El rock global y trotamundos de los hermanos Kongos
La banda sudafricana dejó su marca tras su primera visita porteña
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Nacidos en Sudáfrica e Inglaterra, descendientes de griegos y norteamericanos, criados en Londres y domiciliados en Phoenix, Arizona, es natural que el rock de los hermanos Johnny, Daniel, Dylan y Jesse Kongos sea multifacético.
Las canciones de Kongos no sólo cambian de estilo a medida que suena Lunatic, segundo disco del grupo recién editado en la Argentina, sino el espacio de tres a cuatro minutos que dura cada tema: de un marchoso ritmo balcánico a un estribillo new wave ("Sex on the Radio"), a un proto grunge con solo tanguero de acordeón ("Kids these Days"), a un mix de afro beat, rock indie y ritmos del este europeo ("It's a Good Life"). El track de apertura, "I'm only joking", arranca con Jesse sacudiendo un tambor made in Burundi.
Para explicar tal variedad, el grupo menciona una y otra vez la palabra poolside. "En Phoenix hace tanto calor que componemos al lado de una pileta", explica Johnny, el tecladista. "En realidad, cada uno escribe sus canciones, pero después nos reunimos en la pileta y entre todos hacemos los arreglos", corrige Danny, el guitarrista.
John Kongos, padre de las criaturas, es un cantautor sudafricano que en 1971 grabó los minor hits "He's gonna step on you again" y "Tokoloshe Man", versionados en los noventa, con mayor difusión, por el grupo inglés Happy Mondays. Tras su paso por Lollapalooza, en su primera visita a la Argentina, los cuatro hermanos les bajan el pulgar a las versiones de los Mondays ("aunque vinieron bien las regalías", admiten a las risas) y reconocen su deuda con el viejo songwriter.
La música de papá
"Crecimos escuchando su gran colección de discos de música étnica", cuenta Jesse, baterista y dueño del tambor Burundi. "Nuestro padre quiso integrar el rock con elementos de música africana y creo que eso se trasladó a nuestras canciones." Johnny, también acordeonista, explica que sus fraseos tangueros se originan en la discoteca del padre músico y coleccionista, donde, entre discos de la Explorer Series, merodean volúmenes de Astor Piazzolla.
"Al llegar a Buenos Aires, nos sorprendió que la ciudad se ve tal cual la pinta la música de Piazzolla", dice Dylan, el cantante y bajista, que dedicó los tres días de estadía para filmar un documental casero de la ciudad. Los otros tres asienten y miran, como diciendo: te hablamos en serio. Con su segunda gira internacional, llevando al pegadizo "Come with me now" (el hit de más rápido ascenso en el ranking de rock alternativo de Billboard) como bandera, Kongos apunta a abrir nuevos mercados mientras graban un tercer disco donde, dicen, se profundiza el mix del pop con músicas étnicas y tango.
Algunos críticos definen el estilo Kongos como música dance hecha con instrumentos en lugar de máquinas, y los músicos coinciden con esa definición. "En Johannesburgo, como también en Phoenix, tocamos en lugares chicos y al cabo de un rato la gente empieza a bailar; eso definió nuestro groove." Johnny agrega: "En cualquier festival que toquemos siempre hay algún artista de música electrónica, ya sea Diplo o Major Lazer, y cuando ves la tensión que generan para que quince mil personas se pongan a saltar, bueno, después querés que con tu música ocurra lo mismo."
Mujeres argentinas
Horas antes de su concierto despedida, en el anfiteatro de Parque Centenario, los hermanos afirmaron su interés por estas latitudes y el deseo de volver tan pronto como sea posible. Pero al cabo de un rato, el interés demostró ser no sólo cultural. Un amigo colado en la entrevista, que el grupo nos concedió en el Hotel Panamericano, interrumpió para decir que las argentinas están entre las más lindas del mundo. "El mito era cierto", dijo, y los cuatro Kongos asintieron con entusiasmo. De hecho, Dylan, el fachero del grupo, tiene una ex novia argentina y pidió asistencia para responder mensajes de whatsapp en español. "Quiero conocer una chica antes de volverme", dijo, y siguió enajenado con su Smartphone.





