
El último blues de Adrián Otero
Ayer falleció en un accidente de auto el ex cantante de Memphis La Blusera
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Adrián Otero murió ayer, a los 53 años, en un accidente automovilístico en la autopista que une Córdoba con Rosario. El accidente ocurrió en el kilómetro 525 de la autopista, a la altura de la localidad de Ballesteros, a 173 kilómetros de la capital cordobesa, cuando Otero se dirigía en un Honda Accord, en dirección Rosario-Córdoba. El cantante viajaba con Analía Míguez (39), quien sólo sufrió algunos golpes.
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Poeta de barrio, filósofo de café, cantante de blues alla criolla, Adrián Otero fue el líder de Memphis La Blusera, quizás una de las expresiones más populares que tuvo el blues en la Argentina.
Fanático de Velez Sarsfield, vecino de Versailles y heredero de ese canto a la porteñitud que fue propiedad del tango en las primeras décadas del siglo XX y del rock y el blues local en las últimas décadas del mismo siglo, Otero fue el autor de aguafuertes hechas canción que hablan de la vieja calle Corrientes ("Moscato, pizza y fainá"), del machismo herido por una separación traumática ("si te llevás la cama Chuchi, dejame el colchón") ("La bifurcada"); de madrugones no deseados ("Qué feliz que soy, tan disciplinado /trabajo horario corrido / tengo el sueño cortado"; "El blues de las 6 y 30"), y hasta del amigo que, de mucho estudiar, dio el mal paso y se alejó de Floresta y de los muchachos: "Volvé al barrio, en el 5 / porque el barrio es más lindo", decía Otero cuando entonaba "Sopa de letras".
A comienzos de los 80, cuando la dictadura militar empezaba a declinar, desde el underground emergían una serie de propuestas que marcarían el pulso de la década. Como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Memphis eligió ampararse en sus sitios, en sus noches y en su magia un buen tiempo antes de dar el salto a la popularidad que los llevaría a tocar en varias oportunidades en el estadio Obras, ya en los 90 y en medio de un boom por el blues que trajo innumerables visitas al país, como B.B. King, Albert King y Buddy Guy, entre otros.
Adrián Otero nació en Buenos Aires el 31 de julio de 1958. Antes de incorporarse a Memphis, estudió psicología y viajó una larga temporada por el mundo. Se las rebuscó como cocinero, como artesano y hasta como periodista deportivo, antes de volver definitivamente a Buenos Aires e incorporarse a la banda que lideraba "El Ruso" Daniel Beiserman. Con él, con los guitarristas Alberto García y Emilio Alfano, el baterista Eduardo Anetta, el tecladista Fabián Prado y el saxofonista Emilio Villanueva, dio forma a la alineación más emblemática del grupo. Hasta 2008, año en que decidió dejar la banda, Memphis editó 11 álbumes de estudio, un recordado disco en vivo (Memphis en vivo; 1994) y otro que despertó polémica: En vivo en el Colón (2004). Como la llegada del tango y del folklore al primer coliseo, el paso de la banda de blues por el Colón llenó de cólera a los tradicionalistas.
Tras telonear a Pajarito Zaguri en Obras, en el 81, Memphis tocó en BA Rock 82 y se llevó como "premio" los naranjazos de parte del público. "Eramos tipos comunes y eso era raro para la época", solía decir Otero cuando recordaba aquel show. Con el tiempo, la banda se convertiría en un ícono del under, con emblemáticas presentaciones en Cemento. En los 90 y gracias a discos como Nunca tuve tanto blues (94) y Cosa de hombres (95), la banda alcanzó su pico de popularidad. Tocó en varias oportunidades en Obras y realizó un show, al aire libre, al que acudieron 20 mil personas. Pero fueron sus reiteradas visitas a Ritmo de la noche, el programa de Marcelo Tinelli, las que posibilitaron que el grupo se hiciera conocido en otros ámbitos. Parte de su público histórico nunca perdonó tamaña traición. "El rock, que debería ser el lugar de la libertad, a veces es el más sectario, prejuicioso e intolerante. Si vamos a la televisión, es para ocupar un espacio que si no ocuparían otros", se encargó de responder Otero, en el 98, en una nota con La Nacion.
En 2008 decidió dejar Memphis e iniciar una trayectoria solista. Sus compañeros históricos, Daniel Beiserman y Emilio Villanueva, optaron por seguir pero con otro nombre, Viejos Lobos, proyecto que no prosperaría. Otero lanzó Imán y tenía listo un segundo disco (ver recuadro). Su última aparición en la tele fue hace tres semanas, en Soñando por cantar. Allí cantó, junto a un participante, su clásico, "La flor más bella".
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