Ese don de no estar nunca donde uno lo espera

Eduardo Berti
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8 de agosto de 2014  

Spinetta ha tenido ese don de no estar nunca donde uno espera que esté. Eso de sorprender constantemente, moverse y al mismo tiempo hacerlo con gran coherencia, porque uno siempre lo podía reconocer.

Pensando entonces en su legado, creo que podrían ser tres los andariveles que resuman el asunto, aunque probablemente haya muchos más.

Por un lado, la calidad y el nivel artístico de su obra. Porque cuando, desde un comienzo, cualquier movida artística logra un nivel alto, pone un listón elevado para todos los que vienen después. Pienso en la irrupción del tango/canción y los letristas de esa época, en la bossa nova, en el beat y, por supuesto, en el rock argentino de fines de los años 60. Es cierto que Luis no fue el único, porque sus compañeros en el grupo Almendra estaban a la misma altura, Manal también y muchos otros. Pero él mantuvo siempre el piso muy elevado. Eso me parece, sin dudas, un legado muy fuerte para las generaciones posteriores.

Otra cosa indiscutible es algo que va ligado a la ética artística. Me acuerdo de la pelea que tuvieron que enfrentar los Almendra en el primer disco para imponer sus ideas y que la tapa no fuera lo que el sello discográfico en ese entonces quería que fuese. A partir de allí, se puede hablar de disco de autor, por decirlo de alguna manera, en donde el artista tiene mucho más control de su obra. Ésta es una herencia muy fuerte y que incluye también en un momento el camino de la independencia. Hoy son cosas normales, de todos los días, pero en ese entonces armarse su propio sello o su propio estudio eran experiencias de independencia que abrían caminos.

En tercer lugar, ciertos valores si se quiere más filosóficos, de modo de ver la vida, que incluyen el arte o la música, pero que van más allá de todo eso y que son frases como "mañana es mejor". Para mi generación, muchas letras de rock fueron parte de nuestra educación sentimental e incluso de nuestra educación cívica. Esas cosas son un legado enorme. Como cuando en "La sed verdadera" le habla al público y le dice "viste la piel, creíste en todo lo que yo te di, nada salió de vos", como diciendo, todo bien, dale, pero vos también tenés que pelar... O cuando les dice a los críticos conservadores "nunca me oíste en tiempo". Son provocaciones, pero entendidas como desafíos creativos para el otro. Spinetta ha dejado frases que quedaron como el lema de más de una generación. Ahí hay cosas que tienen que ver con la música, pero que van más allá del arte y que tienen que ver con la vida.

Autor del libro Spinetta - Crónica e iluminaciones, editado originalmente en 1988 y que esta semana volvió a las librerías en una versión aumentada, corregida y revisitada con fotos e ilustraciones inéditas.

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