Festival en Paraná: cómo se vive una noche de jazz con vista al río

Roxana Amed, invitada junto a Adrián Iaies a cantar música de Cuchi Leguizamón, con la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos
Roxana Amed, invitada junto a Adrián Iaies a cantar música de Cuchi Leguizamón, con la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos Crédito: Gentileza Instituto del Seguro / Gustavo Roger Cabral
Mauro Apicella
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17 de marzo de 2019  • 02:53

PARANÁ - Hubo un tiempo en el que la música popular y la académica podían convivir en un mismo ámbito. Es difícil precisar cuándo se produjo el divorcio porque, seguramente, no fue un momento sino un proceso; similar al de las parejas de personas. Si esta comparación es posible, tal vez lo mismo se aplique a la reconciliación: no hubo un momento preciso en el que la música clásica y la popular se unieron sino, más bien, un proceso de acercamiento. Y en esto mucho tienen que ver las orquestas. Así como la llegada masiva de los discos hizo que las orquestas populares o clásicas quedarán relegadas (porque antes eran las dueñas no sólo de los conciertos, también de los bailes y las emisiones de radio), hoy tienen un espacio bastante especial. Aunque no llegan a ser masivas, algunas se reinventan y se mueve en distintos terrenos dentro de la clásica y la popular. Por caso, el primer concierto de temporada de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos. Este organismo de la Secretaría de Cultura provincial se encargó de la apertura del Encuentro de Jazz de Entre Ríos, con un concierto sinfónico, obviamente, que incluyó candombe, músicos de jazz y temas del repertorio folclórico argentino. Un sincretismo que no es novedoso pero si forma parte de una tendencia cada vez más notoria de cruces de lenguajes.

Sobre la barranca costera, el flamante Centro Provincial de Convenciones de esta ciudad mira al río. Podría decirse que se trató de una noche de jazz con vista al río; pero por todo el preámbulo del párrafo anterior ya se sabe que hubo otras músicas. El plan fue ese cruce de lenguajes y de miradas, sobre todo. La Sinfónica de Entre Ríos, que dirige Luis Gorelik, tuvo en sus partituras arreglos que Popi Spatocco escribió sobre temas de Hugo Fattoruso y de Gustavo "Cuchi" Leguizamón.

El candombe de Hugo Fattoruso, con la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos
El candombe de Hugo Fattoruso, con la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos Crédito: Gentileza Instituto del Seguro / Gustavo Roger Cabral

El pianista uruguayo junto a su grupo trajo "La cabaña de Kushiro", "Ritmo", "Milonga de la luna" e "Innovación candombera", entre otros, para sonar en compañía de la orquesta y de la cuerda de percusión que comanda el clan Silva. Para la segunda parte quedaron reservadas las obras del Cuchi, algunas que escribió solo y otras en dupla con Armando Tejada Gómez y Manuel J. Castilla. Todos temas muy clásicos: "La arenosa", "Balderrama", "Zamba del Laurel", "Cartas de amor que se queman", "Zamba de Lozano" y la "Chacarera del expediente". Todas en la voz de Roxana Amed y el Colegiales Trío, la formación que lidera el pianista de extracción jazzera Adrián Iaies. Solo un tema no pertenece al universo Leguizamón. Se trata del que Iaies le dedicó al percusionista Facundo Guevara, quien es parte de su actual proyecto musical.

Minutos antes del concierto, mientras que la vista al Río Paraná se oscurecía en el atardecer, dentro del Centro Provincial de Convenciones los músicos se preparaban en camarines y hablaban sobre esos cruces cada vez más frecuentes donde las músicas populares se meten en las temporadas sinfónicas y las orquestas van en busca de otras músicas, tal vez para renovar públicos, tal vez para que sus públicos cautivos, los habitué, escuchen otras propuestas. "Todo esto tiene que ver en primer lugar con una necesidad creativa. Trato de imaginarme cómo va a ser nuestra actividad en los próximos cuarenta o cincuenta años. Para mi es inconcebible que organismos estatales tan costosos se mantengan tocando las mismas 40 obras todo el tiempo -dice el director Gorelik, en esos pocos minutos que tiene antes de subir al escenario-. Por eso es fundamental planificar actividades en una temporada en la que dialogue distintos estilos. Esto, además de generar nuevos públicos genera nuevos estilos. En el fondo, cuando la música del Cuchi Leguizamón se fusiona con un lenguaje que es propio del jazz y un arreglo sinfónico estamos inventando una sonoridad nueva, que no existían antes. De este modo también pueden surgir nuevas obras".

Adrián Iaies, Hugo Fattoruso, Luis Gorelik y Roxana Amed
Adrián Iaies, Hugo Fattoruso, Luis Gorelik y Roxana Amed Crédito: Gentileza Instituto del Seguro / Gustavo Roger Cabral

Para este concierto gratuito (todos los de este ciclo lo son) hubo público madrugador. Llegar una hora antes fue la manera de garantizarse una muy buena ubicación entre las más de 1400 sillas dispuestas en un centro de convenciones que ahora también recibe propuestas artísticas. Hubo gente vestida de manera informal; hubo otra que se puso linda, aunque sin solemnidad, para este concierto. Pero juntas no desentonaban. En todo caso, plasmaron un ejercicio visual. Algo similar sucede con la música. Llevar la melodía popular al contexto sinfónico es ensayar un nuevo lenguaje. Lo complicado es encontrar la fluidez y la buena cohesión. Eso requiere, justamente, de ensayo. Porque puede ser más fácil una obra de escasa complejidad de Richard Strauss que las canciones populares por el simple hecho de que no fueron concebidas para un marco sinfónico. Ese es el reto.

Para abordar la música de Fattoruso la orquesta debió ponerse a tiro con el trabajo rítmico de este pianista. Antes, en camarines, la pregunta para Hugo era cómo se llevan los tambores de candombe con la orquesta. "Lo fantástico es cuando la orquesta se mete en el tambor. El piano también es percusión. En realidad, la música es la que comanda todo. Hay que saber escuchar. Eso es lo que el músico debe saber", decía.

Sin duda, para el arreglador, el director y la orquesta el desafío fue principalmente rítmico, sobre todo en los cambios de métrica que propone Hugo en sus composiciones y en el groove que genera el batir de los parches uruguayos.

La segunda parte del concierto tuvo un tono diferente. Con las obras de Cuchi Leguizamón trabajadas en distintos planos, esencialmente en el registro jazzístico del piano de Iaies y la voz de Roxana Amed, siempre tan precisa y refinada, y en el orquestal, con pasajes que podían referir a algunos soundtracks de las décadas del sesenta y del setenta, con lo motívico de Mancini, el western de Morricone y la disonancia de Schifrin.

Antes, en camarines, Amed hacía un link con el disco Cinemateca Finlandesa que grabó hace casi una década con Iaies. "Creo que el trabajo de Adrián no tiene comparación con otros trabajos que se hicieron sobre música del Cuchi. Me parece que de ahí se generó una nueva sonoridad, esto mismo que dice Gorelik. Hay una cosa cinematográfica no evidentemente armónica vestida con todas las otras voces de la orquesta".

Iaies aportó el cierre de la charla: "Lo más trascendente es dónde uno coloca estos repertorios. Que la obra del Cuchi suene orquestalmente habla de la generosidad de su música y sobre todo de su potencialidad. En la medida que uno jerarquiza los repertorios puede tocar de otras maneras y llevar estas músicas a otros lugares. Nos pasa con el jazz. Yo no iría con nuestro trío a tocar bebop a Nueva York. Iría con música propia."

Otros músicos

El Encuentro de Jazz de Entre Ríos que comenzó el último sábado ofrece conciertos gratuitos y es parte de los festejos que, entre otras actividades, realiza el Instituto Autárquico Provincial del Seguro, para festejar sus setenta años. Desde este ente estatal, los organizadores fueron más por el lado del "encuentro" que del "festival" de música. Es por esto que los días previos a la noche de apertura hubo clínicas instrumentales y vocales (de Adrián Iaies y Roxana Amed, respectivamente), y talleres de Hugo Fattoruso con los Hermanos Silva, que hicieron bastante ruido.

Los Silva, la cuerda de tambores que acompaña a Hugo Fattoruso
Los Silva, la cuerda de tambores que acompaña a Hugo Fattoruso Crédito: Gentileza Instituto del Seguro / Gustavo Roger Cabral

La programación continúa este jueves con Flopa-Sukdorf Dúo, Sergio Scacchi Trío y la actriz y cantante Inés Estévez con su proyecto Magic 3. Al día siguiente estarán la Big Band Paraná y Claudia Puyó y los Anestesistas. El sábado será el turno de Ignacio Montoya Carlotto Septeto y del grupo de genial músico entrerriano Carlos "Negro" Aguirre. El cierre será una semana después, el 30, con la Banda de la Policía de Entre Ríos pero en formato de Big Band, el trío Aura y Zakiya Hooker junto a Ollan Christopher Bell, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, esta vez con dirección de Popi Spatocco.

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