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Desde hace mucho tiempo, la carrera de Eric Clapton muestra una suerte de dualidad: parecería que sus álbumes de estudio, como Reptile (2001) y Back Home (2005), le permitieran comprar la libertad para luego hacer las cosas que en verdad le gustan, como sus giras con Steve Winwood o Jeff Beck, los tributos a Robert Johnson, o el magnífico disco de blues, From the Cradle (1994). Clapton parece conciliar ambas personalidades: está más cerca del último ejemplo, con la diferencia de que no es íntegramente de covers, y el arco estilístico tiene una variación sin precedentes. Hay blues, jazz, baladas, canciones de su ídolo J. J. Cale (el autor de "Cocaine", que también interviene como guitarrista), y un par de temas nuevos. Eric hasta se anima con standards como "Autumn Leaves". La acertada producción de Doyle Bramhall II suma al grupo base, con Jim Keltner, Willie Weeks y Walt Richmond, la presencia de ilustresinvitados, en un casting que ronda la perfección. El armonicista Kim Wilson aparece en dos blues de otras armónicas legendarias, Little Walter y Snooky Pryor, mientras que Wynton Marsalis, Trombone Shorty y Allen Toussaint aportan el jazz de Nueva Orleáns a temas del repertorio de Fats Waller. Todo tiene un clima reposado y algo arcaico, en que Clapton se destaca como vocalista, si bien sus solos de guitarra son breves pero memorables. Lo más moderno es la balada "Diamonds Made From Rain" (de Bramhall), con la voz invitada de Sheryl Crow, y su propia "Run Back to Your Side", que nos trae chispazos del héroe de la guitarra.
Por Claudio Kleiman





