En el Colón, una aurora de conflictos
Bandera: la ópera que hoy saldrá a escena si el paro lo permite, es un ejemplo de las paradojas de la lírica nacional.
1 minuto de lectura'
¿Qué hará el público que asista esta noche al Colón, si la función condicionada por un paro gremial llega a realizarse, cuando, en el tercer acto de la ópera "Aurora" el protagonista, Darío Volonté, empieza a cantar: "Altá (sic) en el cielo/un águila guerrera"? ¿Pesará la respuesta inconsciente al viejo estímulo escolar? ¿Habrá quien se pare automáticamente, como si se estuviera izando la bandera? ¿Alguien se animará a continuar: "Azul un ala/del color del cielo/azul un aala/del color del maaaar", a coro con el tenor?
Lo más probable es que la mayoría esboce una sonrisa al reencontrarse con tan patriótico himno en el contexto del tercer título de la temporada lírica del Colón, "Aurora", cuya función inaugural no se sabe si se hará hoy o el viernes 14, debido al paro anunciado para hoy por los trabajadores del teatro .
El que hoy es el Himno a la Bandera nació en verdad como parte de la ópera que Héctor Panizza escribió por encargo para la inauguración del Teatro Colón en 1908.
Una ópera con tema argentino, escrita en el más puro estilo verista italiano y cantada en el idioma del Dante, es el mejor reflejo de la paradójica historia del género lírico made in Argentina. La historia de un criollo que se debate entre ser un traidor a la patria por ser fiel a su romance con la hija de un realista o transformarse en un héroe de la incipiente Revolución de Mayo, fue llevada a la ópera por Panizza,con un libreto escrito por Luigi Illica, en esos momentos gran colaborador de varios de los más populares compositores italianos.
La versión original fue escrita en italiano y así se cantó el día del estreno, en el Colón, el 5 de septiembre de 1908 (temporada inaugural), con un elenco encabezado por la soprano María Farnetti, el tenor Amadeo Bassi y el barítono Titta Ruffo, y la batuta del propio autor.
El éxito de la función tuvo su punto de mayor vibración cuando el público forzó la repetición del Canto a la Bandera, fragmento épico con coro que rápidamente se convirtió en el pasaje más conocido de la obra. La página, de indudable inspiración melódica, fue motivo, años después, de la redacción de un decreto del Gobierno adoptándola como canción patria para ser entonada en las escuelas primarias y secundarias de toda la República.
Una revisión
Fue en 1942 cuando Panizza efectuó una revisión de "Aurora", con modificaciones en la instrumentación y la utilización del idioma español, tarea que realizaron Angel Petitta y Josué Quesada, hijo, este último del autor del libro original.
El estreno de esta nueva versión también tuvo lugar en el Colón para celebrar el 9 de julio de 1945, con una escenografía de Héctor Basaldúa, régie de Josef Gielen, la dirección, nuevamente, de Panizza y la presencia de una joven soprano argentina, Delia Rigal, como protagonista, junto al tenor Antonio Vela, los barítonos Víctor Damiani y Carlos Guichandut y la soprano Olga Chelavine.
En otras reposiciones de "Aurora", tuvo especial relevancia el barítono Angel Mattiello, posiblemente el más justo intérprete del personaje de don Ignacio de la Puente, jefe realista de la guarnición de Córdoba y padre de Aurora.
Uno de los mayores problemas que presenta la obra se refiere a la necesidad de un elenco de voces poderosas, en especial para los personajes de Mariano (tenor) y Lucas (joven patriota). El canto heroico del tenor es casi permanente y aún en el gran dúo con la soprano se genera un natural brillo.
El estilo italiano campea durante toda la partitura, con pasajes llamativamente parecidos a famosos títulos de Giordano y Cilea. En este aspecto, la célebre escena de la muerte de Aurora, emotiva por las circunstancias, a la hora del sol naciente y cuando Mariano y los jóvenes revolucionarios vislumbran el nacimiento de la patria libre, da lugar a un gran efecto orquestal. Los acordes del Himno Nacional, cantado en primer plano por los bronces provoca, invariablemente, un cierre con pasión patriótica.
Por más óperas locales
Mario Perusso, director artístico del Teatro Colón, explicó qué lo llevó a incluir esta ópera, cuestionada por algunos sectores, en la actual temporada: "La selección de títulos es un gran dilema. Por un lado, no todas las partituras de las óperas estrenadas en el pasado están impresas y esto limita las posibilidades de elección. Pero, básicamente es un problema ligado a la educación y a la formación que debería encararse desde una auténtica política cultural."
Según Perusso, la mayoría de óperas nacionales que fueron éxitos en su estreno "han quedado en manuscritos, guardados por la familia de los compositores y el tiempo provocó en numerosos casos la pérdida de las partituras, algo muy lamentable, que no fue evitada con una política de protección adecuada.
Ahora bien, ¿por qué "Aurora" y no un obra más avanzada? "Simplemente -contesta-, porque es una obra bien armada, con buena instrumentación y porque se cuenta con un tenor capaz de abordarla con lucimiento. Me agradaría más poder hacer cada año un titulo nuevo y otro del pasado, del pasado primitivo con obras significativas y de un pasado más reciente con nuevas versiones de grades partituras nacionales, que las hay y que no debe dejarse en el depósito." Perusso cree que para que el público asimile las obras nacionales, hay que ofrecerlas con cierta regularidad. "De lo contrario, generaciones enteras no las conocen, como aquellos que dicen: "Yo no voy a ver Aurora porque como es de autor nacional debe ser muy mala, con ese lenguaje de ruidos que no es música." Me parecen opiniones lamentables."




