
Entre papá John y mamá Yoko
En la misma semana en la que saldrá la caja con canciones inéditas de John Lennon, Sean, el hijo que tuvo con Yoko Ono, habla de sus proyectos musicales y admite: "Me gustan los Beatles, pero ya no existen"
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Mamá hizo un gran trabajo. La caja con las grabaciones inéditas de mi padre ha quedado realmente bien, aunque yo no trabajé directamente en ella porque estaba ocupado con mi propio disco. Pero, ¿sabés qué? Todo el mundo me pregunta por los Beatles. A mí me gustan, sí, pero ya no existen. Y, en todo caso, estoy más influido por Wu Tang Clan (grupo norteamericano de hip hop)."
El que habla, diez minutos antes de presentar en vivo su nuevo disco, "Into the Sun", en la ciudad alemana de Hamburgo, es Sean Lennon. Cuando respondió a la primera llamada -y esta cronista se estremeció al pronunciar el nombre que, al ser la versión en irlandés de John, suena igual que el de su padre-, estaba en medio de la prueba de sonido. Sobre el bramido de los instrumentos, logró decir que, por favor, lo volviera a llamar en un rato.
Así fue, y con una tranquilidad poco habitual en un músico que está por presentarse ante el público, Sean Lennon conversó en forma exclusiva con La Nación , durante un largo rato.
La referencia al grupo Wu Tang Clan y a los Beatles es la prueba contundente de que el tiempo ha pasado. El hijo de John Lennon y de Yoko Ono, hoy, a los 23 años, está más influido por aquellos a los que su padre influyó que por él mismo, que murió cuando él apenas tenía cinco años.
La que sí dejó su sello sobre su vida y su música es Yoko. "Somos muy compinches, es mi mejor amiga, realmente. Y, musicalmente, ha tenido un gran efecto sobre mí, ha sido mi mayor punto de referencia. Si mis canciones son tan diversas y mi álbum tan ecléctico, es por mi mamá."
"Into the Sun", el álbum que editó este año, es verdaderamente variado. Pasea por el jazz avant garde, por la bossa nova y coquetea con el country. ¿Es que el rock está agotado?
"No, no lo creo -contesta-. Pienso que la música, toda la música, es algo vivo y que puede combinarse, que tiende a hacerlo naturalmente, creando nuevas formas. Y eso es lo que he tratado de hacer con mi disco."
Yuka Honda, su novia y una de las integrantes del dúo Cibo Matto, produjo el disco. "Es una muy buena productora, capta muy bien el sonido y, sobre todo, el alma del sonido."
Pero Yuka ha hecho mucho más que eso. "Mi relación personal con ella tuvo mucho que ver con este disco. Para componer mis canciones yo busqué inspiración en mi vida, y Yuka es una gran parte de ella".
Mucho mayor que él, y de origen japonés, Sean parece repetir -eterno sino del hombre- el modelo de sus padres. La relación, al igual que la de John y Yoko, se ha convertido en motor creativo de su música.
"También fue ella la que me introdujo en la bossa nova y en la música de Antonio Carlos Jobim." Su primer encuentro con la música de Brasil fue cuando las Cibo Matto grabaron el tema "Aguas de Marco", del músico brasileño, para el compilado Red Hot & Latin. Allí, como tantas otras veces, Sean tocó el bajo para la banda de su novia.
"Después, Cibo me regaló una caja con música de Jobim. Me encantó, amplió mi mente, musicalmente hablando, y también me abrió las puertas hacia otras músicas. Así fue cómo comencé a interesarme por otros ritmos, además de los brasileños, el tango por ejemplo".
Otra de las grandes influencias que confiesa es la de los Beach Boys, aquellos que, en los años sesenta, competían en psicodelia con los Beatles. "Los amo, me gustan muchísimo. No sólo porque hicieron muy buena música rítmica sino porque creo que sus coros son mucho más sofisticados que lo que habitualmente se escucha en la música pop. Brian Wilson ha tenido mucho que ver con este disco también. En los tiempos en que lo estaba grabando me la pasaba escuchando el álbum "Pet Sounds", a pesar de que mi favorito es el siguiente "Smiley Smile". Así que fue una influencia directa en varias canciones, pero en especial en "Queue".
En ese tema, mostrando su eclecticismo musical, participó en órgano Hammond John Medesky, del trío de jazz Medesky, Martin and Wood. "Es amigo de mi novia y, ya sabés, vive en Nueva York y, como siempre nos estamos viendo, surgió la conversación y terminó viniendo a grabar algo".
Empezar de abajo
Si algo hay que reconocer en Sean es que no ha aprovechado su apellido. Su disco podría haber salido por cualquiera de las grandes compañías discográficas que lideran el mercado, sin embargo eligió editarlo por el sello independiente Grand Royal, propiedad de los Beastie Boys.
"En primer lugar, me gustan mucho los Beastie Boys y, por otro lado, creí que era mejor para mí y para mi música comenzar en un sello pequeño, y no en una gran compañía que hubiera implicado una difusión más masiva".
-¿Le tenés miedo al éxito?
-No, en absoluto, pero creo que hay que empezar por donde corresponde, como cualquier músico lo hace, y afianzarse en lo que uno hace antes de lograr un éxito mayor.
Sean Lennon parece tener algunas cosas claras. Incluso que, amante como es del hip hop, no usó nada de eso en su disco "para que no pensaran que copiaba a los Beastie Boys".
Sin embargo, es un verdadero fanático del género. "Es lo más importante que ha pasado en la música en los últimos años. Creo que representa para estos tiempos lo que el rock and roll fue para los años cincuenta. Realmente pienso que cambió el mundo y no lo digo en un sentido metafórico. Se ha extendido a lo largo y lo ancho del planeta, como concepto, como manera de hacer música. Podés escuchar en lugares tan lejanos como la India o Paquistán a gente rappeando y usando máquinas de ritmo."
Confiesa que, en algún momento, más tarde o más temprano, grabará un álbum de hip hop. "Te abre la mente, y creo que ésa es su principal virtud. Cuando usás samplers, no importa si utilizás discos de country, de rhythm and blues o de música dance, el punto es que entre en el ritmo. Es la mejor manera que he descubierto para borrar fronteras."
Alguien, del otro lado, interrumpe la charla. Sean Lennon pide disculpas y cuenta que el show comenzará en diez minutos. "Pero sigamos hablando un poco más -propone-. Me gusta charlar con gente que está fuera de los Estados Unidos. Además, mi madre me habló muy bien de los días que pasó recientemente en la Argentina. Siento que en América latina, por ejemplo, entienden mejor mi música que en los Estados Unidos. Aquí están todos enloquecidos con que las cosas sean cool y no se preocupan por el alma de la música, son muy cínicos respecto de eso. En cambio allá parecen todavía respetarla y captar el alma de las canciones."
Sean, el buscador, nos confiesa que está presionando a sus agentes y productores para que, tras esta gira por Europa, le arreglen algunas fechas por estos pagos. "A principios de diciembre voy a estar en Brasil con Cibo Matto. Me gustaría poder tomarme un tiempo de vacaciones allí, pasar la Navidad. Y me gustaría poder ir a Buenos Aires para recorrer disquerías y traerme unos cuantos discos de tango."
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