El blues caliente de Nasta Súper
El guitarrista Rafael Nasta presenta su disco "Van a pagar"
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El blues atraviesa un momento de transición en la ciudad. Las dos bandas arquetípicas se han volcado a componer un material que lentamente las aleja del género y la bandera del estilo recae sobre las espaldas de unos pocos solistas, con su guitarra en ristre.
Entre ellos aparece Rafael Nasta, que encarna el estilo del blues blanco de Texas y que esta noche, a las 24, en Notorious-Gandhi , Corrientes 1743, presentará su tercer disco, "Van a pagar", con Fernando Rosso en bajo y Gabriel Cabiaglia en batería.
Un guitarrista que suena a las atmósferas generadas por los músicos texanos hace de este trío un delicioso reencuentro con buena parte de la tradición blusera.
El estilo de Nasta tiene también aires negros, que convierten a este músico en un intérprete integral, con un gran conocimiento del género. Surgido en las noches de Blues Special, el club de parque Lezama, el guitarrista regresó de un viaje a la Costa Oeste de Estados Unidos, donde expuso su talento en los clubes de San Francisco y los del gueto negro de Aukland.
En la entrevista con LA NACION, Nasta definió ese "tour" como muy formativo; en especial, como experiencia musical frente a audiencias entendidas.
"Estuve algo más de tres meses en la Costa Oeste. Allí recibí la confirmación de que estoy en el camino que quería. Me siento un músico de blues y necesitaba relacionarme con las raíces del género", señaló Nasta. Hizo shows en varios clubes californianos, como el Biscuit Blues, el Boom Boom Room (de John Lee Hooker, hoy en manos de la familia del guitarrista) y el Skears. "Los shows estuvieron acompañados por un público que apreció mi manera de tocar", dice sonriente el guitarrista, y cuenta que hizo unos setenta shows en poco más de noventa días.
Blues al comienzo
Comenzó a tocar la guitarra a los 16 años, y recibió, a poco de empezar, la enorme influencia del guitarrista Eduardo De Posse, que lo indujo a seguir el camino del blues. "Fue ese guitarrista, un músico muy sensible que tocó en Londres y Barcelona, y que había tenido mucho éxito en Brasil, quien me orientó en mi búsqueda estilística. El me abrió la cabeza", admite Nasta, que siguió sus estudios con Pino Marrone y Alejandro Moro.
Su música es blues, pero cruzado con Buenos Aires. La lírica, que tiene como puntos centrales las mujeres y la injusticia social, encuentra en la cadencia del blues el necesario respaldo. "Escribo sobre situaciones cotidianas. De mi experiencia y de lo que sucede en el país es de donde tomo la inspiración", añade el músico.
Nasta posee un estilo ornamentado con solos que, disco tras disco, muestra que su dirección como improvisador se ha abierto suavemente hacia contextos cuasi jazzísticos. Ahora dice que pretende que su show en Gandhi no sea algo parecido a un concierto; más bien busca que la gente disfrute de la música relajadamente. "Incluso que baile. En los clubes de California, al menos, el público sale a bailar. El blues no es para espectadores, sino para vivirlo", concluye.



