
Enrique Iglesias enfrentó el mal tiempo con buena cara
Pese a la lluvia, el cantante cautivó a sus fans en River, donde presentó "Vivir"
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El mal tiempo le jugó una mala pasada al nuevo fenómeno de la música romántica. Los organizadores acusaron más entradas que lo que realmente se vio en el estadio de River Plate. Y algunos contratiempos desnivelaron la idea de perfección que tenía que tener este primer compromiso en la Argentina.
Fuegos artificiales prolongaron la entrada de Enrique Iglesias. La expectativa crecía a medida que la banda hacía sonar la introducción del tema "Mientes". Las luces creaban el clima apropiado y un gran telón transparente que cubría todo el frente del escenario dejaba ver sólo la sombra del español. Cuando todo estaba a punto de explotar y la tela tenía que caer para dejar al descubierto al cantante y sus músicos, una de las partes quedó enganchada y tuvieron que sacarla manualmente.
A pesar de la sensación de desconcierto, Iglesias le hizo frente a la situación y empezó a desgranar las canciones esperadas por su público.
El ambiente quizá no era el mejor: algunos blancos en el sector de plateas de River eran notorios, aunque las adolescentes participaron, cantando y moviendo los brazos para espantar el frío. En recompensa, el intérprete regaló miradas y movimientos sugestivos que las chicas agradecieron a gritos.
Una puesta gigante rodeó al cantante. Luces y humo intentaban aportarle color a un día gris. Arriba del escenario, el baladista se movió sin parar: la agitación, por momentos, desinflaba su voz. Pero no se resignó y recorrió la pasarela, que sale varios metros fuera del escenario, para acercarse a la gente.
No baila como sus otros colegas, pero apela al juego de la seducción y se comunica con la gente. Así, preguntó de forma reiterada: "¿Cuánta gente quiere enamorarse esta noche?", para empezar con "Enamorado por primera vez", uno de los caballitos de batalla de su último disco, "Vivir". Este trabajo discográfico fue el factótum de toda esta movida que puso a Iglesias de cara a una buena cantidad de público, alrededor de 25.000 almas.
Cuestión de genes
Mientras, los músicos desarrollaban su faena sin desentonar. Y aportaban algunos solos para instalar una sensación de espectacularidad más cercana al efectismo del rock. La base latina de la percusión es lo que marca la procedencia made in Miami de algunos temas que mantienen la línea naïf del amor y sus derivados: soledad, abandono o enamoramiento a primera vista.
También se colaban otros sonidos, como el flamenco en la introducción del set acústico a dos guitarras y bongó. Con ese tono intimista, el cantante hizo:"Invéntame", "Si tú te vas", uno de sus primeros hits, y el clásico "Cielito lindo", donde al muchacho le afloraron los genes.
A pesar de su conocida resistencia a mezclar los tantos profesionales con su padre, se le escapan un tono parecido al de Julio y hasta ciertos gestos en escena. Algo inevitable.
Para despegarse del tono romántico, cambió a un tema más movido, como "Viviré y moriré". Y luego David Rosenthal se engolosinó con el piano e hizo una larga introducción en la que tocó una parte del allegro de la tercera sinfonía de Beethoven, el tango "La Cumparsita" y terminó con una canción a dos manos con el protagonista de la noche.
Todo sirvió para dar paso a uno de los momentos álgidos del show. Una rampa elevó al cantante unos 15 metros sobre el público en "Experiencia religiosa". Jugó y se colgó como un trapecista dejando la mitad de su cuerpo en el aire. Las fans aguantaron la respiración y sólo se quedaron tranquilas cuando el cantante recuperó su postura normal. Desde las alturas, Enrique Iglesias hizo un dúo con Valeria Lynch. La cantante no desaprovechó la oportunidad para tirar como dardos todos los agudos que su voz desparrama con naturalidad.
Después repasó:"Lluvia cae", "Al despertar", "Muñeca cruel", donde volvió a elevarse, y el bis "Por amarte". Pero sólo volverá a sorprender con un truco de magia en el final de "Volveré", cuando desaparece en un abrir y cerrar de ojos y aparece en la otra punta del escenario a lado del guitarrista.
Luego promete volver. Agradece la fidelidad en un día de tanto frío. Y se va como vino: ante una ovación que dejaría sordo a cualquiera, pero que para Iglesias es música en sus oídos.
Apostillas
- "La lluvia nos quitó público, pero igual el show fue mejor que en muchos lados. No lo olvidaré fácilmente", dijo el cantante a La Nación con su habitual diplomacia.
- A pesar de las buenas ventas de su último disco, "Vivir", se canceló su recital en Colombia.
- Hasta el momento, las fechas confirmadas de la gira son: el 8 en Salta; el 11 en Santiago, Chile; el 14 en Villa María; el 15 en Rosario; el 18 en Paraguay; el 21 en Río de Janeiro; el 22 en San Pablo y el 25 en Lima.
- La importancia de este concierto estuvo dada por la aparición de la cúpula del sello Fonovisa, de México; la llegada de varios medios internacionales y la visita, en camarines, de Claudia Maradona y sus hijas, que se fueron satisfechas con un autógrafo.
- Algunos contratiempos, producto de la lluvia, opacaron el recital: falló el mecanismo que libera el telón al principio del concierto; las pantallas ubicadas a los lados del escenario se apagaron repentinamente -por varios minutos- dejando sin visión a la gente ubicada en las populares y plateas altas, y, lo más notorio, los blancos en algunos sectores, a pesar de que el campo estaba bien nutrido de público.
- Las fans locales hicieron cola desde muy temprano y resistieron estoicamente la torrencial lluvia para no perder sus lugares. A pesar de que en algún momento se pensó en la cancelación del show, Enrique Iglesias apareció sólo 20 minutos después de lo pautado.
- La gira "Vivir en concierto" se inició el pasado 30 de marzo en Odessa, Texas; incluye 66 conciertos y terminará a fines de año en la ciudad de Los Angeles.




