
“Mi actitud nunca cambia, no importa lo que hagan los demás.”
1 minuto de lectura'
Uno de los compañeros de Erykah Badu en la universidad era un tipo llamado Fred, un buen amigo que siempre le estaba diciendo que se callara. "Me repetía: «No queremos más ideas»", recuerda Erykah, riendo. Lo cierto es que esta cantante soul de 29 años, serena y segura de sí misma, tiene ideas de sobra: una charla con ella te inspira simultáneamente a ponerte en contacto con tu lado espiritual y a cocinarte un gran guiso vegetariano. El seguir su propio camino ciertamente le ha dado buenos resultados: su debut de 1997, Baduizm, ganó dos Grammys, y en Las reglas de la vida [The Cider House Rules, Lasse Hallström, 1999] –su primer papel importante en el cine– Erykah brilló más que Charlize Theron. Hace poco editó el álbum Mama’s Gun, un delicioso mosaico de soul, rock y reggae, con letras muy personales. Mientras come nueces y espera al técnico de heladeras en su hogar de Dallas, Erykah habla acerca de la vida y el amor.
Sabemos que te asaltó el "sindrome de la hoja en blanco" cuando estabas trabajando en los temas de Mama’s Gun. ¿Fueron sólo unas cuantas semanas?
Más bien unos cuantos meses. Tengo una vida y no está hecha sólo de música. Tengo un hijo de 3 años, Seven [cuyo padre es Dré, de OutKast], y requería mi total atención. El amor que le brindo, a él, a mi familia, a mis fans y a mi música viene del mismo lugar. Del lugar más puro, ése que sólo Dios conoce. Ese adonde sólo Dios va.
"Green Eyes" trata de tu ruptura con Dré. Debe ser difícil para vos cantar ese tema en vivo...
Es el tema que más le gusta a André. El insistió en que lo cantara en vivo, porque le gustaría que la gente aprendiera de nuestra experiencia.
¿No te resulta un poco doloroso?
No, porque no nos separamos mal; fue de común acuerdo. Eramos muy jóvenes y estábamos muy enamorados, tan enamorados como para decir "tengamos un hijo". Eramos demasiado jóvenes como para tomar decisiones y saber qué era lo mejor para nosotros como familia.
¿Es cierto que te enamoraste de él a primera vista?
Oh, sí. Bueno, no fue exactamente a primera vista. Lo vi en una revista y él me vio en la misma revista. Y sentimos algo especial por el otro estando a muchos kilómetros de distancia. Es un tipo cool. Es uno de mis mejores amigos.
Falta poco para que comience tu gira. ¿Algunos temores?
No, sólo me pongo un poquito nerviosa antes de salir a escena. Entonces respiro hondo una o dos veces, hago pis y dejo que fluya la adrenalina. A veces la audiencia duda de mí, a veces me aman. Mi actitud nunca cambia, no importa lo que hagan los demás. Soy quien soy y hago lo que hago.
Debe ser una tarea enorme eso de ganarse a la audiencia.
Especialmente ahora, que es mi segunda vuelta. Porque, la primera vez que aparecí en escena, yo era algo así como una increíble diosa llegada de otro planeta. Todo el mundo estaba loco conmigo. Durante el tiempo que estuve apartada aparecieron cinco o seis (risas). (Hace una pausa.) Esperá un segundo. (Pausa.) Era Macy Gray en la otra línea. Me dijo que les dijera "Hola".
¡Conocés a todo el mundo!
Somos todos amigos. Jill Scott, Macy. Tenemos que serlo. Nos damos consejos mutuamente. Yo soy la más vieja, ¿sabés?
¿A los 29 años?
He estado en la escena musical más tiempo que Jill y que Macy. La mayor parte del tiempo ni siquiera hablamos de música. Con Lauryn [Hill] hablamos de nuestros hijos y de cómo nos las arreglamos. Cuando conocés a alguien tan maravilloso como Macy o Jill o Lauryn, o mis amigos Common o D’Angelo o Mos Def o Amir… Sé que si algo me sucediera estarían aquí en el siguiente vuelo. Nos mantenemos en contacto, literalmente, a diario.
¿Cómo se encuentran? ¿Te llaman por teléfono, así como así?
Esto puede parecer extraño, pero siento que somos una tribu de chicos perdidos que se han reencontrado. Nuestros espíritus se expresan a través de nuestra música y todos escuchamos lo que hace el otro. Cuando los esclavos fueron traídos a América, cada tribu tenía ritmos de tambor que les eran característicos. Y es como si la música cumpliera esa función para nosotros.
Se diría que todos los hombres están detrás de vos, ahora que sos soltera otra vez.
Puede que les pase por la mente (se ríe). Pero no tienen mi número de teléfono.






