"En esta película no hay balcón"
1 minuto de lectura'
¿Las características del protagonista de "Ay Juancito" remiten a ciertos personajes del gobierno menemista? Al respecto, dice Héctor Olivera: "Juan Duarte muestra una omnipotencia que debe de haber sentido alguien del período menemista. Es decir: esta gente pensó que nunca iba a caer Perón, que nunca caería Menem, que nunca iban a cambiar las cosas. Porque si no, se hubieran cuidado. El problema es que Juan Duarte fue muy descuidado. No es que yo me haya nutrido de una historia antiperonista. Jorge Antonio, una gran figura del peronismo de esa época, hace un año en un reportaje dijo que le vendió tres autos a Juancito y que él se los regaló a actrices. Cuando el periodista le pregunta a Jorge Antonio "¿y se los pagó?", éste responde "sí, con cheques de la secretaría de la presidencia". La anécdota es bastante ilustrativa respecto de cierta omnipotencia".
- Teniendo en cuenta que alrededor del protagonista giran figuras que generan polémicas, como Eva Duarte o Juan Perón, ¿qué reacción supone que puede despertar el film?
-Creo que la película va a ser sorprendente (sonríe), porque nadie imagina que esto pasaba en nuestro país. Porque esa época, para el público masivo es "ah, sí: Perón fue un presidente democrático, y Evita, una señora que se preocupaba mucho por los pobres, quería mucho a la gente y era muy generosa", y demás. Pero no hay una historia, como la que vamos a mostrar, de un peronismo y de una familia, de una cosa más íntima. En esta película no hay balcón. Es distinta.
-¿Por qué sólo algunas actrices de esa época se identifican en el relato por sus nombres reales?
-Con respecto al personaje de Niní Marshall, todas sus situaciones están sacadas de su biografía. Lo de Susana Canales obedece a su propio testimonio. Pero, por ejemplo, Alicia Dupont e Yvonne Pascal son personajes inventados, inspirados en dos actrices (N. de la R.: Elina Colomer y Fanny Navarro, respectivamente), porque Feinmann y yo necesitábamos cierta libertad. Como son coprotagónicas, teníamos que tener esa soltura para movernos dramática y argumentalmente.





