El Nuevo Teatro Güemes ya es historia
La prestigiosa sala marplatense fue desmantelada ayer, a pesar de las quejas
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MAR DEL PLATA.- El Nuevo Teatro Güemes ya es historia. El telón que cayó anteanoche sobre ese escenario marcó mucho más que la última función de temporada de la comedia Leonas. Significó el cierre definitivo de la sala que durante los últimos 17 años, en un pujante y elegante polo comercial, supo gestar y enriquecer una agenda tan generosa como para mantener actividad más allá de los veranos.
Teatro, recitales, charlas y conferencias. Con nombres rutilantes y también con los de entrecasa, atrapó al público en un ámbito con encanto propio. Primero fue La Subasta, con aquel formato inicial de teatro bar. Luego, en 2005, cambió de nombre y diseño, con su platea y pulman. Esas 560 butacas que albergaron emociones y aplausos se iban ayer, una tras otra, en el acelerado operativo para devolverle al lugar el frío destino de un inmueble comercial más.
Sin sorpresas porque lo habían dejado en claro antes del inicio de esta temporada, los empresarios Pablo Pérez Iglesias y Javier Faroni, responsables del espacio, decidieron su cierre. "Tomamos una decisión seria y responsable, pero con mucho dolor", explicó Pérez Iglesias a LA NACION. Y remarcó que el negocio, al menos en esta sala, "no resiste más la ecuación". "Mar del Plata ya no es más la capital del espectáculo, sino la capital de la cultura en la que el teatro tiene un porcentaje cada vez más chico", dijo parafraseando a Carlos Rottemberg, otro de los notables emprendedores del rubro, que a mediados del año pasado también optó por desprenderse del teatro Corrientes. "En esta ciudad cambió el mapa del entretenimiento", agregó sobre la proliferación de recitales y otras opciones gratuitas, con picos como fue el Museo MAR, con 800.000 visitantes este verano.
En las redes sociales se avivó desde la última semana el pedido de actores y espectadores para que el Güemes no cierre sus puertas. Un hecho consumado a tal punto que, así como ya están en marcha las tareas de desarme de las instalaciones, el local ya tiene destino definido: será punto de venta exclusivo de una marca deportiva de primera línea. Y tan definitivo que la dupla Pérez Iglesias-Faroni va por un nuevo teatro, pero en plazas nuevas (Neuquén y Mendoza).
La sala de calle Güemes 2955 se había inaugurado en diciembre de 1998. Ganó reconocimiento a la par de la obra El amateur, de Mauricio Dayub, de plateas a pleno por aquellos días. Primera señales que rompían con cierta lógica empresaria que descreía del buen funcionamiento de un teatro si no estaba en el microcentro o la costa, allí donde cada verano hay marquesinas a cada paso. Pérez Iglesias reconoció a quienes por estas horas intentaban torcer el rumbo de la historia y darle una chance más a este escenario. "No hay manera de evitarlo", insistió. Incluso les respondió a aquellos que marcan cierto contrasentido entre el cierre de la sala y el repunte que tuvo esta temporada teatral en Mar del Plata. "Fue buena para dos o tres obras, pero para el resto se hace cuesta arriba porque los números que se logran no son los que se necesitan", respondió. Y sentenció con una coincidencia entre todas las patas de la actividad: "Si no les sirve a los actores, tampoco a los productores ni a los dueños de las paredes, no hay otra alternativa", advirtió.





