
La serie animada “South Park”, que acaba de regresar a la tevé argentina, ya tiene su propia –y controvertida– película. En esta entrevista, sus delirantes creadores se la agarran con Will Smith, con la censura y hasta con ellos mismos.
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Se parece bastante a un típico musical de dibujos animados acerca de la guerra, la censura y la sodomía entre Saddam Hussein y Satanás. Pero aun así, en esta era de paranoia con respecto a la cultura adolescente, es lógico que después de ver la película South Park: Bigger, Longer and Uncut (South Park: más grande, más larga y sin cortes) los padres inquietos tengan innumerables motivos para encerrar a sus hijos. Sin embargo, Matt Stone y Trey Parker, los creadores de South Park [serie que se ve en la Argentina los sábados a las 23, por Azul], no se arrepienten, más bien se enorgullecen –y con razón– de que algunas de las bromas que el ente de calificación de la Asociación Cinematográfica de los Estados Unidos consideró demasiado groseras para el cine se hayan reciclado para ser utilizadas en el programa de televisión.
Las paredes del amplio lugar donde trabajan Parker y Stone, en Los Angeles, están empapeladas con descripciones prometedoras y profanas de secuencias de la película. Ambos creadores están dispuestos a reconocer que el film es un musical de mala muerte. "Así que los chicos de 16 años van a bailar en una pata", dice Stone, entre risas. Además, confiesan que la extraña pero divertida pareja que forman Saddam y Satanás da lugar a una historia de amor curiosamente conmovedora. Después, con una dicha incontenible, adelantan el primer simple de la banda sonora de la película: un movido encuentro entre un punk salvaje y el Señor del Dance que lleva el memorable título de "What Would Brian Boitano Do?" ("¿Qué haría Brian Boitano?")
Por unas horas, se cae el sistema de animación computada de South Park. Parker y Stone aprovechan para salir a caminar y hablar de su incursión en la cultura pop, que es bastante reciente pero increíblemente rara: hace unos pocos años apenas les alcanzaba la plata para comer, y ahora que todavía no cumplieron los 30 dirigen una industria casera de una tosquedad maravillosa. Pero, por supuesto, una fama tan súbita suele traer cola. Aunque los informes que auguran el deceso de South Park son sin duda exagerados, los apocalípticos señalan que, en los Estados Unidos, el rating de los dos primeros capítulos de la nueva temporada bajó en un 43 por ciento respecto de la temporada pasada. Por otra parte, hay quienes hacen demasiado hincapié en el hecho de que uno de los jóvenes interrogados inmediatamente después de las matanzas del Colegio Columbine (en Colorado) tuviera puesta una remera de South Park. Parker se sintió aliviado cuando un sheriff hizo notar a la prensa que muchos de los chicos que fueron rescatados también tenían puestas remeras de South Park.
–¿Qué aprendieron acerca de Hollywood durante la experiencia de filmar "South Park" para el cine?
Trey Parker: Bueno, hubo un choque. Nosotros teníamos nuestro sistema para hacer las cosas y el estudio tenía su propio sistema. Nos decían: "Así se hace una película", y nosotros decíamos: "Pero así se hace South Park". Fue una lucha. Teníamos bastante poder porque lo bueno –y lo malo– es que tenemos que hacer todo nosotros. No se lo pueden delegar a nadie.
–¿Entonces "South Park: Bigger, Longer and Uncut" es efectivamente una película sin cortes (uncut)?
Parker: No, porque la Asociación Cinematográfica de los Estados Unidos es, en varios aspectos, muchísimo más estricta que la que rige la actividad televisiva.
–¿Los preocupa que, después de las matanzas del Columbine, se haya creado un clima en el que todo el mundo pone en la mira a la cultura joven?
Parker: Sí, y es sorprendente, porque de ese clima trata el film, y lo escribimos hace más de un año. Así que, cuando pasó [lo de Columbine] dijimos: "¡Epa!". El guión se hizo realidad, en términos de las actitudes de la gente. La película también trata de la guerra, y luego eso también ocurrió.
–¿En algún momento sintieron que quizás estaban dañando la psiquis de los jóvenes?
Parker: En absoluto. Ni por un minuto. Nosotros crecimos con los Monty Python –con lo jodidos que eran– y con Harry el Sucio, Charles Bronson y la violencia extrema. Parece que la gente olvida que la violencia extrema existe desde hace mucho tiempo. Nosotros dos –y todos nuestros amigos– nos criamos en esa cultura y estamos bien. Marilyn Manson no induce a agarrar un revólver y salir a matar gente, y South Park tampoco.
Matt Stone: Cuando pasan cosas como lo de Columbine, todo el mundo queda confundido y apesadumbrado, y nosotros también. La gente busca una explicación... Y explicar que hay gente que está hecha mierda es una respuesta que da miedo, pero es la respuesta. Cuando un mayor hace algo enfermo, se dice: "Qué psicópata, que sociópata pervertido, qué demente". Cuando un menor de 18 hace algo, resulta que tenemos un grave problema con la cultura joven.
–Ustedes, que son de Colorado, ¿conocían ese colegio?
Stone: Mi colegio, el Evergreen, jugó contra el Columbine. Creo que después lo remodelaron, pero en el comedor de ese colegio di mi examen de ingreso en la universidad.
–Trey, cuando hace poco pronunciaste el discurso en la entrega de diplomas de tu colegio secundario, ¿cuáles fueron tus primeras palabras?
Parker: "¿Qué diablos se supone que les tengo que decir?" El discurso fue muy bien recibido. Fue distinto de los discursos normales que dan ahí: no usé palabras pomposas; simplemente hablé con sencillez e hice algunas voces. Quería ver cómo iba nuestra competencia, así que pregunté: "¿Quién quiere ver Wild Wild West [film basado en la serie Las aventuras de Jim West]?". El lugar explotó.
Stone: Me cago en Wild Wild West. No sé nada de la película, pero realmente me cago en la canción y en los avances. Es una película puramente de estudio, como un concepto: "Tenemos a Barry Sonnenfeld para hacerla, y Barry Sonnenfeld únicamente trabaja con Will Smith, así que lo tenemos que poner. Entonces, que Will haga una canción". Eso me sacó de las casillas. Qué canción de mierda, viejo. Es uno de mis temas preferidos, y él agarra y lo hace pedazos.
–Teniendo en cuenta que hace unos pocos años los dos estaban en la ruina, ¿les parece surreal que ahora se hable del impacto que tienen en la cultura joven?
Parker: Claro. También tenemos un feedback positivo. Pero, apenas sacamos South Park, los medios de comunicación decían: "Esto es trillado. Esto no va a tener ningún impacto". Ahora nos mencionan cuando hablan de la juventud norteamericana y de nuestra culpa. ¿No decían que éramos vulgares y que no íbamos a causar ningún impacto?
–¿Cuál era el propósito original de "South Park", la película?
Stone: Queríamos hacer algo que mereciera ser una película, no solamente un capítulo largo o cuatro capítulos pegados. Queríamos hacer algo más grande, como lo que implica el título. Queríamos justificar la existencia de una película de South Park.
–¿Alguna vez los había desilusionado la versión cinematográfica de algo que les gustara?
Parker: Eramos superfanáticos de Beavis and Butt-head y superfanáticos de Mike Judge [el creador de la serie]. Fuimos al preestreno de la película de Beavis and Butt-head y nos quedamos con las ganas. Pero fueron astutos: hicieron la película para gente que no necesariamente fuese fanática de Beavis and Butt-head, y por consiguiente terminaron forrados en guita. A mi entender, es posible que nuestra película sea un poco más inaccesible.
–Si alguien que vivió en una isla desierta durante estos dos últimos años entrase por error a ver la película, ¿qué entendería?
Parker: Antes que nada, diría: "¡A la mierda!", pero, por otra parte, es una historia muy dolorosa. Como dije antes, parece una locura que de repente tenga tanto que ver con la realidad. Scott Rudin –uno de los productores ejecutivos de la película y uno de los más destacados productores de musicales– piensa que tal vez éste sea el film musical más importante de los próximos años.
Stone: Es un musical animado prohibido para menores de 17 que no vayan acompañados por un adulto.
Parker: No es algo muy común que digamos. Tal vez matemos el género aquí mismo. Preferimos que digan: "Qué película jodida" antes que: "Ah, qué película simpática".
–¿Siguen luchando contra el ente de calificación?
Stone: Ajá.
Parker: La verdad es que da miedo pasar por la etapa de los avances y recibir comentarios que digan: "No pueden poner pedos". O sea: la escena del tipo que dispara con la m60 y acribilla a todo el mundo está bien. Pero al tipo que se tira un pedo hay que sacarlo.
Stone: ¿Alguna vez alguien se murió de un pedo?
Si South Park tiene un mensaje dominante, ese mensaje se refiere a cuestionar la autoridad. De eso nos burlamos.
–¿Veían venir la reacción negativa frente a "South Park"?
Parker: Al principio, cuando la gente empezaba a oír hablar de la serie, Mike Judge nos mostró un diagrama que preveía la aceptación del público y nos dijo: "El programa va a ser muy bien aceptado; van a alcanzar un tope; después va a haber una reacción negativa. Después va a bajar y se va a mantener parejo. Y, sin darse cuenta, van a ser traidores con sólo hacer lo que hacen". Me acuerdo de haber leído críticas que nos acusaban de traidores cuando salió "Mr. Hankey the Christmas Poo". Yo me preguntaba: "¿Qué es lo que traicionamos?". Una cosa tiene onda hasta que todo el mundo piensa que tiene onda. Pero, en vez de decir eso, es más fácil acusarnos de traidores. La gente ve los productos de merchandising y cree que Matt y yo fabricamos los muñecos, les ponemos etiquetas con el precio y los acomodamos en los estantes.
–¿Hubo algún producto de merchandising de "South Park" que los haya molestado?
Parker: Ah, miles de cosas... Miles.
Stone: Termina siendo una ola gigante.
Parker: La única forma de combatirlo es pasarse días y días combatiéndolo... días que uno no tiene.
Stone: Y entonces es cuando lo único que te queda por pensar es: "Si los capítulos son buenos, lo demás va a venir solo".
–¿Cuánto le queda de vida al programa?
Stone: Firmamos por setenta capítulos y vamos por la mitad. Así que un par de años más, a lo sumo. Pero nos desvivimos por seguir.
–¿Qué aprendieron después de haber actuado en "baseketball" [la película de David Zucker]?
Parker: Fue una experiencia totalmente positiva. Tuvimos la oportunidad de ver todo el proceso de filmación de una película de estudio, pero no desde la silla del director: vimos qué hacen, cómo te joden la vida. Aprendí como la puta madre.
–¿Cuál fue la oferta más delirante que recibieron desde que empezó a irles bien?
Stone: Actuar en una película de Universal.
Parker: Sí. ¿De dónde salió todo eso? Para fin de año, quise hacer una lista de todas las cosas que habíamos hecho en 1998. Por ejemplo, estuvimos en The Tonight Show, grabamos un tema con Perry Farrell, conocimos a Elton John y a Robert Smith, fuimos a la mansión de Playboy junto con Metallica... Una lista como de cien cosas extrañas que un año antes ni se nos habrían ocurrido.
–En pleno éxito de "South Park", ¿se les tiraban encima las mujeres? Ustedes son verdaderas estrellas de rock.
Parker: Cuando sos lo máximo, no tenés tiempo para disfrutarlo, porque te rompés el culo laburando. Cuando por fin tengamos tiempo de salir a boludear, ya no vamos a ser lo máximo.
Stone: Es triste. Una mala broma de Dios.
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