
Entre el asado y los pájaros
Porteños: tras su primer show en La Trastienda, La Nación fue testigo del contacto del trío con la comida criolla y con unas aves cantoras que los inspiraron.
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Tensión. El ambiente se cortaba con una tijera cuando John Medeski se encontró con un órgano Hammond BV y un B3, tal como lo había solicitado y dijo: "Con esto no toco". Los organizadores sintieron que el piso se abría bajo sus pies y salieron en busca del divino tesoro. Sin embargo, al probarlo encontró que ese órgano no era original, estaba "tocado" y le habían reemplazado el pedal por otro diferente, que le daba ese sonido percusivo y que se amoldaba de manera casi perfecta al sonido del grupo.
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Otra de instrumentos. Martin, por su parte, pidió un set de jazz con dos snare drums , es decir, una batería de cuatro tambores con uno adicional. Le consiguieron una Gretsch, equipo preferido por los jazzman, del año 63, propiedad del percusionista Santiago Vázquez. El otro tambor Ludwig, de 1949, era del excelente músico Oscar Giunta. "Nunca toque en un instrumento tan antiguo. Es ya una pieza de colección", afirmó Martin al sentarse tras los tambores.
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Infaltable. Tras el show en La Trastienda, el trío con su sonidista y Liz, su joven manager, partieron en una combi, junto con otros automóviles, hacia Villa Ballester, donde un asado con vino tinto esperaba a los artistas. En la casa del dirigente justicialista Jorge Benedetti fue la comilona. En el quincho, un enorme retrato pintado de Evita coronaba la cabecera. "Who´s she?", fue la pregunta obligada de uno de los extranjeros que participó del encuentro.
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4 AM. Un solitario pájaro en el jardín quiebra el silencio, como si estuviese avisando la tormenta que se acerca. Silencio. El trío va al encuentro. El canto tiene una pausa, como si fuese un riff intermitente. Wood, con su voz, le pone una línea de bajo a ese trinar; Martin ensaya un suave acompañamiento en las piernas y Medeski imagina un mellotron para repetir su frase. La naturaleza, como hace cientos de años, sigue siendo para algunos talentosos artistas una fuente de inspiración.
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Secreto. Música de Bob Marley, puros y una deliciosa sobremesa dejan lugar para charlar con Medeski. "Nuestro estilo es producto de tocar juntos. De ninguna manera es un asunto mental", señaló este tecladista que a los quince años debió rechazar una invitación del genial bajista Jaco Pastorius para realizar una gira por Japón. Su madre no se lo permitió.
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¿Cuándo volvemos? Esa era la pregunta que más circuló en el quincho. El organizador y verdadero anfitrión de los shows, Mario Di Cristófaro, del programa radial "Tribulaciones", hace números y no descarta un pronto retorno para este trío, que sacó a Buenos Aires de una peligrosa somnolencia artística.





