
Escuchá el adelanto del segundo disco de la cantante inglesa
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Hubo una vez una aproximación literaria que transformó la poca tela virgen, blanca, inmaculada, que aún quedaba por cortar en el disfraz de fantasma del cliché. Dos agujeros por ojos y quedé debajo. La impactante historia de una escritora brillante y un montón de detalles y pasajes admirables. Y la profunda tristeza del patetismo de desear sentir la profunda tristeza de otra. Acaso, dicen, esa fue la misma historia que impresionó a Florence Welch.
Lay me down
Let the only sound
Be the overflow
Pockets full of stones
Inspirada o no en la universalidad de esa imagen húmeda, la cantante, al mando de Florence and The Machine, entregó la primera muestra de su segundo álbum de estudio, el sucesor del aclamado Lungs (2009). "What The Water Gave Me", toma el título del cuadro de Frida Kahlo ("Lo que el agua me dio" o "Lo que vi en el agua"), y se arma de un simbolismo oscuro, profundizándose con el dramatismo sonoro que atraviesa, con altibajos, todo el track. Hacia el comienzo, un dejo ochentoso, electro-gótico, enmarca la sobriedad de la gigantesca (ahora voluntariamente empequeñecida) voz de Florence, poderosa y etérea, o lo que realmente venimos a escuchar. Por detrás, el arpa -una marca necesaria en sus temas: chequeen, sino, mi favorito "Hurricane Drunk"- salpica tenue mientras el crescendo rockero la lleva hacia niveles corales en los que queda expuesta, una vez más, la verdadera razón de la revelación. La verdadera razón de la promesa.
La voz de Florence mueve y conmueve. La dejás sola y te olvidás si estaba hablando de ella, de vos o de Virginia Woolf. No importa.





