
El Cine Club Núcleo cumplió "sus primeras" 5000 funciones
Núcleo: hace 43 años, en el sótano de la facultad de Abogacía, comenzó un proyecto que se convirtió en una buena costumbre de más de mil porteños amantes del cine.
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La semana pasada el Cine Club Núcleo cumplió 5000 funciones. "Las primeras 5000" dice optimista Salvador Sammaritano, uno se sus fundadores y el actual director.
Este reducto de cine de culto que nació especialmente para brindar una alternativa a las pocas salas de cine que había en la década de 1950, y dar un empuje al cine argentino, fue creado "por cuatro pibes del barrio de Colegiales: Jorge Farenga, Luis Soriano, Ventura Ferreiro y yo" detalla Sammaritano.
"Por entonces yo estaba haciendo la carrera de abogacía y venía de estudiar en el Mariano Acosta donde, junto a Juan José Sebrelli, Ernesto De Carli y Jorge Marciangioli, habíamos formado un fragmento intelectual muy interesante que, creo, anunciaba la generación de 1960" cuenta Sammaritano.
Estos contactos con el arte lo fueron alejando paulatinamente de la abogacía y acercándolo inevitablemente al cine y a la música, su otro gran amor: "cuando empecé a estudiar derecho administrativo me di cuenta de que nunca iba a ganar un juicio en mi vida, que cualquiera podía convencerme de cualquier cosa".
Según su director, el Cine Club Núcleo fue concebido en sus inicios como un centro cultural que incluía tanto a la música, al teatro, como a la danza y al cine. Pero pronto se dieron cuenta que "era mucho" y decidieron centrar sus esfuerzos en lo cinematográfico: "Por supuesto que el cine club no tenía un fin lucrativo, y yo tenía que vivir de algo y por eso que dicen "serás lo que debas ser, sino serás periodista", me ligué por un tiempo a esa profesión".
Según pasan los años
El primer film que proyectaron el 24 de agosto de 1954 frente a las 20 personas que concurrieron al viejo sótano de la facultad de abogacía fue "La carreta" de James Cruze, un western americano mudo. Hoy la concurrencia ronda los 1.200 espectadores en cada una de las cuatro funciones semanales que tiene programadas el cine club.
Los cambios y la mejoras también se evidencian en los locales que durante estos 43 años han ocupado. Del sótano de la facultad, y después de pasar por el auditórium Biraben, el teatro "Los independientes", las viejas galerías Pacífico, el sótano de la Asociación Bancaria, y el cine Lorange -que le dio el gran empuje en los años sesentas-, llegaron a las actuales y amplísimas instalaciones del cine Maxi, en pleno centro porteño.
Con tanta relación con el cine, a Salvador Sammaritano no le faltaron ni oportunidades, ni propuestas para dirigir un film, pero por "temor reverencial a este arte siempre preferí mantenerme de éste lado de la pantalla". Su única intervención fue como cameraman en un pequeño documental de Leopoldo Torre Nilsson: "filmé una exhibición de gimnasia de fin de año en la que participaba un familiar de Leopoldo", cuenta Sammaritano risueño.
En la actualidad, Núcleo, con sus ciclos Revisión, Estrenos y Filmes Malditos, le da prioridad a las "buenas" películas argentinas, a las operas primas, a los estrenos extranjeros que "traemos con mucha anticipación" y a esas películas, "que, siendo de excelente calidad, fueron olvidadas rápidamente", explica el director del cine club.
Los socios de Núcleo son en su gran mayoría "esos jóvenes de los años "60 que hoy están un poco más viejos".
A partir del año que viene Sammaritano quiere implementar una función especial para los estudiantes de cine a precio promocional: "Es una estrategia para captar caras más jóvenes".
Muchas épocas
El paso de los años hizo que Núcleo atravesara épocas duras y tuviera que sortear los cortes y prohibiciones de la censura: "La película "Operación Masacre", de Jorge Cedrón nos fue retirada, en la época del gobierno de Alejandro Agustín Lanusse, minutos antes de que empezara la función", cuenta Sammaritano.
"Miguel Paulino Tato, el más famoso censor de la última dictadura militar, me decía que el público no estaba preparado para ver determinadas películas, pero que la gente del cine club sí. Por lo que a veces él mismo se hacía el distraído para que pudiéramos exhibir alguna película prohibida. Y cuando se enteraba de que íbamos a dar un film que estaba más allá de su tolerancia, yo simplemente no le atendía el teléfono.", cuenta Sammaritano.
Este amante del cine no se ha podido desligar de este arte que lo atrapó cuando era sólo un adolescente. Hoy, además de dirigir el cine club, presenta películas en un canal de cable y es asesor de cinematografía del Museo de Bellas Artes.
Hace poco menos de un mes recibió el Premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes: "el premio me vino bárbaro porque necesitaba ampliar la casa para poder acomodar "como la gente" los 1.700 videocassettes que ya me estaban tapando" termina Salvador Sammaritano, al borde de un ataque de risa.




