
Elvis Crespo animó la fiesta en el Luna
Recital de Elvis Crespo, el viernes, en el Luna Park. Músicos: José González (bajo), Franklin Guerrero, Rafael Torres, Héctor Herrera (percusión), Luis Cruz Fuentes (piano), José López, Orvil Rosado, Juan Duelere, Nelson de la Cruz, José Santiago, Edgardo Benítez (sección de vientos), Luis Rivera, Wilfredo Ortiz, Anthony Montalvo, Luis Cruz Castro (coros). Próxima presentación: domingo 17, a las 20.30. Nuestra opinión: regular.
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Cuando el cantante Elvis Crespo aún no había recorrido la mitad del repertorio de su primera presentación en la Argentina decidió jugarle una broma al público. "Hoy no voy cantar "Suavemente"" (su principal hit). Pero como nadie daba crédito a su frase, rápidamente corrigió: "Si lo canto al principio, después me quedo solo".
Durante las casi dos horas de concierto sus seguidores locales demostraron que, con o sin "Suavemente", no pensaban abandonarlo. Pero más allá del chiste, vale preguntarse qué hay detrás de este cantante, además de un público que fue seducido por un par de canciones.
Hay una infancia humilde en Nueva York -con un padre taxista y una madre cocinera-, y una adolescencia en Puerto Rico que le abrió pequeñas puertas al mundo de la música. También hay un intérprete profesional que en menos de nueve meses registró dos producciones discográficas (en la Argentina lleva vendidos más de 200 mil unidades); y un joven de 28, que intenta encontrar un lugarcito dentro del firmamento de la música latina, aunque con ciertas características que lo diferencian del resto de las estrellas de ese universo. Algunas de ellas aparecen sobre el escenario.
Este cantante no es un galán, ni tiene una voz cálida, profunda o seductora: dos ingredientes importantes para una figura de la escena latina. En cambio, su garganta carga con un color eléctrico y personal, y sus movimientos -más allá de algunos esquemas de baile que coordina con dos coreutas- no parecen responder a poses demasiado estudiadas.
Pocos minutos después de que el grupo soporte Las Zarigüellas le diera calor al clima del Luna Park con estribillos pegadizos, Crespo subió al escenario para descargar su música caribeña y su particular carisma.
Rodeado por una docena y media de músicos y un cuerpo de baile, el cantante fue a lo seguro. Arrancó con el nuevo hit "Píntame", que da título a su flamante producción discográfica.
Desde ese momento continuó con un repertorio breve, por la cantidad de temas, pero extenso por la duración de cada pieza. La lista de Crespo incluyó una serie de composiciones en las que se mezclan varios estilos de la salsa, siempre apoyados sobre una picante base de merengue. De allí surgieron "Más que una caricia", "Tu sonrisa", y "Por el caminito", entre otras. Y hubo varios momentos bien logrados, aunque pasaron casi inadvertidos por la poca claridad del sonido, y el pulso repetitivo la mayoría de los temas, que quedó rápidamente instalado en los oídos. El cantante sólo encontró matices para su show en un bloque romántico, integrado por "Ven", "Enamorado de ti" y "Nuestra canción".
Buen animador
Además, Crespo recurrió constantemente a lugares comunes. Agradecimientos, canciones dedicadas a las mujeres, comentarios tiernos e inocentes, y un set de recursos que sirven para ganarse la complicidad del público. Desde preguntas del tipo "¿Quienes son los que más gozan: los de la derecha o los de las izquierda?" o "¿Quienes tienen más sabor: los hombres o las mujeres?", hasta rutinas de baile como el paso "remando el barquito", o el brinquito "fua fua".
Estas actitudes lo mostraron como un buen animador de fiestas, pero también le quitaron protagonismo a las canciones.






