
El talento de Agnès Jaoui
Pasado mañana se estrenará aquí "El gusto de los otros", su celebrado debut como directora de cine
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Hasta hace poco más de un año Agnés Jaoui era considerada sólo como una talentosa actriz y una prestigiosa autora teatral y guionista. Hoy, tras el descomunal éxito en Francia de "El gusto de los otros" -su debut en la dirección cinematográfica, que se estrenará aquí pasado mañana- se la reverencia como una de las máximas figuras artísticas de su país.
Porque esta agridulce historia coral que en tono tragicómico y con un humor ácido e irónico se sumerge en los problemas de comunicación, los prejuicios y las miserias de estos tiempos, tuvo un consenso pocas veces visto: cosechó casi 4.000.000 de espectadores en Francia, obtuvo críticas laudatorias y provocó gran repercusión en los medios -que publicaron columnas de opinión a cargo de reconocidos intelectuales-, recibió una nominación al Oscar para el mejor film en idioma extranjero, ganó el Festival de Montreal, y se consagró con los cuatro premios Cesar (máxima distinción del cine galo) en las categorías de mejor película, mejor guión, mejor actor y mejor actriz de reparto. Por eso, no extrañó que esta película comparada con films de directores tan diversos como Woody Allen, François Truffaut, Robert Altman y Pedro Almodóvar se vendiera a más de 25 países, incluida la Argentina.
A los 36 años, Jaoui está casada con Jean-Pierre Bacri, también actor. Ambos no sólo comparten su vida afectiva sino que conforman uno de los dúos creativos más interesantes de la denominada nouvelle escritura cinematográfica francesa, un movimiento que está revalorizando el papel del guión.
A cuatro manos, los Jacri -tal como se los conoce en París- han escrito también varias obras teatrales y versiones para la pantalla, como "Un aire de familia", que dirigió Cédric Klapisch, y "Smoking/No smoking", y el notable musical "Conozco la canción", ambas filmadas por Alain Resnais. Al igual que con "El gusto de los otros", el dúo Jaoui-Bacri ganó el Cesar al mejor guión por esos tres proyectos.
En diálogo con La Nación , esta reconocida militante de izquierda capaz de participar en cuanta campaña antirracista se realice en Europa se reconoce, sin embargo, como "una pequeña burguesa con muchos de los típicos caprichos y ambiciones de los intelectuales franceses".
"El gusto de los otros", donde tanto Bacri como Jaoui se reservaron dos papeles centrales, habla -según describe su creadora- "de los sentimientos de exclusión que las personas experimentan en determinados momentos de sus vidas, del sentirse despreciado y de despreciar a los demás. Son cuestiones universales, que vivimos desde la infancia, cuando alguna vez fuimos expulsados de un grupo de amigos".
"Es un film -continúa la realizadora- sobre las referencias culturales, a la hora de crear barreras sociales, incluso pueden ser más importantes que el hecho de tener dinero o no tenerlo. Todos creemos que tenemos mejor gusto que los demás, y muchas veces estamos equivocados. La película trata, precisamente, sobre aceptar las diferencias".
-¿Por qué elige las comedias, aun con toques dramáticos, como el vehículo para su aproximación crítica a la realidad?
-Lo que más me gusta de las comedias es que pueden llegar más fácilmente a la emoción. Por eso me encanta Chejov y me fascinan las películas que parecen cómicas pero terminan siendo muy serias y profundas. Esa fue la aspiración con "El gusto de los otros": encontrar un equilibrio, un tono para contar situaciones aparentemente livianas, superficiales, simpáticas, pero que si se miran con detenimiento dejan de ser tan divertidas.
-¿Cómo vivió el proceso de filmación?
-Fue muy duro y hasta doloroso. Estaba rodeada de gente, de amigos, pero al mismo tiempo tenía una sensación de gran soledad, de enorme presión, porque todo depende de una. Todo el mundo me había felicitado por el guión y eso, en vez de darme seguridad, me provocaba más miedo. Yo tenía mucha experiencia como guionista, sé que puedo escribir bien, pero si la película salía mal, la culpa no iba a ser del guión sino exclusivamente de mi tarea como directora.
-¿Cuánto tiempo trabajó en el guión?
-Fueron diez meses de gestación, de los cuales seis meses quedaron en una suerte de estado verbal con Jean-Pierre (Bacri) y luego pasamos cuatro meses escribiendo diálogos, terminando de delinear los personajes y definir las situaciones. Lo escribimos con siete actores en la cabeza, pero no les dijimos nada. Lo mejor fue que, cuando terminamos, les ofrecimos los papeles... ¡y todos aceptaron!
-¿Por qué incluyó en las historias el ambiente del teatro?
-Porque mi vida es el teatro. Nosotros somos (o éramos) más reconocidos como autores e intérpretes teatrales, y por eso nos resulta muy familiar trabajar ese mundillo o incluso retratarlo en el terreno cinematográfico. Pero nunca lo pensamos como un largometraje sobre el teatro. Siempre nos inspiramos en personajes de la vida real, en amigos y parientes. Yo hubiese querido hacer el papel de la actriz teatral Clara ( que finalmente interpretó Anne Alvaro ), porque es el más afín a mí, pero me quedé con uno más pequeño ( el de la empleada de un bar ) porque el otro me iba a demandar demasiado esfuerzo y yo tenía que priorizar mi trabajo como directora.
-¿Le ayudó su experiencia como actriz a la hora de dirigir?
-Muchísimo. Cuando más miedo tenía, cuando sentía esa especie de pánico escénico que prácticamente te paraliza, afloraba el sentimiento de actuar y la camaradería con mis colegas. Yo sabía que por lo menos iba a poder controlar la interpretación, que no iba a resultar un fracaso como directora de actores.
-¿Qué importancia tienen los actores para usted?
-Son fundamentales. Con un buen guión y un acertado trabajo de casting es difícil que un film no salga bien. Y yo tuve la suerte de tener un elenco excepcional con actores como Jean-Pierre (Bacri), Anne (Alvaro), Gérard Lanvin o Alain Chabat.
-¿Le ayudó la presencia de su marido en el set?
-Mucho. Siempre era la primera persona a la que consultaba, más allá de ser el coguionista y uno de los protagonistas. Le tengo una enorme confianza, pero traté de separar los terrenos, de no establecer con él una relación demasiado cariñosa en el set. El estaba tan metido en la historia como yo.
-En la película se nota una gran influencia de Alain Resnais. ¿Hasta qué punto fue así?
-Fue fundamental. Observé, estudié al detalle todo el rodaje de "Conozco la canción". Me encanta la creatividad que despliega durante la filmación, la energía que hay en cada toma, la capacidad para trabajar el plano-secuencia. Yo intenté, de alguna manera, recuperar, reconstruir eso en el aspecto visual y en el ritmo narrativo de mi película.
-¿Cómo eligió una música tan variada?
-Soy una fanática de Kathleen Ferrier, una de las grandes cantantes de todos los tiempos. Yo misma hice canto clásico durante años y me gusta mucho. Pero la música es tan variada porque quería reflejar los distintos estados de ánimo que propone el film. Quería que los temas fuesen funcionales, que les dieran intensidad a las historias.
-La película, en general, tiene una mirada bastante optimista.
-Sí, a mí no me gustan los films extremadamente sombríos, que no proponen soluciones a las coyunturas actuales. No apuesto a un cine sádico ni extremista. Tampoco propongo salidas facilistas, pero en mis historias -y en las que escribo para otros directores- siempre sobrevuela un cierto optimismo.
-¿Quedó satisfecha con el resultado final?
-Sí. Después de tanto éxito, premios y halagos, una no tiene otra salida que volver a dirigir ( se ríe ). Las distinciones alimentan el prestigio y el ego, pero no cambian nada en lo estrictamente artístico.
-¿Cómo piensa que puede ser la repercusión fuera de Francia?
-La película se vendió a casi todo el mundo, pero yo sé que en ningún lugar se va a producir el mismo fenómeno que en mi país. La película tiene una mirada francesa, muchos guiños locales, pero también una lectura universal. A mí me interesa particularmente fomentar el intercambio entre diversas cinematografías, que los argentinos disfruten del cine francés y viceversa. Hay que luchar contra la hegemonía de Hollywood. Me duele mucho cuando, por ejemplo, me entero de que "Sexto sentido" congregó en España cuatro veces más público que "Todo sobre mi madre", de un genio local como Pedro Almodóvar. Es una realidad muy triste.
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