
El viaje stone de Meredith
La guitarrista adelanta su presentación en River, esta noche
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Gran día para el rock. Desde la tarde, las barras de stones argentinos, vestidos de riguroso jeans y con remeras que portan la escandalosa y ya histórica lengua, harán cola. Si durante años creímos que ver a los Rolling Stones en vivo era uno de esos sueños repetidos que nos atormentan por su irrealidad, hoy, 29 de marzo de 1998, los veremos en su segunda visita a la Argentina. Y no una vez; por ahora son cuatro las funciones, con el plus de que la última (¿la última?; es que alguien habla de una, de dos más) es nada menos que con Bob Dylan.
Esta vez el show de rock más grande del mundo viene precedida por una mujer: Meredith Brooks, una joven norteamericana que, además, se anima a cantar un tema (propio, que no de los ingleses) que se llama "Bitch".
"Creo que hay que entenderlo de una manera amplia -dice, contundente-. Uno es un sujeto con muchos aspectos, tanto positivos como negativos. Somos una totalidad, pero debemos aprender a vernos así, con nuestras distintas partes que hacen un todo, de eso habla esa canción."
Este pensamiento dualista, que habla de luces y oscuridades, le viene posiblemente de sus clases de yoga. "Me han ayudado muchísimo, estuve trabajando casi sin interrupción toda la primavera. Me guía para descubrir qué bueno es el equipo de gente que me rodea y para aprovechar la energía que me viene del público."
Sin embargo, su tema favorito asegura que es "Shattered", porque "es una canción interesante, que dice que no importa que es lo que suceda, voy a seguir adelante, nada va a hacerme retroceder".
De Oregón a Los Angeles
En su infancia, en el Estado de Oregón, comenzó su historia con la música. "Comencé a tocar de bastante chica. Yo tenía una hermana mayor que tocaba la guitarra y, cuando se fue de casa, dejó detrás de ella su instrumento; yo tomé la posta y decidí tocar aún mejor. Me esforcé mucho, pero ya cantaba antes; creo que siempre canté."
Entonces la vida tenía guitarra, pero faltaba acción. Y la flecha marcó Los Angeles. Allí integró una banda femenina, The Graces, antes de decidirse por su carrera solista, en la que pudiera mostrar sus composiciones.
Y su guitarra y su voz. "No puedo pensar separadamente. Para mí, tocar y cantar son dos cosas unidas, no las puedo pensar separadamente, y nunca sentí que tuviera que elegir."
Sus canciones, a veces compartidas con otro, siempre hablan de su historia, que también es, de alguna manera, la de todos. "Son las dos cosas, es así. Me baso en mis propias experiencias; pero no vivo sola, estoy siempre rodeada e influida por otros seres humanos y, tarde o temprano, uno descubre que sus vivencias son similares a las de los otros. Hay algo universal que nos une y creo que ese nivel universal es lo que hace que mis canciones hayan tenido éxito."
Ama estar de gira. Es, asegura, lo que más le gusta. Y mucho más este viaje que le dará la satisfacción de abrir los shows de los Stones y el que los viejos guerreros del rock compartirán con el maestro Dylan.
"Abrir para los Rolling Stones es algo que cualquier artista quiere hacer, es un sueño. Yo amo a los Stones; ellos han influido mucho en mi manera de tocar la guitarra, y no tengo duda de que es uno de los shows de rock and roll más importantes. No los escuché mucho de chica, más bien los descubrí un poco más grande. Cuando empecé a tocar la guitarra no paraba de escuchar a Eric Clapton, que me hizo conocer mi hermana, y a The Pretenders. Esos eran mis favoritos. Pero, claro, luego caí en la fascinación stone."






