
El gran abrazo de Los Musiqueros
Diez años: el conjunto, que acaba de presentar un nuevo CD, "Cari caracuá", recapitula sobre su trayectoria haciendo música para todas las edades.
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Son cuatro personas jóvenes, alegres, talentosas. Teresa Usandivaras, dotada de una hermosa voz, es la generadora del proyecto, y según sus compañeros "el alma mater". Es docente de música, canta para adultos y para los chicos, dirige coros de niños y adultos. Julio Calvo, que también es cantor solista en el conjunto, es el presentador, el que lleva el clima de contacto con el público por sus dotes histriónicas, a la vez es docente de música en jardín y primaria, y fabrica instrumentos informales , casi con cualquier cosa. Toca la flauta traversa, la flauta dulce, la quena .
Omar Montes es ingeniero electrónico ("con eso me gano la vida", aclara). Da también clases de violín, toca en grupos para recitales, y con Los Musiqueros, fabrica además algunos instrumentos informales y los toca en los recitales.
Beto Caletti toca varios instrumentos y es autor de muchos de los arreglos. Toca la guitarra, la guitarra eléctrica, el bajo, el piano, hace acompañamientos vocales, y , como los otros, es capaz de multiplicarse en la producción de ritmos y sonidos.
A veces se les une Tomás Nelson, que integró el trío inicial, con el cuatro, el charango, la caja, y también la guitarra y el bajo.
Un año movido
La preparación del nuevo CD "Carí caracuá", (que dicen es una voz afroamericana del Perú, sin significado pero que integra un estribillo muy rítmico, y que la eligieron precisamente porque en su propuesta está el rescate de los ritmos primitivos, y la música latinomericana popular), les llevó un tiempo importante de trabajo, y ese esfuerzo especial que significa terminar de concretar algo que es difícil cuando los presupuestos son muy ceñidos Aunque siempre dan recitales en colegios e instituciones, este año tuvieron, además, la posibilidad de estar por cinco meses, los fines de semana en contacto directo con el público: "Siempre nos pasa lo mismo con la gente -dice Teresa- Es una experiencia fuerte, de mucha comunicación".
"Hay algo que se va armando desde lo muy simple, como puede ser un sonido, o un ritmo- agrega Julio- y que nos involucra a todos. Creo que esto pasa porque nosotros estamos convencidos y desde nosotros mismos somos auténticos y sinceros".
-¿Y de qué están convencidos?
-Del valor de la música, de que la música es de todos, que todos podemos hacerla y sentirla, y que lo que nosotros hacemos es algo importante, hecho en serio, aunque sea divertido. Porque eso es lo otro, también queremos decir que la música bien hecha se puede disfrutar con alegría.
- Sí -sigue Teresa- y mirando hacia atrás en estos diez años, los conceptos se han mantenido intactos, seguimos pensando lo mismo, seguimos siendo los mismos pero hemos tomado cohesión como conjunto, hemos aprendido a estar en un escenario y ocupar el espacio, a movernos frente a la gente, y a compartir entre nosotros, al instante, los climas, por ejemplo.
-Esto también pasa en el disco -acota Omar- en el que hay un trabajo muy afinado, muy trabajado, y que al mismo tiempo sale natural, como en un recital, con los juegos, los movimientos propuestos.
-Bueno -dice sonriendo Teresa- hace unos días en el supermercado, una mujer me dijo: "Vos sos Teresa, de los Musiqueros". "¿Cómo me conocés?" "Estuvimos en el recital, mi nene tiende dos años, y no sabés cómo baila y se mueve cuando pongo el disco!" -Exactamente como cuando comenzamos. -dice Julio- Entonces era el trío, Teresa, Tomás y yo. Fuimos a Mendoza, a una población rural chiquita y alejada. En un salón, teníamos que tocar. Estaban, en sillas, los chicos y las mujeres. Y allá lejos, en la puerta, como custodiando y diciendo "esto no es para mí", los hombres. Empezamos a tocar y cantar, y poco a poco se fueron arrimando. Después se sentaron, después cantaron., y después bailaron!
Vale la pena
-A veces nos sentimos apabullados, sentimos que lo nuestro es una semilla pequeña, porque no podemos competir con los grandes aparatos de publicidad que inundan el mercado con millones de malos productos para la oreja de los chicos.- confiesa Julio- Pero de pronto viene alguien, en la calle, en un recital, en un colegio, un chico que te dice: "La canción del miedo es bárbara". o "Mi nena no se va a dormir si no le hago escuchar la canción del miedo", y uno siente que vale la pena. -También siento que vale la pena - agrega Teresa- cuando veo que la gente canta nuestras canciones, las que compusimos nosotros, que vienen a los recitales y las cantan. Quiere decir que tienen los cassettes o los CD, o que nos siguen a todos los recitales. Es algo mágico, porque nosotros no tenemos quien nos pase esos temas por los medios, ni esas cosas.
Aquí tal vez se pueda agregar, como consejo al público, que insista en pedir y reclamar el disco cuando va a comprarlo. Las disquerías suelen ser perezosas para aprovisionarse de la buena música infantil que no se respalda en gran publicidad.
La magia de Los Musiqueros está en su convicción y en su entrega. Con instrumentos tradicionales y "truchos", como ellos llaman a los informales, con la voz, las cuerdas, la percusión, el cuerpo, interpretando canciones del folklore tradicional americano, canciones inventadas por chicos en sus talleres musicales, o compuestas por ellos, con letras juguetonas, traviesas, disparatadas o muy coherentes, festejan el don de la música que tiene todo ser humano, y lo comparten con la gente.
Como dice Julio Calvo, resumiendo: "De pronto sentimos que a todos, el público y nosotros, nos une un gran abrazo, el de la música, y dentro de él estamos todos, en una especie de jolgorio intenso y contenido. Es una magia que hacemos entre todos."
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