Gillespi: "No sabía qué hacer con mi música, pero llegó Melero y volamos a la estratósfera"
El trompetista grabó su nuevo álbum, Desayuno en Ganímedes, con la guía espiritual y la producción artística de Daniel Melero
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Ya no me importa la risa burlona de muchos ni la piadosa idea de quienes piensen que he perdido la razón. Cumplo la palabra dada al hombre que fuera para mí un hermano y declaro, con todo el valor ante el escarnio, que los hechos extraordinarios motivo de esta narración no han sido fruto de una mente alucinada ni producto de una fantasía, sino la realidad cruda y tangible, asombrosa, es cierto, pero vivida conscientemente por un hombre de esta Tierra que hoy se encuentra, muy lejos, en el Cosmos..." Así introdujo Yosip Ibrahim su libro Yo visité Ganímedes... el mundo maravilloso de los ovnis, publicado en 1972, y las palabras del autor hoy resuenan en cada una de las notas interpretadas por Gillespi en su volado nuevo álbum, Desayuno en Ganímedes, bajo la atenta guía artística y espiritual de Daniel Melero.
Porque aunque esta historia fantástica que une al trompetista y al "no músico" por excelencia del rock vernáculo parezca una travesía demencial, es cierto también que Gillespi no ha perdido la razón -al menos no completamente- y que si bien Melero aparenta vivir muy lejos, muchas veces en el Cosmos, tiene los pies bien firmes sobre la Tierra. Ciencia ficción y riesgo, música para volar... de eso se trata este viaje.
"Haber hecho este disco con Daniel fue tocar el cielo con las manos en un punto", reflexiona Gillespi, papa frita con queso chedar en mano y copa de vino blanco esperando bien fría a un lado. No estamos en Ganímedes ni es hora del desayuno, pero las palabras suenan de lo más sinceras. "Yo venía de cinco años de estar componiendo sin ningún fin. Hacía actuaciones, pero no le estaba encontrando la situación discográfica a esa música. Quería dar un volantazo y no sabía cómo hacerlo. Hasta que apareció Daniel y volamos juntos a la estratósfera. Grabar y mezclar con él fue todo disfrute. Era juntarnos y hablar de música, de filosofía, de arte, colgar cosas en YouTube, mezclar otra vez, ninguno de los dos se planteaba nada".
-¿En esas conversaciones surgió el concepto de ciencia ficción que rodea el álbum?
-Sí, porque las charlas eran de un nivel de deformidad muy importante. Yo por ahí le preguntaba si le había gustado la guitarra con wah wah que había metido en tal tema y él saltaba y me decía: "¿Sabés qué? Estuve leyendo de un faraón, que en Egipto...". Y ahí empezaba hasta terminar en cualquier cosa. Un día me empezó a contar cómo funcionaban los hongos de la humedad, esos que se hacen en el techo, y estaba leyendo un material que habla de hongos como una especie de civilización que vive, avanza, se alimenta, por ahí retrocede para luego potenciarse. Una locura. Todo eso nos llevó a que el ser humano no está solo en la Tierra y ahí surgió lo del libro de Ganímedes.
-Un viaje por el espacio.
-El libro fue best seller en los años 70 y la historia es que el tipo viajó a un satélite de Júpiter y encontró una civilización y lo contó como algo verídico. El chabón se murió y nunca dijo que era mentira. Y vendió un montón de libros y todo el mundo sospecha que inventó todo, pero nadie tiene el tupé de decir que no fue. Nos copamos con eso y pensamos en hacer una mezcla del disco para Ganímedes. Es un poco la onda del disco: ya no nos planteamos más si gusta o no acá o si va a sonar en las radios. Es música para desayunar en Ganímedes, un disco completamente delirado. Porque el disco es totalmente arriesgado para nosotros.
-¿Desde qué punto es arriesgado?
-Y bueno, imaginate, un disco de un trompetista ya de por sí es un riesgo, je, je. La trompeta es bravísima.
-¿Cómo recordás tus inicios como trompetista?
-Era el instrumento más impopular que te puedas imaginar, era lo mismo que tocar el oboe, no tocaba nadie la trompeta. Sí tocaba Fats Fernández, los tipos del jazz, Gustavo Bergalli, pero en la música popular no tocaba nadie. En esa época todos tocaban el saxo. Yo conocía a Pettinato, a Willy Crook, a Emilio Villanueva (de Memphis La Blusera), el Gonzo Palacios, y como la trompeta es como prima del saxo sonoramente funcionan bárbaro juntos, desde que existen, bueno, tuve bastante suerte y podía tocar con uno y con el otro. Hasta una trompeta soportaban.
En los bordes de la Galaxia
De allí en más, Gillespi (Marcelo Rodríguez en su DNI) puso su trompeta al servicio de una incontable cantidad de grupos de rock, entre los que se destacan Sumo, Divididos, Las Pelotas, Los Piojos, Ratones Paranoicos, Charly García, Bersuit Vergarabat y Soda Stereo. Como una señal, en este bar ubicado en una esquina palermitana suena el inspirado solo de trompeta del tema "Fue" en su versión en vivo, grabada durante el regreso de Soda, en 2007. "Esuchá qué lindo lo que me salió ahí", se ufana Gillespi. "Casualmente a mí me empezó a interesar Soda Stereo cuando Daniel comenzó a interactuar con ellos. Él le metió una cuota de arte importante, era una banda de hits, pero con un loco adentro. Cerati fue un artista con un gran sentido de la popularidad, pero Daniel, de alguna manera, tiene más profundidad en la búsqueda, se tira a la pileta sin importar el resultado comercial."
Alejado de los caminos comerciales, entonces, Gillespi no sólo atraviesa universos sonoros inexplorados sino que se mantiene activo además como comunicador social en los bordes de la Galaxia. "Hago dos programas de radio (Burundanga, por FM Nacional, y Diario de un hombre rana, en los circuitos radiales de universidades del interior) y escribo dos columnas semanales (para Télam y La Razón). Es un sistema de quioscos que para mí funciona."
-Así como encontraste tu lugar como músico, ¿lo encontraste como comunicador?
-Encontré una forma. Creo que el asunto es que trato de que todas las cosas que hago tengan un mismo mood, un estilo, un tono, una forma de ser. No es que hago radio y hago un programa abobinable que no tiene nada que ver con mi carrera musical. Y eso sucede, lo he visto a Pettinato tocar free jazz y laburar con Panam, no sé. Dos mundos completamente distintos.
-¿Y no pensás volver a la televisión?
-No sé. Hasta hace poco me seguían llamando para hacer de panelista y eso. Lo último que hice fue algo como Animales sueltos, con Alejandro Fantino, Eber Ludueña y Coco Silly. Pero viste cómo es la tele, por ahí venía una vedette, una mina con calzas y te levantaban todo lo que habías preparado para ese programa. Los vaivenes de la tele los entiendo, pero prefiero abrirme.
Preventa y show especial
Desayuno en Ganímedes se lanzará el martes próximo con un cocktail en BeBop Club, Moreno 364. Para reservar el álbum de Gillespi (que sólo por esta ocasión llegará autografiado por el trompetista) y la entrada para la presentación de la que también participará Melero, enviar un mail a ganimedes@ultrapop.com.ar .





