
El video, motor para la danza
Elliot Caplan, videasta oficial de Merce Cunningham, es un precursor en el arte.
1 minuto de lectura'
Los ojos de Elliot Caplan son renegridos, sin mota de otro color. Emiten una mirada cálida, profunda y tranquila, como es su personalidad. De sus 45 años, pasó veinte junto a Merce Cunningham yJohn Cage en carácter de videasta oficial de la dupla genial que conformaron el coreógrafo (85, a punto de estrenar otra obra) y el compositor fallecido.
Su instalación "Beach birds for camera" abrió ayer, en el Museo de Arte Moderno, el Festival Internacional de Video-Danza que organiza el Centro Rojas. Seguramente, Caplan, que viene por primera vez a Buenos Aires, es la figura prominente de este acontecimiento cultural. "Lo que se ve en el museo (hasta el 23) es un tributo a esos dos enormes artistas. El trabajo consiste en la mezcla de diferentes imágenes y obras que se proyectarán en sesenta pantallas (suerte de televisores) apiladas como torres. Aunque la duración es de 25 minutos, la gente puede ver cinco, diez o lo que desee."
Sus conceptos son claros y precisos, tal como Cunningham es con sus ideas. "Mi tarea junto a él comenzó por casualidad, no porque deseara ahondar en la danza. Apenas recibido del instituto de cinematografía, me trasladé a Nueva York para buscar algún empleo. Allí me enteré de que Merce estaba buscando alguien para trabajar en un proyecto de video, Fracciones. Empecé sin más. Lo curioso fue que, a pesar de la diferencia de edades, tuve gran entendimiento con ambos."
Vanguardia polifacética
Del pichón que era llegó a alturas que sólo un cóndor alcanza. "En aquella época el video era bastante nuevo y subestimado por los cineastas. Sin embargo, aun cuando la tecnología en este campo no estaba tan desarrollada, filmar en esta vía me permitió acercarme a la danza de un modo diferente. Cuando se deseaba filmaba, en general, con cámara de cine, lo común era ponerla al fondo de la sala para poder enfocar todo el escenario. Si bien el objetivo se logra, no sólo es algo estático, sino que, a esa distancia, los bailarines parecen pigmeos."
Como no podía meterse en el escenario o ponerse adelante porque tapaba la visión de los espectadores, Caplan decidió no filmar en funciones, sino en el estudio de ensayos, donde podía moverse y generar su propia concepción.
"El video permite ver en el momento lo que se está filmando. Mis enfoques son variados y según inspiración. Quizás hago una zambullida tomando desde arriba a un intérprete, para luego recorrer su cuerpo hasta llegar al suelo. Si hay un dúo, puede que tome planos cercanos para dar idea de la comunicación entre la pareja. Si bien en su estilo Cunningham no manifiesta emoción o argumento alguno, lo que veo me provoca distintas sensaciones, y de allí emergen las maneras de captar la danza. No es cuestión de filmar todo, sino de llegar a la esencia de lo que es la obra expresa."
Reflexiona:"Es gracioso. Semejantes genios me permitieron hacer lo que me dio la gana. Quizás hablaba un poco con Merce, pero la decisión final con respecto a cómo filmar siempre fue mía."
Parte de la revolución
Es cierto que tal aliento incentivó la creatividad que naturalmente existía en él. Visionarios, Cage y Cunningham fueron meollo de una corriente de desafíos sin límites, en la que hubo gran comunión con las artes visuales. Así, Caplan jugó su papel en esa revolución. "Merce tenía gran interés en adentrarse en campos alternativos. Gracias a él conocí a Andy Warhol, a Robert Rauschenberg y a otros que se aliaban a la idea multimedia." Hombre parco, Merce daba escasas explicaciones sobre lo que quería: cuando hizo un trabajo conRobert Redford envió a su cineasta a filmarlo a Utah. "¿Cuál es la idea?, preguntó Elliot. "Pensá en el azul", fueron las indicaciones.
Inclusive, Caplan se internó en cuestiones tecnológicas para mejorar y adaptar las cámaras de video a su trabajo. De ese modo inventó el proceso para lograr la imagen fija en este medio fílmico.
Comprendió, tal la aspiración de Cunningham, que la danza no es para una élite y que no sólo los teatros son los ámbitos para apreciarla. Los espacios inusuales la hacen más vívida."Llevar el arte a la gente, ése es el punto. Una misma obra, sea coreografía, libro o pintura, debe verse varias veces. La sensibilidad siempre cambia aunque sea igual lo que se mire. Si la obra no incentiva una segunda o más visiones, entonces no sirve. Ese es mi alerta; no quedarme jamás con una idea única."
Pintor por vocación, en cada imagen que plasma en video ve cuadros; hay una intención plástica.
Su sabiduría en este terreno es irrefutable. Por eso es jurado de la muestra competitiva del festival, dictará en el Centro Rojas un workshop y se pasarán otras obras suyas, incluyendo el documental "Cage-Cunningham", con charla del autor.



