
El legado del Chango Farías Gómez, en un documental que se estrena hoy
Músicos, periodistas y familiares del músico que refundó la música popular argentina dan testimonio sobre las particularidades del artista con el que compartieron vida y escenarios
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Cinco años se cumplen desde aquél 24 de agosto en que la música argentina perdía a uno de sus máximos referentes: el Chango Farías Gómez, el hombre que revolucionó la música popular y que es ahora el protagonista de un documental, ideado en parte por él mismo, que se estrena hoy en el Cine Gaumont.
La película, titulada La del Chango, fue dirigida por el joven cineasta Milton Rodríguez y narra la historia del artista y su contribución a la renovación de la música nacional. El relato se desarrolla a través de un mosaico de testimonios de destacados músicos, periodistas y familiares del Chango, todos ellos personas que compartieron escenarios y distintos momentos íntimos con él a lo largo de su vida.
El objetivo era crear un filme que hiciera visible el legado de este cantante y compositor fundamental, que incorporó a la música nativa la polifonía, sintetizadores, arreglos solo para voces, guitarras eléctricas, baterías, bombos, reminiscencias españolas y africanas, complejidad rítmica, armonizaciones libres, improvisación y orquestación.
Nadie sospechaba, a finales de los años 60, que aquél músico cuyas primeras apariciones públicas tuvieron como telón de fondo el Festival de Cosquín, acabaría revolucionando la música argentina.
“El problema era esto del folklore. En 1959 no estábamos muy seguros de lo que era y hubo que inventarlo: se aprovechó el invento ese del gaucho y se lo mezcló con lo que en aquella época se llamaba música nativa. Es raro que se invente algo con el nombre de folklore, pero el éxito fue rotundo. Por esos años llegaron a Cosquín unos muchachitos de la capital. Eran Los Huanca Hua. Eran jovencísimos y medio raros. Los dejaron subir al escenario porque había mucho respeto por los familiares, pero, la verdad, se pensaba que se habían equivocado de festival. Estaban vestidos con trajes negros, como para el entierro del jefe, sin instrumentos y cantaban con ruiditos, como jugando. Eso no era folklore, se veía clarito. Y lo sabíamos bien porque hacía unos años habíamos ayudado a inventar el folklore nacional”.
Este texto es el de un audiograma de la película, que habla sobre la situación de la escena musical de aquellos tiempos.
El documental obvia intencionadamente la presencia gráfica del protagonista y opta por reconstruir las aventuras creativas del Chango y dejar que aquellos que fueron compañeros y cómplices de sus grandes embestidas contra la música folckórica más conservadora den cuenta de su calidad como artista y figura. En el filme, de 95 minutos de duración, también hay una referencia a su militancia política.
Manolo Juárez, Óscar Escalada, Jaime Torres, Verónica Condomi, Peteco Carabajal, Juan Quintero, Facundo Guevara, junto con los hijos y la hermana del artista, Marian Farías Gómez, son algunos de los rostros que van hilando la narración.
Micaela Farías Gómez, única mujer entre los cuatro hijos que tuvo el Chango, considera que el documental es una buena oportunidad para que, “quien no conocía a mi papá, lo conozca, y también para el resto, porque trata de cosas interesantes sobre la historia de nuestra música en general”. En la película, “hay muchas miradas de personas que compartieron momentos con él y distintas maneras de contar a mi papá, no es una visión unificada”, añade.
La hija del Chango también se dedica a la música; ella fusiona folklore con hip-hop y flamenco. Micaela cree que muchos músicos de la escena actual siguen trabajando por la música popular recorriendo caminos similares a los iniciados por su padre. Además, se alegra de que la formación Los Amigos del Chango siga viva y que su repertorio incluya arreglos que hizo el artista.
“Pienso que el mayor legado que nos dejó es la no limitación, el ir más allá sin perder la esencia, la raíz. Lo extrañamos mucho, pero tengo la suerte de poder escucharlo en su música. Lo que construyó mi papá sigue circulando y es muy actual. Creo que su propia creación lo trasciende. Incluso cuando estaba en el hospital, antes de morir, seguía con proyectos y en pleno armado de la orquesta. Pienso que fue de esas personas que, llegado el momento, no es que dicen: ya hice todo lo que quería, sino que seguro que le quedaban cosas pendientes”, dice su hija.

La película se estrena hoy en el espacio INCAA Gaumont, con dos funciones: a las 15.35 y a las 20.30. También se proyectará en fechas aún por confirmar en otras salas de San Telmo, San Justo, Catarmarca, Villa Elisa y La Plata.
El director del filme, Milton Rodríguez, tiene 29 años. Conoció al Chango cuando tenía 22 y compartió con él sus últimos años, planeando juntos proyectos que fusionaban música y cine.
–¿Cómo se conocieron?
–Yo lo iba a ver tocar los martes a Jazz&Pop y, como mucho, lo saludaba. Un día, en 2009, cuando terminó el show, nos dijo de tomar un vino y hablamos. Vio que éramos del palo del cine y dijo que quería hacer una película de 500 años de historia de la música argentina y que quería que ese documental durara unas siete u ocho horas. El Chango no se andaba con chiquitas. Yo era muy joven y no me creía capaz para hacerlo, pero él decía que sí; entonces lo convencí y llegamos a un acuerdo, el de hacer una película sobre los últimos 50 años y, de salir bien, le daríamos continuidad. Empezamos a juntar fondos para la financiación y ahí fue cuando el Chango murió. Fue terrible, porque ya le amábamos profundamente. Fue un golpe muy duro para la película y para nosotros.
–¿Cómo se reconvirtió ese megaproyecto en la película La del Chango?
–Cuando murió y nos cruzábamos con la gente que le rodeaba y con otros que iban a participar en la película, nos decían que querían ver ese documental y nos animaban. Ya veníamos trabajando y se había generado una expectativa, una idea, y, cuando él se fue, pensamos que sus proyectos debían seguir adelante, al igual que continúa con su actividad la orquesta, que pronto sacará un segundo disco y que tocará este sábado en el CAFF. Lo crucial era encontrar una nueva forma que contara las embestidas del Chango en la música popular argentina y ahí surgió la idea de que, si a Chango lo relacionaban con el folklore por crear una música que estaba viva y en continuo movimiento, nosotros queríamos seguir entendiendo al Chango como música viva, más allá de que estuviese su cuerpo o no, con su legado vivo y con el aporte de sus compañeros de andadas. Por eso, hacer una película sobre la forma de tocar del Mono Izarrualde, de Peteco Carabajal o de Verónica Condomi era también hacer una película sobre él. Es hacer "La del Chango", porque era su idea, pero sobre la parte inmortal suya, que no son las grabaciones. La película también habla sobre lo que fue evolucionando en nosotros. Por otro lado, esa gran película que él quería hacer es un proyecto complicado de ejecutar sin él, pero queda en la lista de pendientes.
–¿Está satisfecho con el resultado del documental?
–En 2014 se proyectó en Bafici y en La Habana y tuvo muy buenas críticas. A los pocos días, nos escribían para saber dónde podían conseguir los discos del Chango. Estamos muy contentos con cómo quedó. Buscamos hacer una peli con cosas distintas a lo que se ve en Youtube sobre él, que es mucho. La idea fue hacerla desde la periferia, con lo que queda vivo de él.
–¿Cómo fue la elección de los personajes?
–Se buscó a gente que hubiese tocado con él o que estuviese cerca. De los vivos, al decirles que era un documental sobre el Chango, todos nos abrieron las puertas de par en par y nos dieron abrazos. Incluso algunos de ellos, con su salud delicada, como Manolo Juárez, hicieron lo posible y nos recibieron, porque querían estar ahí.
–¿Cuenta el filme con material inédito?
Sí, por ejemplo sale una grabación de 1975 del trío que el Chango formaba junto a Kelo Palacios y Dino Saluzzi. La mayoría de la gente que entrevistamos nos dijo que este trío había sido lo mejor que había escuchado en su vida. Los integrantes de Les Luthiers iban a verlo cada vez que tocaba, no podían creer lo bueno que era. Kino tenía esa grabación y la compartió para la película.
–¿Cómo definiría al Chango como persona?
–Era muy generoso, mucho, pero también de mecha corta. Como esos buenos profesores que te exigen, pero que sacan lo mejor de vos. Y era, sobre todo, un gran director de orquesta, que supo aunar la rebeldía de Carabajal con la dulzura de Verónica, el talento del Mono y la magia de Jacinto Piedra cuando escribía, entre otras cosas. Él construía a partir de la persona.






