
El mito que aún canta
El lunes próximo se cumplen diez años de la muerte de Luca Prodan
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Como los grandes mitos del rock mundial (Jim Morrison, Elvis Presley o Kurt Cobain), Luca dejó un cadáver joven con una historia personal repleta de excesos, viajes, rebeldía, talento y sufrimiento. De allí en más, sus incondicionales seguidores, los músicos, el periodismo y gran parte de los representantes de la cultura y contracultura argentina, aportaron su granito de arena para enarbolarlo como el gran mito del rock local.
La frase "Luca not dead" inundó las paredes de los barrios porteños durante la misma navidad de 1987. Lo que en un principio surgió como una forma de expresar que su espíritu y su obra siempre estarían vigentes, derivó en alocadas versiones. Para algunos Luca estaba vivo realmente y, harto de todo, se había ido a vivir lejos de las luces y el ruido.
El cementerio de Avellaneda donde fue enterrado se transformó en santuario para los fans del grupo y la figura de Luca se elevó a la categoría de santo. Cientos de jóvenes aún dejan cartas pidiéndole consejos para solucionar problemas terrenales. En 1995, las autoridades del cementerio casi dejan a Luca sin tumba, debido al incesante peregrinaje de sus seguidores y las pintadas que depositaban en las cercanías como testimonio de su paso. Un año después todo se solucionó y se colocó una roca traída desde Traslasierra, Córdoba, donde el cantante vivió sus primeros años en el país.
Que el resto de sus compañeros no hayan continuado la historia de la banda, algo tan común en el rock, también ayudó a mitificar a aquel hombre como único e irremplazable. Tres meses después de enterrar a Luca, y sin previo aviso, los integrantes de Sumo se juntaron sobre el escenario de un festival en Córdoba y ofrecieron el único show de la banda sin su cantante oficial. Una forma de despedir y homenajear a su amigo.
Mucho después lloverían tentadoras propuestas para rearmar al grupo al menos en un show más. Todas tendrían una negativa como respuesta. La más cercana ocurrió en mayo de este año, cuando por primera vez los dos grupos que formaron los ex Sumo por separado (Divididos y Las Pelotas), se presentaron en un mismo recital en Montevideo en la fecha aniversario del nacimiento de Luca. Pero ni la presencia del hermano Andrea Prodan pudo con la historia. "Si Luca no está, no salgo a tocar" se le escuchó decir al bajista Diego Arnedo. Los seis mil chicos que concurrieron al show tuvieron que conformarse con un par de viejos temas a cargo de Las Pelotas, con Andrea en voz y Roberto Pettinato en saxo.
La leyenda continúa
Durante estos diez años todos se quisieron adueñar de la figura desgarbada del pelado. En la Plaza Dorrego de San Telmo, es fácil encontrar postales y cuadros de la fachada de la casa donde vivió, en Alsina al 400. Y en los alrededores del Abasto, las paredes ofician de papel para recordar su poesía y hasta los mozos de los bares aseguran haber tenido largas conversaciones sobre filosofía callejera con el "pelado que era cantante de rock".
A su vez, escritores como Ricardo Piglia lo homenajearon a su manera. Para uno de los discursos de un personaje (acerca de los hábitos de los heroinómanos) de "La ciudad ausente", Piglia se inspiró en una entrevista a Luca realizada por la revista CantaRock. Los músicos también hicieron lo suyo, y en 1995 un amplio espectro de la escena local (desde Emmanuel Horvilleur de los Illya Kuryaki a Los Pericos y de A.N.I.M.A.L. a Diego Torres) grabó un disco doble con temas de Sumo.
Como no podía ser de otra manera, cientos de guionistas y directores de cine se acercaron al entorno de Luca para pedir la autorización para realizar alguna película o documental sobre su vida. Hasta el momento nadie obtuvo el aval necesario, pero es difícil asegurar que nunca habrá un "Luca feroz". "Es que Luca hizo mucho ruido en ese momento", intenta explicar Timmy McKern, el amigo responsable de que Luca se instalase en la Argentina en 1981. "Le pasó lo mismo que a Gardel. Dejó una marca muy grande en mucha gente y fue pasando de unos a otros y a otros. Aquí en Traslasierra todavía se acercan pibes muy jóvenes para que les cuente alguna anécdota, vienen hasta acá en busca de no sé bien qué. Pero creo que les alcanza con resolver el enigma de cómo llegar. Una vez que conocieron el lugar es como que encontraron lo que querían". Una definición de mito asevera que es el relato de una historia verdadera y utilizable como modelo para los comportamientos humanos. De ser así, no hay dudas de que la vida y la obra de Luca Prodan constituyen el mayor mito del rock nacional.
Historia de un tano
Luca Prodan llegó a la Argentina a principios de los 80, aceptando la invitación que su amigo escocés Timmy McKern le hiciera a través de una carta. Una foto de Timmy con su esposa y sus hijas con el verde fondo de las sierras cordobesas, le bastaron para darse cuenta que ese era el lugar ideal para alejarse de la heroína. Entonces, después de los tormentosos años de juventud vividos en Italia, Escocia e Inglaterra, dejó Londres y se instaló en la casa de su amigo al sur del mundo. La idea de gestar una banda ya estaba en su cabeza y trajo consigo varios instrumentos y un portaestudios comprados en el Viejo Mundo.
Enseguida comenzó a tomar forma el embrión de Sumo: Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y Stephanie Nuttal, una baterista inglesa. Durante 1981 compusieron temas y ensayaron hasta autoconvencerse de que estaban listos para ir a mostrar lo suyo en Buenos Aires.
Una vez instalados en Hurlingham, poco antes del debut oficial de Sumo en febrero de 1982, Luca se rapó definitivamente su larga melena. Comenzaron a tocar y luego de varios cambios, quedó compuesta la formación definitiva de la banda con Luca como líder visible y con Daffunchio, Diego Arnedo, Roberto Pettinato, Ricardo Mollo y Alberto "Superman" Troglio.
Luca empezó a ganarse al público rockero a base de carisma, Sumo se convertía en una banda sin precedentes dentro del rock nacional. En todo el circuito under de Buenos Aires se comentaba acerca "del grupo del pelado".
La prensa dio cuenta de la existencia de Prodan y compañía, y en el festival Chateau Rock de 1986 Sumo fue la banda sensación con su mezcla de reggae, punk y rock. Con la edición de "Llegando los monos" también llegó su primer show en Obras Sanitarias. Luca había dejado aquella sustancia que tanto mal le hizo en Europa pero se había convertido en un alcohólico sin remedio. En 1987 llegó el último registro discográfico de Sumo: "After chabon". Luego de algunas presentaciones memorables que ubicaron al grupo en lo más alto del movimiento de rock local, en diciembre el italiano que vino a salvar su vida a estas tierras, no pudo luchar más y falleció dejando un vacío irrecuperable para muchos.






