El heredero de Tarkovski
Alexander Barynin, discípulo del gran director ruso, se radicó en la Argentina
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Su nombre y lo que lleva prendido de él causó sorpresa cuando entró en las universidades y escuelas de cine del país. El realizador Alexander Barynin, quien fue alumno y asistente del genial cineasta ruso Andrei Tarkovski, había decidido radicarse en la Argentina.
Hace tres años que este director ruso, de 48 años, curiosamente intenta en este país continuar su producción de 25 largometrajes, la mayoría de ellos documentales, uno de ellos realizado en Moscú para la CNN, y mientras busca que productores locales se interesen en sus proyectos, sólo se aprecia su conocimiento en las cátedras y seminarios sobre guión, montaje y dirección de actores que dicta en la UBA, en escuelas de cine privadas y en la Asociación Argentina de Actores.
Barynin asegura en español que, sólo ahora, puede "comprender algo más del complejo cine de Tarkovski", tal vez el director más admirado (junto con Akira Kurosawa) por la comunidad del cine y de los intelectuales del mundo. Y justamente, si algo más pudo comprender a través del director de "El espejo", "Solaris" y "El sacrificio" ha sido "la comprensión de algo muy triste: que realmente nunca podemos tener libertad. Es que desde "Andrei Rublov" su cine está dedicado a la tragedia del creador, que no puede existir bajo el comunismo ni bajo el socialismo o la sociedad capitalista porque bajo ningún sistema de gobierno el artista puede tener libertad plena", dijo Barynin a La Nación con la rigidez de su prototípica estampa rusa.
De Moscú a Buenos Aires
En la encrucijada de no poder salir primero de su país y luego de tener que irse, Barynin cuenta que la vida lo trajo a este rincón del planeta "por casualidad". "En 1993 trabajaba con un equipo internacional para Ted Turner en un documental sobre la situación de agosto en Rusia, cuando estábamos al borde de la guerra civil, con los tanques en las calles de Moscú. Nos refugiamos en la embajada argentina, donde el cónsul me habló de una gran industria de cine argentino y me dijo que no tendría problemas para trabajar. Pero apenas llegué a aquí advertí que no existía tal industria. Lo intenté en España, donde fui varias veces a dar seminarios, pero por cuestiones de visa no pude quedarme".
En realidad, la primera vez que Barynin pudo salir de la ex Unión Soviética fue con la perestroika. Recuerda que antes pudo concretar viajes y trabajos en París, Praga y Helsinki. Y también fue en ese período en que desarrolló en su país sus más importantes documentales. "Pero cuando en 1993 lo echaron a Gorbachov -cuenta- se inició un período terrible: destruyeron la industria del cine y a la TV entró gente no conectada con el arte. Actualmente, no hay ninguna posibilidad de hacer cine en Moscú. Los grandes directores como Alexander Sokurov ("Madre e hijo") están trabajando en París o con productores japoneses y alemanes".
Tarkovski, el maestro
A Barynin no le molesta que el espíritu de Tarkovski se haga presente en cada una de sus entrevistas. "Es un genio. Hasta me da la sensación de que sigue vivo. Tuve una gran suerte por haber estado a su lado. Lamentablemente, sólo hice la asistencia en la dirección de actores en "Stalker" ("La zona"), porque después él dejó el país y no lo vi más".
Por eso, uno de sus más ansiados sueños es reunirse con el hijo menor de Tarkovski, de 27 años y también cineasta, para hacer una película juntos y conseguir un material aun inédito: "Se trata de un manuscrito que es un completo manual de cine escrito por Tarkovski. Parece que es una joya". Y agrega que en 1996 casi concreta ese encuentro cuando Tarkovski (h.) fue invitado al Festival de Mar del Plata. "A último momento me pidieron que le diga que no venga por cuestiones presupuestarias". Barynin recuerda cómo consiguió, a sus 27 años, la atención del gran Tarkovski durante toda una madrugada, cuando le mostró un tratado filosófico de 200 páginas que había escrito sobre Schopenhauer y Nietzsche, las influencias filosóficas rectoras en el cine de Tarkovski.
"Me aceptó muy bien por eso. Si analizamos "El sacrificio", ¿de qué hablan los personajes? De ellos. Estaba muy sorprendido sobre cómo había conseguido ese material prohibido de Nietzsche. Le conté que fue un escándalo cuando lo presenté en el Instituto Nacional de Cine de Moscú, en 1970, para un concurso estudiantil en el centenario del aniversario de Lenin. El profesor que me había permitido acceder al material casi pierde el puesto y a mí me echaron del Instituto", dice.
Así fue elegido por Tarkovski a concurrir a un seminario de un año para jóvenes directores. "No es comparable a ninguna otra enseñanza. Sabía de todas las artes y de todos los vínculos que existían entre las artes. Le gustaba mucho hablar de las formas musicales y las cinematográficas. Al principio su cine no es fácil, pero luego surge algo mágico y dan ganas de ver sus películas varias veces. Es un director del siglo XXI sobre el que aún hoy hay un montón de cosas por descubrir".
Benedetti
Barynin proyecta realizar una película basada en el libro de Mario Benedetti "La borra del café" y un documental sobre la obra del escritor uruguayo. "Me ofreció la adaptación y ya tengo el guión terminado. Probablemente actúen Angela Molina, Narciso Ibáñez Menta y tal vez Benedetti haga algún papel, pero aún esperamos un crédito del Instituto de Cine".





