
"Escaparse de uno hace mal"
1 minuto de lectura'
La historia comienza los primeros días de marzo, unos años atrás, cuando desarmaba su equipaje de regreso de un veraneo en Punta del Este. Al dar vuelta un bolso, cayó un pedazo de papel, muy ajado, con un número telefónico escrito con un lápiz de trazo grueso y pastoso.
"¿De quién sería? Entonces recordé que un atardecer, caminando por la playa de Manantiales, encontré una joven que pintaba un bellísimo paisaje del mar. "Hay un cielo divino, en un rato más saldrá la luna llena, es un buen momento para meditar", comentó la chica. Me contó que estudiaba astrología con Eugenio Carutti. ¡Un antropólogo! , agregó como para dar seriedad a lo que decía", recuerda la astróloga y editora María Etcheverry.
La joven le recomendó hacerse una carta natal. "¿Qué era una carta natal? Mis conocimientos de astrología eran nulos y de profunda desconfianza. Pero acababa de sufrir una crisis muy profunda y mi caminata tenía mucho que ver con la búsqueda de un nuevo sentido para mi vida. Entonces, en un papel, con un lápiz de maquillaje anoté el teléfono de Eugenio Carutti", agrega.
-¿Qué es una carta natal?
-En palabras muy sencillas, un mapa de la vida de uno. Recuerdo mi estupor y temor cuando me senté con un grabador frente al astrólogo y éste fue describiendo mi vida, la relación entre mis padres, mis sueños de chica, el momento que estaba viviendo y mis posibilidades futuras. A partir de ese encuentro inicié mis estudios bajo la dirección de Carutti, que se prolongaron por alrededor de tres años y medio. Pero un día comprendí que tenía que buscar otro camino. Tenía un gran conocimiento, pero no sabía muy bien cómo aplicarlo. Comencé a deambular buscando maestros, aquí y en otros países. Descubrí a Carl Gustav Jung en un centro jungiano que había a la vuelta de mi casa. En algún momento mis amigos comenzaron a hacerme preguntas sobre sus problemas y, casi sin darme cuenta, cambió el rumbo de mi vida. Pasé a ser alguien en quien se podía confiar y consultar. Bueno, ésa es una versión muy apretada de mi vida.
-¿Y su rol de editora?
-Desde muy chica me gustó escribir y acaricié la idea de ser novelista. Además, agregué la idea de tener una editorial para publicar mis propios libros y no tener que andar haciendo antesala para convencer a los editores de las bondades de mis escritos. Con el tiempo todo ese proyecto se perdió, pero a fines de 2003 retomé la idea y con Maite, mi socia anglovasca...
-¿Anglovasca?, curioso.
-Sin embargo, es muy sencillo. Maite se educó en Inglatera desde chica y entonces habla con mucho acento; pero nació en el país vasco. Volvamos a lo nuestro, con Maite imaginamos Mascardi&Nash, una editorial-puente para que los jóvenes escritores y poetas tuvieran oportunidad de publicar y llegar al gran público. Después apareció el tema que nos ocupa actualmente: la literatura infantil. Note que no pensábamos con mi socia en publicar libros de astrología. Sin embargo, hace muy poco consideramos la posibilidad de hacerlos y ése es nuestro nuevo proyecto.
-¿Cuál es la utilidad de la astrología?
-Una vez leí que en el frontispicio del oráculo de Delfos, al pie del monte Parnaso, había un cartel que recomendaba al recién llegado: "¡Conócete a ti mismo!" Y ése es el gran tema, y el posible aporte de la astrología. ¡Conocernos! algo que no nos gusta saber y que siempre pateamos para adelante.
-¿Es así?
-Observe a su alrededor. ¿De qué está compuesto el proyecto de vida de mucha gente? De mandatos familiares, culturales... ¡mandatos, mandatos, mandatos! También de campañas publicitarias, claro. ¿Ellos creen realmente que eso da sentido a sus vidas? ¿Tienen conciencia de que, tal vez, estén caminando en un sentido totalmente contrario a sus expectativas profundas? Es difícil saberlo, pero una advierte que hay mucha gente que sufre, que no es feliz, aunque, en apariencia, lo haya logrado todo en su vida. No creo que la astrología sea una ciencia como pretenden por allí. Para mí es una excelente herramienta para encontrarse, reorientar nuestro camino y ser felices. ¿Pretenciosa, no?
-¿Y la famosas predicciones?
-Esa es una posibilidad real, pero no la única. Me parece lamentable que se tome la astrología, únicamente, como un medio, no siempre muy serio, para augurar lo que puede ocurrir. Ese tipo de astrología ocupa una parte importante de nuestros temas cotidianos, como el tiempo y la política. Y creo que hace mucho mal, hace que la gente se refugie en el pensamiento mágico, que escape de sí misma. Además, si realmente me conozco a mí mismo tengo otra manera de ver mi futuro. Nadie tiene que decirme nada, yo mismo intuyo las consecuencias de mis actos, las posibilidades reales de mis emprendimientos. Tengo idea de mis auténticas virtudes y de mis naturales limitaciones. La astrología es algo muy serio y mantener y cultivar esa seriedad, ese rigor, es la principal condición del que quiere llamarse astrólogo. ¿No cree?






