
Fútbol de ficción
Las telenovelas deportivas son un golazo de rating
1 minuto de lectura'
Culebrones con fútbol, una alianza imposible en otros tiempos, parece ahora marcar la tendencia del éxito en este formato. "RR DT", "Cebollitas" y dos programas más que se vienen, incitan a pensar que llega con gran aliento una manía que recién comienza.
Un diccionario algo sui géneris de los tiempos actuales incluiría la palabra "futbolización" e inclusive diría de ella que se trata de un fenómeno social que abarca casi todos los recovecos de la vida y, en especial, los que corresponden a las modas televisivas. Así estamos: todo se ha "futbolizado" aquí, y hasta el último aviso de la gaseosa universal nos invita a "comer fútbol, soñar fútbol, tomar fútbol".
Icono nuevo de tradiciones y representaciones de una época, el fútbol de verdad ha desbordado tanto en su éxito que permitió la irrupción del fútbol hecho novela, o el fútbol ficción para denominarlo en síntesis. Con promedios de 10 puntos y picos de 16, "Cebollitas" abrió el camino a comienzos de la temporada por Telefé; "Rodolfo Rojas, DT", fue más atrevido todavía y también obtuvo su recompensa: con 16 puntos promedio araña al líder indiscutido de la telecomedia del 97, "Naranja y media", y surge como el as de la manga del Canal 13, que lo reprisará en febrero con horario nuevo, los lunes, a las 22, aprovechando las vacaciones de Tinelli.
La misma emisora anunció para enero (sábados, a las 21), "Te llevo en el alma", una telecomedia futbolera también con Fabián Gianola y Verónica Varano, y se sabe que América -en estricto secreto- guarda una carta brava en este mismo tono.
¿Qué pasó? ¿Qué ha ocurrido con el público? Los hombres aceptan mansamente el formato de telenovela y las mujeres -igual de mansas- toleran los furores del fútbol siempre y cuando contemple algún revestimiento romántico.
"La excusa es el fútbol, pero con esta moda se han recuperado los amores por el barrio, la pasión, los códigos de lealtad que dominan el fútbol y deberían también dominar la vida cotidiana", arma una reflexión Carlos Calvo.
"La gente está cansada de la mentira a todo nivel, desde lo político hasta lo vinculado con la vida cotidiana. Y en televisión, expresa sus necesidades así: quiere ver una geografía reconocible, verdadera ("RR DT" se desarrolla en el barrio de Belgrano), que la aleje de la truchada. Se resiste a los decorados de cartón, quiere ver cielo, asfalto, vecinos y casas de verdad".
Un género a estrenar
En verdad, así parece: el exterior juega papel principal en "RR DT", y ese giro lleva a recordar a "Rolando Rivas, taxista" (1972), "Un mundo de veinte asientos"(1977) o "El Rafa" (1978); tres ejemplos de cultura casi machista: un taxista, un colectivero y un canillita- que terminaron seduciendo a la platea femenina. Casi como sucede ahora.
"Los sexos y sus gustos se han complementado", observa Enrique Torres, autor de "Cebollitas" y factótum de otras telenovelas tradicionales como "Celeste" o "Nano".
"Antes, en mi época, los varones jugábamos al fútbol y las chicas -que sólo jugaban al elástico- nos miraban como marginales y peligrosos. Hoy, para las chicas, este pibe Solari que juega en River es casi tan ídolo como Emanuel Ortega". Enrique Torres señala que en el mismo estribillo de la canción de "Cebollitas" se dice que el equipo es subcampeón, "porque ser segundo da hambre para librar la gran batalla por el primer puesto". Daniel Dátola, el otro autor, lo apuntala: "En Capital nos ven mucho los mayores de 30, que se acuerdan de cómo era jugar a la pelota en la calle, cosa que ahora sólo se hace en insípidas canchitas de fútbol cinco. Pero en las provincias, e incluso en el conurbano, los chicos se identifican totalmente porque se sigue jugando en la calle".
Las diferencias con "RR DT" se hacen notar cuando dicen que ellos no son rehenes de una geografía estrictamente real, y que esa flexibilidad los puede llevar hacia el manejo del cómic o del absurdo, tendencias que la platea infantil digiere muy bien. Además, fijan límites: "Vamos a las cinco de la tarde. Queremos ser realistas, pero no completamente. Por ejemplo, la peor palabra que se utiliza es bolú. Hicimos un campeonato de eructos en la barra de los cebollitas, pero no nos atrevemos -por cuestión de buen gusto- a representar aquello que hacíamos en el barrio y que era una especie de maratón de la micción más larga.."(aún con risas, lo dicen con sutileza extrema). Se le animan al tema, y de un modo menos novelesco, "Locos por el fútbol" (primero en su horario de los domingos, a las 13) y tiene su éxito en el cable una curiosa telecomedia con el periodista Alejandro Fantino y el actor Daniel Aráoz y que lleva por título "Club Social y Deportivo" (TyC, lunes a viernes, a las 17). Y se le animará al tema, a partir de enero, "Te llevo en el alma", por el 13 y a partir de enero lo sábados a la noche.
"Hago de periodista deportivo y lo nuestro tiene espíritu de telecomedia. Será una historia de amor, de Montescos y Capuletos, con escenografía de cancha de fútbol", anticipa Fabián Gianola, protagonista del envío. Juan José Panno -autor de libros sobre fútbol y periodista especializado- le encuentra una explicación al fenómeno: "Tal vez, ahora haya fútbol de novela porque falten partidos de novela. Y por una cosa básica: el fútbol se ha farandulizado bastante. Parejas y situaciones de la vida real, como Caniggia-Mariana Nannis por ejemplo, bien podrían ser grandes culebrones con éxito. La vida real pasa a tener un marco de ficción, formato de novela".
Locas por el fútbol
A la hora de ver una telenovela futbolera, hombres y mujeres parecieran llegar a un acuerdo tácito: bancarse los machismos y los feminismos en los que incurrirá la historia. Esta tolerancia acaso sea el vehículo para el éxito: de otro modo, no se comprende por qué ahora sí el público adopta estos productos y antes miraba para otro lado. Poquísimos son los antecedentes de programas así: apenas puede recordarse un exitosísimo segmento de "La feria de la alegría" (1963-1967, Canal 13) llamado "Fútbol mosquito vale todo". En 1969, y por el 9, Romay quiso trasplantar el éxito radial "Gran pensión El Campeonato" para competir con el exitazo de "Los Campanelli"; duró dos meses. Y el único precedente novelado fue "Segundo Tiempo", con Alberto De Mendoza, como DT, que se fue a la lona a los tres meses.
Visionario fue el célebre gordo Muñoz, cuando allá lejos y hace tiempo sentenció que el fútbol era pasión de multitudes. Actualmente, el rating no excluye a las mujeres del fútbol hecho novela, y nunca más legítimo aquel pensamiento salido de la tribuna caliente: goles son amores. Y entre goles y amores va rodando una pelota que arrastra el interés masivo.
Se habla con el barrio
Muy probablemente el máximo aporte que hacen estos ciclos sea el de ofrecer un lenguaje veraz, más acorde con los tiempos. En ese sentido, autores y actores tienen una premisa en "RR DT" y "Cebollitas": hablar, gesticular y dar los tonos lo más auténticamente posible.
"En el programa tengo permiso para sacar mi parte irracional, mi parte bestia, y dejar de lado la postura hipócrita", define Patricia Sosa protagonista del ciclo del 13.
"Cuando hacía algo jorobado, mi vieja me corría a chancletazos, y eso se ve en el programa. Creo que yo, como hincha fanática de Independiente y amiga de Pirucha, de la barrabrava de los Rojos, me sale en la piel lo que verdaderamente soy", agrega.
En realidad, y en materia de telenovelas, hubo algunos hitos históricos que aceleraron la transición de un lenguaje azucaradísimo hacia uno más auténtico: en 1965 ("La novela de la tarde", Canal 13), Atilio Marinelli comenzó a zamarrear a su pareja Beatriz Taibo y a gritarle: "Chiquilina caprichosa...", toda una audacia de Migré.
"Te quiero, loca", le confesó Satur a Soledad Silveyra en "Rolando Rivas", por 1972. "El Rafa" incorporó algún que otro brulote en 1979, a pesar de la dictadura militar. Y en 1984, por el 9, el autor Rodolfo Ledo en "Socorro, quinto año" puso en boca de Laura Novoa refiriéndose a una acción de Fabián Vena: "¿Me sacás las manos de las tetas?" (sic). Adrián Suar -con más oficio que edad- lo resume así: "No se habla igual que en el barrio por una cuestión estética. Pero parece que así fuera. Y la realidad es lo que parece...".






