
El encuentro de una abuela con su nieto
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"Camino a casa" ("Jibeuro", Corea/2002). Guión y dirección: Lee Jeong-hyang. Con Kim Eul-boon, Yoo Seung-ho y Dong Hyo-hee. Fotografía: Yoon Hong-shik. Música: Kim Dae-hong y Kim Yang-hee. Edición: Kim Sang-beom y Kim Jae-beom. Presentada por Eurocine. Duración: 85 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: muy buena
Si bien "Camino a casa" podría definirse con adjetivos tales como austera, diáfana o sensible, esta segunda película de la promisoria guionista y directora coreana Lee Jeong-hyang es bastante más que una historia sencilla, emotiva y bien contada: a partir de una anécdota mínima (el encuentro de una abuela y su nieto), la realizadora construye con lúcidas observaciones, pequeños detalles, destellos de humor y logrados contrastes un micromundo que le permite reflexionar sobre múltiples aspectos de la vida moderna.
Las contradicciones entre lo urbano y lo rural, entre la tradición y la modernidad, entre las diferentes generaciones y entre los tiempos tranquilos de una vida ligada a la naturaleza y el vértigo que impone la sociedad de consumo son sólo algunos de los temas que cruzan transversalmente esta encantadora tragicomedia pletórica de sabiduría sin por ello caer en lugares comunes, frases sentenciosas ni máximas trascendentales.
La historia arranca con el viaje de una madre joven, divorciada y llena de problemas económicos en la inmensa Seúl para dejar por dos meses a Sang-woo, su caprichoso y despótico hijo único de siete años, en la casa de su abuela, una anciana analfabeta casi ciega, sorda y muda a la que no conoce y que vive en una precaria casa ubicada en una colina aislada del mundo.
La amabilidad y el afecto que la abuela le profesa pese a todos sus inconvenientes físicos (camina arqueada y apoyada en un bastón) y sus carencias económicas se contraponen al maltrato -con extremos casi sádicos- a que la somete su nieto, más interesado en consumir sus latas de gaseosa y su comida-basura o jugar con sus muñecos y su game-boy que en establecer un mínimo contacto con ella. Pero los víveres del Primer Mundo se agotan, al igual que las baterías de su juego, y nuestro diablillo no tiene más opción que empezar a conectarse con su abuela, con el bello entorno y con los niños de casas vecinas, especialmente con una chica que despierta en él un súbito interés.
Las actuaciones del pequeño Yoo Seung-ho y de la adorable veterana Kim Eul-boon le aportan a la película una vitalidad y una credibilidad asombrosas, pero es la cámara de Lee Jeong-hyang la que le otorga a cada imagen, que tiene múltiples connotaciones, el tiempo justo para que el espectador la procese y la decodifique. Hábil para dosificar las emociones casi sin apelar a los diálogos ni forzar las situaciones, así como para concretar pasajes muy graciosos, esta joven directora demuestra también un enorme talento -ya habitual dentro del cine coreano- para construir climas con un impecable despliegue visual y un sofisticado trabajo del fuera de campo.
"Camino a casa" es, en definitiva, una de esas fábulas pequeñas pero inmensamente sabias que, casi sin proponérselo, encuentran en el rostro cansado y surcado por miles de arrugas de una querible abuela una de esas cimas poéticas a las que puede escalar el cine cuando está construido con sinceridad y sin pretensiones desmedidas.



