
El sonido del silencio
A 52 años del estreno de 4’33", del compositor John Cage
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Era el 29 de agosto de 1952. En una sala de Woodstock, Nueva York, el pianista David Tudor se acercaba a interpretar la última creación del compositor estadounidense John Cage, su amigo. Tudor se sentó al piano y ubicó la partitura junto a un reloj para marcar cada movimiento; luego indicó el inicio al bajar la tapa sobre el teclado. Pasaron treinta segundos donde sólo se oyó el sonido del viento y los árboles. Tudor levantó y volvió a bajar la tapa para señalar el comienzo del segundo movimiento, durante el que se percibieron gotas de lluvia en el tejado. En el tercer movimiento, Tudor pasó las páginas del libretto y el murmullo del público resultó la nota más audible.
Ajeno al malestar de la gente, el pianista levantó la tapa por última vez, se paró y recibió un indignado rugido como saludo. Así tuvo lugar la première de 4’33’’, una de las piezas más controvertidas de la historia de la música, de la que se cumplieron 52 años. "La gente hablaba en voz baja y algunos se retiraron. Después de 30 años, todavía están indignados", dijo John Cage en 1982, que incluso admitió haber perdido amigos debido a la pieza.
John Cage (1912-1992) fue uno de los compositores más originales e influyentes del siglo XX. En busca de una música que integrara a la gente con los sonidos del medio ambiente, y en su intento por erradicar la distinción entre vida y arte, el norteamericano diseñó varios métodos compositivos. El aprendizaje de la cultura zen lo llevó por el camino del azar, con el uso de monedas tiradas a suerte siguiendo el I Ching (Music Of Changes), la composición sobre imperfecciones de papel (Music For Piano), e incluso el calco de un mapa estelar (Atlas Eclipticalis).
Desconcierto académico
Aunque era conocido como compositor radical, 4’33’’ resultó demasiado. Fue acusado de charlatán y de querer escandalizar a la audiencia. Sin embargo, su objetivo era otro: demostrar la imposibilidad del silencio, tal como lo entendemos (ausencia de sonido).
Con las pinturas vacías de Robert Rauschenberg como inspiración, antes de escribir la obra Cage realizó un insólito ensayo, menos musical que científico, cuyo status es legendario. Para comprobar su teoría (la inexistencia del silencio) se encerró en una cámara anecoica de la Universidad de Harvard. "Esperaba no oír absolutamente nada", dijo, pero oyó dos sonidos: el de su sistema nervioso y el de su sistema circulatorio. "No podemos hacer silencio –concluyó–. Y no debemos temer por el futuro de la música. La música es continua; somos nosotros los que desviamos la atención."
A 52 años de aquel acto iconoclasta, la idea fue finalmente aceptada por los sectores académicos, como lo demuestra la performance de 4’33’’ brindada por la Orquesta Sinfónica de la BBC a comienzos de este año, en el Centro Barbican de Londres (Cage nunca especificó que la obra fuera exclusivamente para piano).
Aún más importante, su concepción sonora y sus lúdicos sistemas compositivos hallaron eco en la joven generación de músicos ingleses de los años sesenta, que buscaban una alternativa a los rígidos esquemas del serialismo centroeuropeo (Boulez, Stockhausen). De allí, su influencia se extendió a toda la música contemporánea.
"4’33’’ prueba la inexistencia del silencio, la permanencia del sonido a nuestro alrededor y el hecho de que merece nuestra atención –escribió Michael Nyman, cuya observación participante de aquellos años quedó documentada en el esencial libro Experimental Music–. A Cage, la pieza lo convenció de que el sonido y los ruidos ambientales son más útiles, estéticamente, que los producidos por las culturas musicales."
Existen varias grabaciones de 4’33’’; entre ellas, una realizada por el músico de rock Frank Zappa. Pero Cage era ajeno, incluso hostil, a estos intentos. Su interés pasaba por demostrar la eternidad del sonido, ilimitado en el tiempo. "Lo que realmente me agrada de aquella pieza es que puede ser ejecutada en cualquier momento, pero sólo adquiere vida al interpretarla –escribió–. Y cuando eso sucede, uno también siente que está vivo."



