Flores para una dinastía
Regreso: con el recuerdo de su hermana Lola siempre presente, Carmen Flores actúa este fin de semana en el Opera.
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Hace sólo un año, Carmen Flores vino a Buenos Aires para estrenar un homenaje a su hermana fallecida poco antes, Lola Flores. Ahora regresa para presentarse, el viernes y el sábado, en el teatro Opera, con un nuevo espectáculo, "En concierto", con la dirección de Luis Martínez Martínez, su guía musical de siempre, y del argentino Norberto Vila, una orquesta de diez integrantes y cuerpo de baile.
En el show desgranará parte de su repertorio, algunos de los temas que mayor emoción produjeron, como "Cinco farolas" y "Tronío", y unas pocas de aquellas que tantas veces integraron los programas que hacían las dos Flores juntas. También, "Adónde estás ahora", escrita para Carmen por un compositor valenciano que, por supuesto, es un recuerdo aLa Faraona.
La luminosa mirada de sus ojos celeste-verdoso y la piel bronceada muestran a una mujer en plenitud, radiante en sus 60. Al cuello lleva una cadena con una cruz, un elefante con la trompa levantada ("dicen que así da suerte") y una medalla con la cara de Lola grabada en oro como una foto ("proceso láser"), que significa lo más venerado. "Ella es mi mayor amuleto."
Hizo una gira por el interior del país y en ciudades de la provincia de Buenos Aires. Por más lejos que deba actuar, Carmen viaja en "combi", porque los aviones la aterran. Sólo se aguanta, encomendándose a todos los santos, el vuelo transoceánico, porque, si no, no podría trabajar aquí, un país que le dio el éxito tanto como el suyo y donde presentó por primera vez aquel homenaje que todavía no pudo realizar en España. "Yo digo que si me pierdo, si allá no saben de mí, seguramente me encontrarán en la Argentina, porque, por afecto, ésta es mi otra patria." Su nuevo recital es como un reto. "Es la primera vez que me presento sola. Lo anterior fue dedicado a mi hermana y llevaba toda la sensibilidad aliada a ella."
Se define como una luchadora nata. "Trabajo por el arte, que seguiré hasta que me dé la voz, y porque es mi medio de vida. Con Lola fuimos batalladoras, personas que no nos abatimos ante el infortunio;allá continuamos, arriba y adelante."
Reflexiona:"Desde que ella murió, no sé por qué, ya que soy la misma artista y la misma persona, he trabajado más que nunca. Quizá se volcó a mí el gran cariño que todos tienen por mi hermana".
Con visible tristeza, comenta una frase que Lola le decía: "El día que yo me muera tú triunfarás". Resultó verdad. "Me lo vaticinó. Será que para superar el dolor que me produjo su muerte me mandó esto, que ahora me valoren más."
Se hace camino al andar
"El arte me vino por mi hermana, a los 14 quería ser farmacéutica. Pero a Lola le dieron su primer contrato para hacer una gira y como poco antes había muerto nuestro único hermano varón, decidió que toda la familia viajara con ella. Entonces, me puso a cantar en sus espectáculos. Así fue como comencé mi carrera, hasta que la dejé a los 18, cuando me casé."
Orgullosa, cuenta que tuvo cuatro hijos (la mayor tiene 37) que le han dado cinco nietos. Actualmente está muy tranquila con su vida, con la felicidad que le dan su familia y su trabajo; no piensa en otro matrimonio.El que le tocó fue muy negro. Se casó con un famoso futbolista de su país y creyó, por amor, que se retiraba para siempre de la escena.
"Pero doce años después nos separamos. Me quedé con los cuatro chicos muy pequeños y desnuda económicamente". Otra vez fue su hermana la que la impulsó:"Me dijo que debía volver a cantar, que en el arte encontraría mi ganapán. Después, acompañé a Lola en muchos de sus espectáculos. Por eso digo que estoy muy feliz de haber luchado así por mis hijos: son maravillosos".




