El Umbral le da acceso al teatro argentino en Madrid

Viviana López Doynel programó un ciclo con destacados artistas argentinos
Laura Ventura
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13 de octubre de 2019  

Nicolás Pérez Costa, en el unipersonal Juana La Loca, de Pepe Cibrián
Nicolás Pérez Costa, en el unipersonal Juana La Loca, de Pepe Cibrián Fuente: LA NACION

MADRID.- En el cosmopolita barrio de Lavapiés, habitado por bares castellanos y gallegos, restaurantes de comida india, pisos de alquiler turístico y una influyente comunidad africana, se erige desde hace algunos años el templo del teatro independiente de la ciudad. La estación de metro está custodiada por la sala Valle-Inclán que integra el complejo Centro Dramático Nacional (CDN) y, a pocos metros de este enclave, se encuentran varias salas, entre ellas, El Umbral de Primavera. Allí se alberga, desde el momento de su nacimiento, en marzo de 2014, un espacio destacado para el teatro argentino. En este refugio y vidriera para los talentosos creadores -ya sea de gira, de visita o residentes en España- desde la semana pasada y hasta noviembre se celebra la quinta edición de un ciclo dedicado a la expresión argentina. Nicolás Pérez Costa, Pablo Razuk, Fabián Vena, María Fantini, Adrián Canale y Matías Marmorato, entre otros, presentan sus propuestas.

Unos ojos miran al espectador en el programa y en el flyer del encuentro. Es el mismísimo Eternauta, el dibujo de Francisco Solano López. Su hija, Viviana López Doynel, actriz, bailarina y directora, de lunes a lunes, y sin vacaciones, le insufla la vida a este espacio. Ella conduce "la piña", como define, el equipo incondicional e hiperkinético de El Umbral que integran Verónica Doynel, Marianela Pensado e Israel Giraldo.

El versátil y prolífico Nicolás Pérez Costa, radicado en Madrid desde algunos meses, inauguró el ciclo con Juana La Loca, dirigida y escrita por Pepe Cibrián Campoy. Este coreógrafo, director, actor y docente lleva estrenadas 80 obras en la Argentina, y, aunque no le faltaban propuestas ni ideas, decidió apostar por España por motivos personales. Pérez Costa, además, dicta clases en este espacio y en esta ciudad que lo enamoró, luego de tantos años al frente del Centro de Experimentación Teatral Alicia Zanca. "Vine a una cita a ciegas", admite sobre su desembarco en Madrid y El Umbral le brindó refugio de inmediato. A fin de año interpretará al mismísimo Marques de Sade en este teatro.

La segunda pieza que ofrece este ciclo es el estreno de Los caminos de la fuente, de Pablo Razuk, un habitué de este espacio, quien en menos de tres años se presentó en cinco ocasiones con temporadas sobre personajes que recorren la historia argentina ( Padre Carlos, el rey pescador, Severino, la otra historia y Ay, Camila, con la talentosa Victoria Di Pace). Ahora es el turno de componer a Federico García Lorca con un texto de Sabatino "Cacho" Palma que se estrena en Madrid antes que en Buenos Aires.

La hipnótica María Fantini también participa de ese ciclo con Enterrada, un unipersonal escrito por la actriz junto con Lisandro Outeda, con dirección de Adrián Canale. Este realizador también presenta Parte de este mundo, una pieza que lleva ya más de 500 representaciones. Además, Fabián Vena llevará Conferencia sobre la lluvia, del mexicano Juan Villoro, un intelectual imprescindible que acaba de obtener el premio Liber en España. Cierra este ciclo Matías Marmorato con Malasaña, una obra que escribe y dirige, protagonizada por Amparo Alcaraz y Gerardo Maleh.

Antes de la inauguración de El Umbral, López Doynel llevaba otro espacio, gastronómico y cultural, Lavartebar, donde se organizaron encuentros de diálogo, "Café Teatrales", con personalidades de la talla del prestigiosísimo Pablo Messiez, Juan Diego Botto, Fernanda Orazi -quien interpretará en 2020 Los días felices, de Beckett, dirigida por Messiez, en el CDN-, Hernán Gené, omnipresente en El Umbral, Claudio Tolcachir, Daniel Veronese y Luis Luque, entre otros. Allí también era habitué el gran Tomás Pozzi -artista que el año próximo le dará vida a un unipersonal, Querido capricho, en el CDN-, quien interpretaba a la desopilante Olga, una especie de maestra de ceremonias, a quien hoy puede admirarse a menudo en El Umbral.

También han pasado por aquí otros exponentes del teatro argentino, como Analía Couceyro, Fernando Ferrer con su exitosa La fiesta del viejo, y antes Flor Saraví, Jorge Eiro, con Sudado; Juan Isola, con Garantía; o Luciano Rosso y Miguel Israilevich, con Furor. Georgina Rey estrenó Ojos rumanos, de Guillermo Cacace, una producción íntegramente argentina. Este es el caso también de Las cosas buenas, de Victoria Facio y Pablo Rojas, con Noelia Noto, Soledad Caltana y Majo Cordonet, una pieza que se presentó también en el porteño Gargantúa.

Este ciclo argentino comenzó a prepararse hace casi un año. "Dependo mucho de las propias compañías para que puedan financiar sus viajes. La gran deficiencia es que no hay, desde lo institucional, un vínculo que permita que esto crezca a nivel financiero para asegurarles un caché fijo. Algunos se financian con ayudas del gobierno argentino y otros se buscan la vida", explica López Doynel.

"Cuando uno está al borde de un abismo, un poco que te da igual", dice osada quien apostó en un momento de crisis económica en España, y ganó. La función continúa y El Umbral continúa abriendo puertas.

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