
Fábula hecha música
"La zorrita astuta", de Janácek, se estrena en Buenos Aires.
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"La zorrita astuta", ópera en tres actos y nueve cuadros del checo Leos Janácek, que el viernes subirá por primera vez al escenario del Colón, es alternativamente una fábula, una comedia, una tragedia, una historia de amor y muerte en el bosque. Pero, sobre todo, es una extrañísima parábola sobre analogías, afinidades y paralelismos entre los humanos y los animales, con una cierta cuota de generosidad para estos últimos.
La historia fue extraída de la que, hace ya 80 años, publicó en formato de historieta el diario de Brno Lidové Noviny. Con leyendas del poeta local Rudolf Tesnohlidek e ilustraciones del pintor Stanislav Lolek sobre la vida de una zorrita, el folletín fue seguido por Janácek con curiosidad creciente, al punto de llevarlo finalmente a imaginar una ópera sobre el personaje Bystrouska, que quiere decir "oído fino".
La música animal
Durante toda su vida, Janácek se había interesado particularmente en el lenguaje de los animales y los cantos de las aves, al punto que, al inaugurar el Conservatorio de Brno, su discurso estuvo dedicado a llamar la atención sobre la música encerrada en el canto de un pájaro emparentado con el zorzal y conocido en la Argentina como "pechito colorado".
Tal interés por los sonidos de la naturaleza, se combinaba con su declarado amor por la canción folklórica, sobre la que escribió: "He vivido en ella desde mi niñez. En la canción folklórica encuentra cabida la totalidad del hombre: cuerpo, alma, paisaje, absolutamente todo. Aquel que echa raíces en la canción folklórica se convierte en un hombre completo". Sus otros intereses pasaban por la psicología y una fuerte atadura con la realidad tal como queda patente en estas afirmaciones: "El compositor es un ser humano y cuanto mayor es su experiencia, mejor es su expresión de la misma. Debe interesarse por la naturaleza y la sociedad. Hay compositores que no se preocupan de lo que sucede a su alrededor. Escriben en la mesa. Y cada una de sus composiciones es igual a la anterior".
Estos fervores aparecen elípticamente expresados en "La zorrita astuta" y en sus personajes típicos de la aldea, en una época cualquiera: un guardabosque, su mujer, el maestro de escuela, el párroco, un vagabundo, la pareja de posaderos, los chicos del guardabosque. Y las fantasías sentimentales que sacuden la monotonía cotidiana. La bifocalidad se establece con los animales del bosque, en primer lugar, la zorrita astuta, cuya imagen se entronca con la de una muchacha sensual y seductora que irrumpe en la aldea y perturba a los hombres, particularmente al guardabosque, tal como irrumpiera un día la zorrita. Además, el zorro, el perro, la rana, el gallo, la lechuza, las crías de la zorra, el mosquito, la gallina copetuda, el pájaro carpintero.
Personajes sin caricatura
Todos los personajes y su entorno están caracterizados de manera inequívoca tanto instrumental como vocalmente. En este último terreno, Janácek hace cantar normalmente a sus personajes, tanto humanos como animales, sin deformar, ni caricaturizar o disfrazar nada. Y la orquesta, como en sus otras óperas, asume el papel estructural, de contención para la expresividad y trazadora de las atmósferas, sentimientos y cambios de carácter.
En el descanso de uno de los ensayos, La Nación conversó de algunos de estos temas con el director de la puesta, el checo Rudolf Krecmer que, a pesar de su juventud, ya tiene desarrollada una larga experiencia como conductor de las óperas de Janácek.
Este intérprete se mostró preocupado por transmitir con claridad el mensaje de la ópera, una verdadera metáfora sobre la vida y la continuación de esa vida, algo que tiene mucho que ver con la mitología y el folklore bohemio. "Es cierto que La zorrita tiene un aspecto naïf. Pero naïf sólo quiere decir ingenuo como imagen, como apariencia. El género ingenuo se llama así, pero por lo general no es nada ingenuo. Janácek usa la ingenuidad, pero lo que dice a través de ella es tan trascendente que los espectadores salen de ver "La zorrita..." con una impresión muy distinta a la que traían. Yo creo que salen enriquecidos", dice Krecmer.
-¿Cómo es la caracterización de cada personaje?
-Es absolutamente definida. No hay nada ambiguo en el diseño de los personajes. Nadie puede dudar del carácter de cada uno, de cómo piensa, de cómo siente el drama, el egoísmo, la bondad. Tanto los animales como los humanos. Y la orquesta es la que marca el trazo grueso para la definición.
-¿Qué tipo de orquesta usa Janácek aquí?
-Es la orquesta completa, usada por un hombre ya septuagenario que no ahorra dificultades técnicas. Pero cualquier director se da cuenta de que esas dificultades no son gratuitas. Están allí para conseguir mayor claridad, para que su pensamiento musical se escuche limpio. Además, el sinfonismo de Janácek está presente en los interludios entre cuadros y es ahí donde el público y los músicos pueden escuchar a la orquesta sola y advertir hasta qué punto está profundamente trabajada en esta obra.






