Con Billy Crudup, Ewan McGregor, Albert Finney, Jessica Lange y Danny DeVito
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Como pez en el agua
Tim Burton corrobora su destreza como narrador y el poder sugerente de sus imágenes.
Ficcion : Will Bloom (Billy Crudup) creció a la sombra de las historias fantásticas que su padre Ed (Albert Finney) contó mil y una veces durante toda su vida, producto de una inagotable imaginación. Una vez adulto, Will mantiene una conflictiva relación con Ed, quien, a sus ojos, no deja de ocultar la verdad detrás de coloridas mentiras.
No ficción: la realidad siempre fue ajena al mundo de Tim Burton, habitado por monstruos, fantasmas y seres de otro planeta. Incluso sus aproximaciones más verosímiles (los suburbios color pastel de El joven manos de tijera o los distintos escenarios de historieta de Marte ataca!) revelan una mirada extraña y contaminada por elementos que delatan, en menor o en mayor medida, un origen ficticio.
Pero en El gran pez [Big Fish] sucede algo que nunca había ocurrido en la obra de Burton: la realidad es la norma y lo fantástico, lo extraño. Basada en la novela Big Fish: A Novel of Mythic Proportions, de Daniel Wallace, la historia se desarrolla en una Alabama tan real como la de No me olvides [Sweet Home Alabama, 2002], una linda comedia tonta con Reese Witherspoon. Y como en la genial Billy Liar [John Schlesinger, 1963], donde un adolescente Tom Courtenay evadía la gris existencia que lo rodeaba con increíbles fantasías, en El gran pez la realidad se ve permanentemente minada por los cuentos asombrosos que, en forma de flashback, narra el personaje de Albert Finney.
De la necesidad del protagonista por conciliar esos dos mundos surge el conflicto básico del film, que es común a todo el cine de Tim Burton. En este caso, la racionalidad que domina al protagonista (es corresponsal de una agencia de noticias) está en pugna con el mundo mágico que hereda de su padre. Separar la realidad de la ficción se le vuelve imprescindible para reestablecer la relación con aquél y terminar de definir su identidad.
La ambigüedad que caracteriza a los personajes de Burton es expuesta de un modo más complejo. La representación de las historias que surgen del pasado es el lugar donde Tim Burton se siente más cómodo y donde su estilo es fácilmente identificable, aun cuando se trata de una obra mucho menos oscura de lo habitual, más próxima a Pee Wee’s Big Adventure (su primer largo, nunca estrenado en la Argentina) que a Batman vuelve [Batman Returns, 1992], probablemente su film más pesimista.
En todo caso, es evidente que su capacidad para expresarse a través de las imágenes sigue intacta: muchas de las mejores escenas de la película no tienen diálogos o se sustentan principalmente en el aspecto visual. Un desenlace previsible y emotivo no invalida, sin embargo, este logrado intento de Burton por narrar una historia increíble con personajes reales.
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