le interesa son las cuestiones relacionadas con el presupuesto de la película en cuestión y el cachet de los actores. Aquí, en cambio, centran la atención en el hecho artístico".
Cinéfilos, claro, no es sinónimo de complacientes. De hecho, la prensa local no se ahorró la oportunidad de preguntarle a Besson sobre las críticas desfavorables que recibió en Inglaterra, donde fue rodada "El quinto elemento", en los estudios Pinewood. "Trabajo para el público y me interesa lo que diga la gente cuando la ve", respondió. Bruce Willis salió en defensa del director, con un discurso encendido y polémico: "Los críticos son importantes para la poca gente que todavía los lee _desafió_. La palabra escrita es un dinosaurio, Vivimos en la era de la electrónica y en un mundo mediático. Entre los actores que conozco no hay muchos a los que les importe lo que se escribe ellos".
Llegados en limousine al Palais de Festival, y respetuosos de la ceremonia de atravesar la alfonbra roja y subir los escalones que llevan a la Meca del cine, los integrantes del elenco de "El quinto elemento" que acompañan a Besson en Cannes _Gary Oldman, Chris Tucler, Mila Jovovich y el propio Willis_ tendrán mañana dos opciones: abalanzarse sobre los diarios para saber qué dicen los que escriben, o atrincherarse tras la opinión del bueno de Bruce y pensar que la vida está en otra parte.
Belmondo y Delon, olvidados
CANNES, 7 (Reuter).- El Festival de Cine de Cannes inició las celebraciones de su quincuagésimo aniversario sin la presencia de dos de las figuras más representativas del séptimo arte de Francia, Alain Delon y Jean-Paul Belmondo.
La cita cinematográfica más famosa del mundo comenzó con la exhibición de la espectacular película "El quinto elemento", que tuvo un costo de 90 millones de dólares y fue dirigida por el francés Luc Besson y protagonizada por Bruce Willis.
Delon y Belmondo, por su parte, hicieron pública su queja por no haber sido invitados a la histórica fiesta del séptimo arte en la Riviera francesa, a pesar de la gran cantidad de filmes de ellos que se exhibieron durante el apogeo de sus respectivas carreras.
"Para este festival de la industria cinematográfica francesa, invitaron a Pamela Anderson (la curvilínea estrella de "Baywatch"), pero no a nosotros", dijo Delon al semanario Paris-Match. "Hay algo podrido en alguna parte".
Delon actuó en filmes clásicos como "Rocco y sus hermanos" y "A pleno sol", mientras que Belmondo lo hizo en "Sin aliento". Los dos trabajaron juntos en "Borsalino".
Belmondo, que todavía atrae público con sus actuaciones en teatro, ha acusado varias veces a los distribuidores franceses de cine de estar más interesados en promocionar superproducciones de Hollywood que en respaldar cintas nacionales.
"Ya he dicho que nuestra industria fílmica está de rodillas ante Hollywood. Esta es otra prueba de ello", manifestó Belmondo a Paris-Match.
"El cine es capaz de cambiarnos la vida"
CANNES (De una enviada especial).- "El cine está hecho para inscribir la libertad en el mundo, en defensa de todos aquellos seres que la necesitan", dijo Isabelle Adjani, presidenta del jurado, en la ceremonia de apertura de la edición número 50 del Festival de Cannes.
Horas antes, en el encuentro que el jurado en pleno había tenido con la prensa, una respuesta de la actriz francesa era comentada con agrado en el Club de Prensa, una suerte de bar de uso exclusivo para los periodistas, donde la organización del festival invita con café, jugos y chocolates como para hacer más llevadera la maratón diaria.
Cuando le preguntaron cuál era para ella la Palma de Oro -máximo galardón del festival- Adjani respondió:"La que premia al cine que nos permite descubrir lo que nunca hemos vivido. O reconocer en él lo que hemos experimentado en nuestra propia existencia. Es decir, el cine que es capaz de cambiarnos la vida".
El jurado, presidido por la protagonista de "La reina Margot", tiene nueve miembros más: Mike Leigh, Paul Auster, Tim Burton, Mira Sorvino, Gong Li, Michael Ondaatje, Nanni Moretti, Patrick Dupond y Luc Bondy.
Todos ellos se alegraron de poder estar en Cannes sin otra preocupación que la de ver películas y hacer justicia. Nanni Moretti, el director de "Caro diario", señaló que, afortunadamente, el reglamento impide que el jurado de entrevistas a la prensa, con lo cual se siente relevado de una tarea que, cuando presenta sus propias películas en las muestras de cine, le quitan "el placer de ver las obras ajenas", dijo.
Estamos preparados para lo mejor y también para lo peor", subrayó Tim Burton, cuando le preguntaron sobre sus expectativas. Gong Li, la actriz fetiche de Zhang Yimou, admitió que a la hora de sentarse en la butaca, busca "films llenos de pasión, que me conmuevan".
Amor por el cine
Mira Sorvino, la ganadora del Oscar por su labor en "Poderosa Afrodita", de Woody Allen, hizo un ejercicio de humildad al confiar que no sabía si era merecedora del honor de integrar el jurado al no tener sobre sus espaldas una carrera de larguísima data. Mike Leigh confesó su debilidad por este festival, que en su momento le otorgó la Palma de Oro por "Secretos y mentiras". Dijo: "Es un gran hecho cultural. Cannes está en la mira del mundo entero. Lo bueno es que aquí lo esencial son las películas. Si bien la competencia existe, nadie está dispuesto a disparar a su adversario por la espalda, porque todos coinciden en su amor al cine".
Michael Ondaatje, el autor de la novela en la que se basó "El paciente inglés", se alegró de que "en este festival se puedan ver películas del mundo entero y no sólo de Hollywood". El escritor Paul Auster, al igual que el bailarín y actor Patrick Dupond, señalaron que la idea de los diez miembros del jurado es deliberar todo lo que sea necesario para llegar a un palmarés que haga justicia.
Apostillas
CANNES (De una enviada especial).- Mirado con ojos argentinos es un fenómeno extraño: las ruedas de prensa transcurren sin enfrentamientos entre los cronistas y los fotógrafos. Estos se ubican delante de la platea y disponen de los diez primeros minutos del encuentro para hacer su trabajo. Vencido el plazo, se retiran de ese primer plano y comienzan las preguntas. Todo sin empujones ni gritos.
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Antonio Gasalla tiene algunas cosas claras. O al menos las tuvo cuando decidió dejarse los anteojos oscuros durante toda la ceremonia de la última entrega de los premios Martín Fierro. De estar en Cannes, se hubiera sentido parte de una cofradía integrada por Paul Auster, Gong Li, Isabelle Adjani, Mira Sorvino, Luc Besson y Bruce Willis, cuyos ojos fueron un misterio para la prensa detrás de los cristales oscuros.
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Milla Jovivch, quien interpreta a la mujer "perfecta" y dispuesta a "salvar al mundo" en "El quinto elemento" no ocultó, en cambio, sus atractivos ojos claros y deslumbró ayer al mediodía con un vestido plateado que incluía una serie de argollas metálicas alrededor de las piernas.
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Se ha visto a Andy Kusnetzoff, el intrépido reportero de "Caiga quien caiga", en los pasillos del Palais du Festival, y bien dispuesto para acosar a las estrellas.
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Si hay algo que Francia no está dispuesta a resignar -Jorge Asís lo sabe bien- es su idioma. Por reglamento, todas las películas habladas en otro idioma se exhiben subtituladas en francés.
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Una queja está en boca de todos, y en múltiples idiomas:las 24 horas les quedan chicas a los participantes del festival. Tan unánime es la sensación de días de maratón que en las vidrieras de más de una tienda se vende una remera con la leyenda "Yo sobreviví al Festival de Cannes". Ni más ni menos que los riesgos de participar en una muestra de cine monumental.
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